sábado, 14 de febrero de 2015

PERCY BYSSHE SHELLEY, OZYMANDIAS

PERCY BYSSHE SHELLEY
Escritor, ensayista y poeta romántico inglés de familia aristocrática.

Está considerado como uno de los mejores poetas líricos de la lengua inglesa.

Fue educado en el exclusivo colegio de Eton y en la Universidad de Oxford de donde fue expulsado por sus escritos irreverentes en defensa del ateísmo.

Se fugó con Harriet Westbrook de dieciséis años y se mudó a Escocia donde tuvo dos hijos con ella.

Su padre no le perdonó nunca este matrimonio con una mujer de clase social inferior.

A los cuatro años de su primer matrimonio, empezó una relación con la joven Mary de dieciséis años, hija de la pensadora Mary Wollstonecraft y del filósofo William Godwin a quien admiraba.

Con esta joven huiría desde Inglaterra al continente abandonando a su primera esposa y escapando así de las críticas de la sociedad inglesa.

Les acompañó en el viaje la hermanastra de Mary, Clare Marie Jane Clairmont, conocida como Claire, que mantendría un relación con Lord Byron con el que tendría una hija.
Harriet, la joven esposa de Shelley, supuestamente embarazada, se suicidó arrojándose al lago Serpentine de Hyde Park en Londres.

A su regreso a Inglaterra los amantes fueron rechazados por Godwin y, apremiados por las deudas, regresaron a Europa.
Los Shelley, Claire y Lord Byron alquilaron una casa en las orillas del lago Lemán y pasaron allí el verano acompañados de Polidori, el secretario y médico personal de Byron.

Tras el suicidio de Harriet, la primera esposa de Shelley, Mary, convertida en su segunda esposa, tomó el nombre de Mary Bysshe Shelley.
Mary B. Shelley es la autora de la célebre novela gótica, Frankenstein o el moderno Prometeo
Mary Shelley viviría y viajaría con su esposo y sus hijos por Europa hasta la temprana muerte del poeta.
Shelley murió ahogado durante una tormenta, en una travesía en velero, en Italia a los 29 años de edad.


Funeral de Percy Bysse Shelley por Louis Eduard Fournier

El cuerpo de Shelley fue recuperado y más tarde incinerado en una playa cerca de Viareggio. 
Su corazón fue extraído antes de la cremación y fue guardado por Mary hasta que ella se reunió con Percy, cuyas cenizas reposan en el cementerio protestante de Roma.

RAMSÉS II, OZYMANDIAS
Ozymandias es la transliteración griega del nombre de Ramsés II conocido también como Ramsés el Grande, faraón de la XIX dinastía del antiguo Egipto, que gobernó durante sesenta y seis años en el segundo milenio antes de Cristo.

Debemos a Diodoro Sículo el nombre de Ozymandias, pues trasliteró como pudo el nombre de una parte del trono del faraón: User-maat-re Setep-en-re. 
De esta manera Ozymandias resultó una palabra falsamente griega.



LA INSPIRACIÓN PARA EL SONETO
Se suele decir que la inspiración para realizar este famoso soneto le vino a Shelley de la visión de un coloso de Ramsés II que llegó al Museo Británico de Londres en aquellas fechas.
Lo cierto es que el soneto es anterior a la llegada a Inglaterra de la gigantesca estatua.
Por esta razón, parece que esta historia, aunque muy evocadora, no es creíble.
Lo más posible es que Shelley se inspirase en la expectación y el interés previos creados en Europa por el traslado de la estatua del faraón Ramsés II.
El soneto de Shelley parafrasea la inscripción en la base de una estatua, dada por Diodoro Sículo en su Bibliotheca Historica, como "Rey de reyes soy yo, Ozymandias. Si alguien quiere saber cuán grande soy y donde yazco, que supere alguna de mis obras."




El soneto de Shelley sobre Ozymandias trata los conocidos tópicos románticos sobre las ruinas, el paso del tiempo, la caducidad del poder y de las glorias humanas y lo efímero de la vida.

OZYMANDIAS
Me encontré con un viajero de una tierra antigua
que me dijo: Dos imponentes piernas de piedra sin tronco
se yerguen en el desierto. No lejos de ellas en la arena,
medio rostro hundido y destrozado, cuya frente
y sus rugosos labios y el ceño de fría autoridad
cuentan que el escultor leyó bien aquellas pasiones
que aún sobreviven, grabadas sin vida sobre estas cosas,
a la mano que de ellas se burlaba y que alimentaba su corazón.
Y sobre el pedestal rezan estas palabras:
“Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
¡Admira mis obras, oh poderoso, y pierde toda esperanza!”
Nada permanece a su lado: alrededor de las ruinas
de este colosal naufragio, infinitas y desnudas,
las llanas arenas solitarias se extienden lejos.


Percy B. Shelley
OZYMANDIAS
I met a traveller from an antique land
Who said:—Two vast and trunkless legs of stone
Stand in the desert. Near them on the sand,
Half sunk, a shatter’d visage lies, whose frown

And wrinkled lip and sneer of cold command
Tell that its sculptor well those passions read
Which yet survive, stamp’d on these lifeless things,
The hand that mock’d them and the heart that fed.

And on the pedestal these words appear:
“My name is Ozymandias, king of kings:
Look on my works, ye mighty, and despair!”

Nothing beside remains: round the decay
Of that colossal wreck, boundless and bare,
The lone and level sands stretch far away.

Percy B. Shelley

OZYMANDIAS EN UNA TIPOGRAFÍA CINÉTICA DE JOEL COOK


¿QUÉ ES LA ÉCFRASIS?
Género literario clásico. Consiste en describir una imagen determinada con tanto detalle que incluso quienes no hubieran posado jamás sus ojos en ella pudieran verla como si la tuvieran delante.


martes, 10 de febrero de 2015

LOS CLÁSICOS EN LAS SERIES DE TELEVISIÓN

LOS CLÁSICOS EN LAS SERIES DE TELEVISIÓN
Las series de televisión incorporan en algunas de sus escenas fragmentos de obras literarias de autores clásicos.

En ocasiones se versionan o modifican las obras originales como  se hace por ejemplo con el poema titulado El Cuervo de Edgar Allan Poe en uno de los especiales de Halloween de Los Simpson.

EDGAR ALLAN POE EN LOS SIMPSON
En el programa especial de Halloween, Los Simpson recrean El cuervo, el famoso poema de Edgar Allan Poe.
La pequeña Maggie escucha a su hermana Lisa que es la que lee el poema de Poe.
El poema es protagonizado por Homer Simpson, su esposa, Marge, representa a su amada muerta, la hermosa Lenora y Bart, naturalmente, es el siniestro cuervo.


Bart The Raven from SFL-TV on Vimeo.


PERCY B. SHELLEY EN BREAKING BAD 
En la serie Breaking Bad se utiliza el soneto Ozymandias del poeta romántico inglés Percy Bysshe Shelley.

El episodio 14 de la quinta y última temporada de la serie de televisión estadounidense, Breaking Bad, fue titulado Ozymandias y mostró a su protagonista Walter White colapsando en la arena como se dice que ocurrió con el monumento de Ozymandias, el faraón Ramsés II, cuya fortuna y poderoso imperio rápidamente decayeron.

En julio de 2013, Breaking Bad lanzó un corto promocional en el que el actor, guionista y director Bryan Cranston leía el poema completo.
Aquí se le puede escuchar recitarlo ilustrado con una tipografía cinética.



JORGE MANRIQUE EN ISABEL
En la serie de recreación histórica de televisión, Isabel, es la propia reina Isabel la Católica la que lee y recita un conocido fragmento de las célebres Las coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique.





LOPE DE VEGA EN EL MINISTERIO DEL TIEMPO
Lope de Vega es uno de los autores literarios más citados.

La patrulla de El Ministerio del Tiempo en uno de sus capítulos tuvo una importante misión: lograr que Lope de Vega embarcase en el San Juan, uno de los pocos navíos de la Armada Invencible que sobrevivió. 
En una de las escenas del capítulo, Julián, harto de que el verbo florido de Lope de Vega encandile a Amelia, termina citándole unos versos de la canción de Rosendo Maneras de vivir: «No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí, otros por menos han muerto, maneras de vivir». Estos versos dejaron a Lope de Vega (Victor Clavijo) pensando...«¿Góngora?», preguntó...


LOPE DE VEGA EN CUÉNTAME CÓMO PASÓ
Carlos de Cuéntame cómo pasó pasea, en el capítulo 277, sus penas de amor por el madrileño parque de El Retiro mientras de fondo se escucha el conocido soneto de Lope de Vega titulado Varios efectos de amor.






BÉCQUER EN LOS PROTEGIDOS
En esta escena de la serie Los protegidos, el Culebra recita dos de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer.


RIMA LXXVIII
Amor eterno

Podrá nublarse el sol eternamente;
podrá secarse en un instante el mar:
podrá romperse el eje de la tierra
como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte
cubrirme con su fúnebre crespón,
pero jamás en mí podrá apagarse
la llama de tu amor.


RIMA IV
No digáis que agotado su tesoro,
De asuntos falta, enmudeció la lira:
Podrá no haber poetas; pero siempre
Habrá poesía.
Mientras las ondas de la luz al beso
Palpiten encendidas;
Mientras el sol las desgarradas nubes
De fuego y oro vista;
Mientras el aire en su regazo lleve
Perfumes y armonías,
Mientras haya en el mundo primavera,
¡Habrá poesía!
Mientras la ciencia a descubrir no alcance
Las fuentes de la vida,
Y en el mar o en el cielo haya un abismo
Que al cálculo resista;
Mientras la humanidad siempre avanzando
No sepa a dó camina;
Mientras haya un misterio para el hombre,
¡Habrá poesía!
Mientras sintamos que se alegra el alma
Sin que los labios rían;
Mientras se llora sin que el llanto acuda
A nublar la pupila;
Mientras el corazón y la cabeza
Batallando prosigan;
Mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡Habrá poesía!
Mientras haya unos ojos que reflejen
Los ojos que los miran;
Mientras responda el labio suspirando
Al labio que suspira;
Mientras sentirse puedan en un beso
Dos almas confundidas;
Mientras exista una mujer hermosa,
¡Habrá poesía!




SHAKESPEARE EN FÍSICA O QUÍMICA

En el capítulo 3 de la sexta temporada de la serie Física o Química aparecen unos fragmentos de la obra teatral Romeo y Julieta del dramaturgo inglés Wiliam Shakespeare.













lunes, 9 de febrero de 2015

PAUL ARÈNE, LA CABRA DE ORO



PAUL ARÈNE
Paul-Auguste Arène  fue un poeta provenzal y escritor francés nacido en 1843 en La Provenza en la localidad de Sisteron. 

Después de preparar una licenciatura en filosofía, Paul Arène trabajó como maestro de estudios en los Liceos de Marsella y Vannes. 

A los veintitrés años, el éxito en el Odeón de París de Pierrot héritier, una pequeña obra teatral, le hizo abandonar la Universidad por la escritura.



Se dedicó al periodismo y escribió con regularidad crónicas y  artículos literarios en periódicos como Le Journal y Le Figaro littéraire en revistas como Gil BlasLes hommes d'aujourd'hui y La vie populaire.



En París, frecuentó los cafés literarios y se hace amigo de Alphonse Daudet. 
Paul Arène colaboró activamente con Alphonse Daudet y fue coautor en las Cartas desde mi molino y de los Cuentos del lunes.

Esta colaboración fue tan intensa que Paul Arène es considerado por algunos especialistas en la historia de la literatura provenzal como el "negro" de Daudet.
El escritor y periodista Octave Mirbeau, asegura que Paul Arène es el verdadero autor de las Cartas desde mi molino y elogia el estilo en el que están escritas.
Es cierto que Daudet no lo niega y alaba la colaboración de su amigo Paul Arène en la redacción de las primeras cartas. 



Paul Arène tomó parte en la guerra franco-prusiana de 1870 y recibió la condecoración de la Legión de Honor.

Paul Arène murió el 18 de diciembre  de 1896 en Antibes Juan-les-Pins en la Costa Azul, en La Provenza francesa a la que siempre estuvo unido por su oficio de escritor.














OBRAS DE PAUL ARÈNE
Paul Arène colaboró en periódicos y revistas ilustradas y escribió piezas de teatro, crónicas, cuentos y poemas.
Sus obras más importantes son: La Cabra de oroCuentos de París y de ProvenzaCuentos de Navidad


Sin olvidar la novela Jean des Figuesque Paul Arène dedica a su amigo Alphonse Daudet y que está considerada por muchos como su obra maestra.


















Todas las obras provenzales de Paul Arène transcurren en la zona de Sisteron, principalmente en la campiña de los alrededores de su pequeña localidad natal en La Provenza francesa.



















LA CABRA DE ORO
La cabra de oro es una novela de Paul Arène publicada en 1889 basada en la conocida leyenda de la Cabro d'or.
Arène situa su novela sobre la Cabro d'or en La Provenza oriental en la pequeña localidad de Puget Moro.

En La Provenza francesa la leyenda de la Cabro d'or es el origen de muchas historias populares, por no hablar de la novela de Paul Arène, La cabra de oro.



La novela de Arène transcurre en la garriga de la localidad de Puget-Moro, en La Provenza, donde todos los habitantes, entre ellos el sacerdote, son descendientes de los sarracenos.

Cada versión de la leyenda tiene sus variantes en relación con la historia o los personajes del lugar. 
Muchas de las versiones de la leyenda se remontan a la época en que la zona fue ocupada por los árabes.


La leyenda relata  que un moro, siguiendo la ruta trazada por una pequeña cabra en las entrañas de una montaña, escondió su botín consistente en oro, joyas y diamantes.
En su camino, se enfrentó con una bruja, un fantasma, plantas fabulosas y una bestia negra con garras y dientes afilados. 






















La capilla de Puget Moro refugio de la Cabra de Oro por Fernand Siméon 1930


Después de esta terrible lucha, el moro consiguió finalmente escapar de la cueva seguido por la pequeña cabra cubierta con polvo de oro del tesoro y dejó atrás a su riqueza a las fuerzas oscuras.
Aunque se dice que el árabe ya se marchó en pos de nuevas aventuras, el animal aún vive en las montañas y los pastores de La Provenza ven a la cabra de oro de vez en cuando...


Ilustración para La Cabra de Oro de Paul Arène por Fernand Siméon 1930


Basándose en esta antigua leyenda, Paul Arène escribe una novela en la que nos transmite con gran maestría la fascinación del protagonista de la novela por el agreste ambiente, la belleza del paisaje entre el mar y la montaña y los peculiares  tipos y personajes de La Provenza francesa.

La leyenda cuenta que, si eres valiente, la cabra de oro te guiará hasta el tesoro, pero si tu corazón no es puro o si eres cobarde... ¡Ay de ti!












































martes, 3 de febrero de 2015

RUTA CLARINIANA OVIEDO

RUTA LITERARIA DE LEOPOLDO ALAS "CLARÍN" POR OVIEDO
Oviedo, es la “heroica ciudad” que el escritor Leopoldo Alas "Clarín" inmortalizó en su novela La Regenta con el nombre de Vetusta.
Si quieres algo de información sobre ella puedes ver esre enlace:
La Regenta de Leopoldo Alas "Clarín"

OVIEDO EN LA REGENTA
"La heroica ciudad dormía la siesta. El viento Sur, caliente y perezoso, empujaba las nubes blanquecinas que se rasgaban al correr hacia el Norte. En las calles no había más ruido que el rumor estridente de los remolinos de polvo, trapos, pajas y papeles que iban de arroyo en arroyo, de acera en acera, de esquina en esquina revolando y persiguiéndose, como mariposas que se buscan y huyen y que el aire envuelve en sus pliegues invisibles. Cual turbas de pilluelos, aquellas migajas de la basura, aquellas sobras de todo se juntaban en un montón, parábanse como dormidas un momento y brincaban de nuevo sobresaltadas, dispersándose, trepando unas por las paredes hasta los cristales temblorosos de los faroles, otras hasta los carteles de papel mal pegado a las esquinas, y había pluma que llegaba a un tercer piso, y arenilla que se incrustaba para días, o para años, en la vidriera de un escaparate, agarrada a un plomo."
LA RUTA CLARINIANA

La Ruta Clariniana es un recorrido por el Oviedo del siglo XXI a través del recuerdo y de los lugares por los que transitó el escritor Leopoldo Alas "Clarín" y cobraron vida los personajes de obras como La Regenta hace casi siglo y medio.

En el siglo XIX, la iglesia, el casino y el teatro eran los lugares más frecuentados por los habitantes de Vetusta, la Ruta Clariniana supone un acercamiento a la ciudad de Oviedo y sus habitantes a través de las obras de Clarín.



1.- GRUPO ESCULTÓRICO DE ¡ADIÓS, CORDERA!

Este grupo escultórico llamado ¡Adiós, Cordera! fue instalado en el año 2002 en la plaza del General Ordóñez, en una de las esquinas de la parte de arriba del parque denominado Campo de San Francisco.
Su autor es el artista asturiano Manuel García Linares, natural de Navelgas en Tineo.
El grupo escultórico está basado en el cuento titulado ¡Adiós, Cordera!  que es un relato de Leopoldo Alas "Clarín" perteneciente a la corriente literaria del Realismo en el siglo XIX.

Se trata de una obra donde Clarín narra la historia de dos hermanos y su vaca Cordera.


2.- MONOLITO A LEOPOLDO ALAS "CLARÍN" Y A RAMÓN PÉREZ DE AYALA


Situado en la parte alta del Campo de San Francisco, al inicio del Paseo de los Curas, es un sencillo monolito en forma de columna que está dedicado a  Leopoldo Alas "Clarín" y a Ramón Pérez de Ayala, dos escritores que novelaron sobre Oviedo

En la columna aparece grabada la silueta de la Cruz de los Ángeles, símbolo de la ciudad de Oviedo, y debajo están inscritos los nombres de los dos literatos.

3.- EL PASEO DE LOS CURAS Y EL  BOMBÉ










En La Regenta se citan dos grandes paseos en el Campo de San Francisco: el Espolón y el Paseo Grande.





Se corresponden con las zonas del parque que se conocen actualmente como el Paseo de los Curas y El Bombé.

4.- MONUMENTO A CLARÍN



En el Parque de San Francisco que en origen era el bosque de un convento franciscano, fue inaugurado en 1931 un conjunto escultórico en memoria de Clarín.
El Ayuntamiento y la Universidad de Oviedo inauguraron, tres décadas después de la muerte de Leopoldo Alas "Clarín", el monumento al autor de La Regenta.





El conjunto escultórico, obra de Manuel Álvarez Laviada, se encuentra en el Parque  de San Francisco, con una pequeña plazoleta en piedra con bancos, una fuente en cuya parte posterior aparecía una figura femenina semidesnuda y un busto del universal escritor, obra de Víctor Hevia. 

El monumento fue dinamitado durante la Guerra Civil y el busto de Clarín quedó destrozado y así permaneció durante treinta años.
Víctor Hevia entregó a la ciudad un nuevo busto de Leopoldo Alas "Clarín" en 1955.




Tras permanecer aislado en medio de una pradera y con la fuente sin agua, en 1967 el taller de Belarmino Cabal reconstruyó el resto del monumento, sustituyendo la figura femenina obra de Laviada por una inscripción.
En la placa posterior puede leerse: "CLARIN / * - XXV - IV - MDCCCLII / + XIII - VI - MCMI"
Más tarde fue iluminada la zona y  se habilitó un paseo hasta ella.
Este monumento recuerda a quien con su pluma contribuyó a inmortalizar Oviedo a través de sus personajes.
















5.- CALLE URÍA Y LA COLONIA



Más allá de La Encimada se extiende el Barrio Nuevo con su paseo del Espolón y la zona de La Colonia donde se asentaban los indianos que regresaban con fortuna de América.
La calle Uría es hoy la arteria principal de la moderna Vetusta y discurre el lado del Paseo de los Álamos frente al Campo de San Francisco desde el Oviedo Antiguo y la calle Fruela hasta la Estación del Norte.




"El Magistral volvía el catalejo al Noroeste, allí estaba la Colonia, la Vetusta novísima, tirada a cordel, deslumbrante de colores vivos con reflejos acerados; parecía un pájaro de los bosques de América, o una india brava adornada con plumas y cintas de tonos discordantes. Igualdad geométrica, desigualdad, anarquía cromáticas. En los tejados todos los colores del Iris como en los muros de Ecbátana; galerías de cristales robando a los edificios por todas partes la esbeltez que podía suponérseles; alardes de piedra inoportunos, solidez afectada, lujo vocinglero. La ciudad del sueño de un indiano que va mezclada con la ciudad de un usurero o de un mercader de paños o de harinas que se quedan y edifican despiertos. Una pulmonía posible por una pared maestra ahorrada; una incomodidad segura por una fastuosidad ridícula."



"El hotel de Páez era el primero de los seis que adornaban la calle Principal, flanqueándola por la parte del Sur. Era un gran cubo que parecía una torre atalaya de las que hay a lo largo de la costa en la provincia de Vetusta, recuerdo, según dicen, de la defensa contra los Normandos. El señor de Páez no temía ningún desembarco de piratas, pues el mar estaba a unas cuantas leguas de su palacio, pero creía que la «elegancia sólida consistía en fabricar muros muy espesos, en desperdiciar los mármoles, y, en fin, en trabajos ciclopios», según su incorrecta expresión. En lo más alto del frontispicio había en vez de un escudo, que el señor Páez no tenía, un gran semicírculo de jaspe negro y en medio, en letras de oro, esta elocuente leyenda: 1868, que no indicaba más que la fecha de la construcción ciclópea. En las esquinas del terrado de gran balaustrada que coronaba el castillo, sendas águilas de hierro pintadas de verde probaban a levantar el vuelo. Aquellas águilas, según el señor Páez, hacían juego con otras dos bordadas en la alfombra de su despacho. No era el bueno de don Francisco el más rico americano de la Colonia; algunos millones más tenía don Frutos, pero al Vespucio de las Águilas «ni don Frutos ni San Frutos ni nadie le ponía el pie delante tocante al rumbo» y él era el único vetustense que hacía visitas en coche y tenía lacayos de librea con galones a diario, si bien a estos lacayos jamás conseguía hacerles vestirse con la pulcritud, corrección y severidad que él había observado en los congéneres de la Corte."


"Por la noche, después de la jornada de trabajo, los más jóvenes se daban cita en la calle del Triunfo, era el único momento en que Vetusta respiraba entusiasmo y alegría. Era la fuerza de los talleres que salía al aire libre; los músculos se movían por su cuenta, a su gusto... Cada cual además estaba satisfecho de haber hecho algo útil, de haber trabajado. Las muchachas reían sin motivo... Aquellas jóvenes, que no siempre estaban seguras de cenar al volver a casa, insultaban al transeúnte que las llamaba hermosas..."

6.- UNIVERSIDAD DE OVIEDO




La entrada  al Oviedo Antiguo por la calle San Francisco permite visitar el edificio histórico de la Universidad, cuyo origen se remonta al siglo XVII y fue fundada en 1608 por el inquisidor Valdés Salas cuya estatua sedente preside el patio.

El edificio histórico de la Universidad de Oviedo cuenta en su torre con el reloj que en La Regenta se toma como una de las referencias horarias en la ciudad de Vetusta.
La torre ha servido además de campanario y observatorio astronómico.
En este antiguo edificio de la Universidad de Oviedo fue donde Leopoldo Alas "Clarín", fue catedrático y su hijo llegó a Rector.
"El reloj de la Universidad dio tres campanadas. ¡Tres cuartos de hora! Andaría adelantado… No… La catedral, que era la autoridad cronométrica, ratificó la afirmación de la Universidad."

El patio claustral consta de dos pisos, el primero de ellos adintelado y sustentado por columnas toscanas y arcos de medio punto, mientras que el segundo piso, acristalado, descansa sobre columnas de estilo jónico.
Este edificio fue destruido en el siglo XX, durante la revolución de octubre de 1934 que solo dejó en pie la torre con bastantes destrozos y la estatua del fundador y durante la Guerra Civil.

Las columnas del claustro están descascarilladas por los disparos y la metralla y un balazo está incrustado en la pata izquierda trasera del sillón frailuno sobre el que se sienta el arzobispo Valdés Salas, su fundador.



Entre las pérdidas irrecuperables estuvo la pinacoteca y la biblioteca de la Universidad, construida por Manuel Reguera en 1770, que se contaba como una de las mejores de España y que se destruyó por completo perdiendo todos sus fondos, aunque su disposición arquitectónica fue reconstruida siguiendo los planos originales.

7.- PALACIO DE CAMPOSAGRADO













El palacio de Camposagrado se encuentra en la plaza de Porlier y se trata de un edificio de estilo barroco con patio central.

El palacio de Camposagrado fue, en el siglo XVIII, sede de la Real Audiencia Provincial y en la actualidad es sede del Tribunal Superior de Justicia de Asturias.

Clarín sitúa en este palacio la Audiencia de Vetusta cuyo Regente era don Víctor Quintanar y por eso a su esposa Ana Ozores se la denomina la Regenta.







En su cercanía se encuenta la Plaza de Alfonso II el Casto o Plaza de la Catedral y en una de sus esquinas la capilla de la Virgen de la Esperanza perteneciente a la Cofradía de la Balesquida del gremio de los sastres o alfayates.








Este origen de la cofradía de sastres se recuerda hoy en día con la presencia de unas tijeras en el balcón de la esquina de la capilla de la Virgen de la Balesquida.



8.-  PALACIO DE VALDECARZANA








"El Casino de Vetusta ocupaba un caserón solitario, de piedra ennegrecida por los ultrajes de la humedad, en una plazuela sucia y triste cerca de San Pedro, la iglesia antiquísima vecina de la catedral. Los socios jóvenes querían mudarse, pero el cambio de domicilio sería la muerte de la sociedad, según el elemento serio y de más arraigo. No se mudó el Casino y siguió remendando como pudo sus goteras y demás achaques de abolengo. Tres generaciones habían bostezado en aquellas salas estrechas y oscuras, y esta solemnidad del aburrimiento heredado no debía trocarse por los azares de un porvenir dudoso en la parte nueva del pueblo, en la Colonia. Además, decían los viejos, si el Casino deja de residir en la Encimada, adiós Casino. Era un aristócrata."



El casino  descrito por Clarín está en la mismísima plazuela de la catedral, es el palacio de Valdecarzana-Heredia.

Este edificio del siglo XVII albergó desde el siglo XIX hasta 1931 el casino, donde los señores socios jugaban a las cartas y urdían conspiraciones

El lugar fue el auténtico casino de Oviedo durante unos años y sirvió de fuente de inspiración de La Regenta entre porteros, tresillistas, bailes de carnaval, socios y buenas familias.

En La Regenta aparece en varias ocasiones, en cenas, el baile de Carnaval y es el sitio desde donde don Víctor Quintanar acompañado por Álvaro Mesía contemplan a  la Regenta pasar como penitente en la procesión durante el Viernes Santo. 

En ese mismo casino, Clarín gustaba de leer los periódicos de Madrid, jugar al billar y batir a carambolas a sus amigos. 

En la fachada del palacio llama la atención un gran escudo de armas del que sobresale la figura de Hércules matando al león de Nemea.

En la actualidad, el palacio de Valdecarzana alberga la Audiencia Territorial de Asturias.


9.- ESTATUA DE LA REGENTA





Representa a doña Ana Ozores, la Regenta, en uno de sus paseos por la plaza de la catedral de Vetusta.

Su autor es el escultor ovetense Mauro Álvarez Fernández y está realizada en bronce.

Fue instalada en el año 1997 en la Plaza Alfonso II el Casto frente a la catedral y a las escaleras que bajan a la fuente de la plaza.





Según nos cuenta Clarín en su novela:

"Tres eran las maravillas de Vetusta: la torre de la catedral, el Paseo de Verano y la señorita Ana Ozores, un monumento más que mostrar, si era posible, al forastero que visitaba la ciudad."


10.- IGLESIA DE SANTIRSO, LA CATEDRAL Y LA CÁMARA SANTA

"La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura."


La catedral de estilo gótico flamígero es testigo y participante de la historia de Oviedo. 
La Regenta empieza en ella, con el Magistral, don Fermín de Pas, contemplando con su catalejo, desde la torre de la catedral, la ciudad  mientras sueña con dominarla. 






Al lado de la catedral está la pequeña iglesia de San Tirso fundada por Alfonso II el Casto en el siglo IX.
En el interior de la catedral, se puede contemplar la Cámara Santa, la capilla del Rey Casto, el retablo del altar mayor, la famosa girola, las naves y el claustro por donde paseaban las damas vetustenses en los días lluviosos y los confesionarios que en la novela utilizan el Obispo y el Magistral don Fermín de Pas. 





No hay que olvidar, en el recorrido por la catedral de Oviedo, una visita a la Cámara Santa declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la Unesco desde 1998.


Así es como describe Clarín el remate de la torre de la catedral de Vetusta:
"Como haz de músculos y nervios la piedra enroscándose en la piedra trepaba a la altura, haciendo equilibrios de acróbata en el aire; y como prodigio de juegos malabares, en una punta de caliza se mantenía, cual imantada, una bola grande de bronce dorado, y encima otra más pequeña, y sobre ésta una cruz de hierro que acababa en pararrayos."























Son identificables numerosos elementos del templo como, por ejemplo, la campana Wamba, datada en 1219, que aparece mencionada en La Regenta y es respetada con tal nombre en la novela de Ana Ozores.
















11.- LA CORRADA DEL OBISPO

"Se dirigió a Palacio. Así se llamaba por antonomasia el del Obispo. Sumido en la sombra de la Catedral, ocupaba un lado entero de la plazuela húmeda y estrecha que llamaban «La Corralada». Era el palacio un apéndice de la Basílica, coetáneo de la torre, pero de peor gusto, remendado muchas veces en el siglo pasado y el presente. Con emplastos de cal y sinapismos de barro parecía un inválido de la arquitectura; y la fachada principal, renovada, recargada de adornos churriguerescos, sobre todo en la puerta y el balcón de encima, le daba un aspecto grotesco de viejo verde."

En la Corrada del Obispo destacan el palacio episcopal, el claustro de la catedral y la casa del deán Payarinos.
La fisonomía actual de la plaza se completó en 1900 cuando el deán de la catedral mandó construir una casa de aspecto palaciego, en el lado este de la plaza, frente al palacio episcopal. 

La conocida como Casa del deán Payarinos está ocupada hoy en día por el Conservatorio Superior de Música dedicado al músico ovetense Eduardo Martínez Torner.


Desde esta plaza se puede visitar La Corte, la iglesia donde el Magistral de la catedral, don Fermín de Pas, preparaba para el catecismo. 




La iglesia de Santa María la Real de la Corte,  se encuentra enclavada en la Plaza del Padre Feijoo, entre la catedral y la Corrada del Obispo en uno de los lugares más hermosos del  Oviedo Antiguo. 

12.- CALLE DE LA RUA Y CIMADEVILLA 


"Alrededor de la catedral se extendía, en estrecha zona, el primitivo recinto de Vetusta. Comprendía lo que se llamaba el barrio de la Encimada y dominaba todo el pueblo que se había ido estirando por Noroeste y por Sudeste. Desde la torre se veía, en algunos patios y jardines de casas viejas y ruinosas, restos de la antigua muralla, convertidos en terrados o paredes medianeras, entre huertos y corrales. La Encimada era el barrio noble y el barrio pobre de Vetusta. Los más linajudos y los más andrajosos vivían allí, cerca unos de otros, aquéllos a sus anchas, los otros apiñados. El buen vetustente era de la Encimada."



En la calle de la Rúa es donde se cree generalmente que la novela sitúa la vivienda del Regente y su joven esposa, Anita Ozores.

La calle de La Rua enlaza con la calle Cimadevilla y la zona que es el cogollo de la ciudad y que Clarín en su novela menciona con el nombre de La Encimada que sigue hacia la plaza del Ayuntamiento y entra en ella a través de un arco.

El casco histórico se despliega en un laberinto de callejuelas en torno a la calle Cimadevilla que fue el centro comercial y bancario de la ciudad antigua.

En la actualidad, La Rua y Cimadevilla resaltan por sus hermosas fachadas de estilos barroco y modernista. 

13.- PLAZA DEL AYUNTAMIENTO E IGLESIA DE SAN ISIDORO EL REAL















La iglesia de San Isidoro el Real está situada en la plaza del Ayuntamiento. 
En la novela de La Regenta, la iglesia de San Isidoro es la Parroquia de San Isidro y de ella sale la procesión en la que participa la Regenta como penitente.
La Plaza del Ayuntamiento comunica con La Encimada o Barrio Antiguo por el Arco de Cimadevilla, por dónde Ana Ozores pasaba para dirigirse a la Iglesia de San Isidoro el Real.


















"Una hora antes de obscurecer salió la procesión del Entierro de la iglesia de San Isidro.

-«¡Ya llega, ya llega!» -murmuraban los socios del Casino apiñados en los balcones, codeándose, pisándose, estrujándose, los músculos del cuello en tensión, por el afán de ver mejor el extraño espectáculo, de contemplar a su sabor a la dama hermosa, a la perla de Vetusta, rodeada de curas y monagos, a pie y descalza, vestida de nazareno, ni más ni menos que el señor Vinagre, el cruelísimo maestro de escuela.

Como una ola de admiración precedía al fúnebre cortejo; antes de llegar la procesión a una calle, ya se sabía en ella, por las apretadas filas de las aceras, por la muchedumbre asomada a ventanas y balcones que «la Regenta venía guapísima, pálida, como la Virgen a cuyos pies caminaba». No se hablaba de otra cosa, no se pensaba en otra cosa. Cristo tendido en su lecho, bajo cristales, su Madre de negro, atravesada por siete espadas, que venía detrás, no merecían la atención del pueblo devoto; se esperaba a la Regenta, se la devoraba con los ojos... En frente del Casino, en los balcones de la Real Audiencia, otro palacio churrigueresco de piedra obscura, estaban, detrás de colgaduras carmesí y oro, la gobernadora civil, la militar, la presidenta, la Marquesa, Visitación, Obdulia, las del barón y otras muchas damas de la llamada aristocracia por la humilde y envidiosa clase media."


14.- PLAZA DEL FONTÁN Y TEATRO MUNICIPAL


En los aledaños del Ayuntamiento, junto a la plaza de abastos, se halla uno de los espacios más populares y con mayor encanto de Oviedo, el Fontán. 
Esta pintoresca plazoleta porticada está rodeada de tiendas de ultramarinos y de artesanía, sidrerías y bares y un bullicioso mercado con puestos de flores, libros y antigüedades.




La Plaza del Fontán que debe su nombre a una antigua fuente a la que los ovetenses llevaban a beber a los forasteros, en la novela aparece como la Plaza del Pan.

En sus inmediaciones estaba el teatro al que Ana Ozores asistía frecuentemente con sus amistades.

La Biblioteca Pública de Asturias, Ramón Pérez de Ayala, conocida como la Biblioteca del Fontán  está actualmente en el edificio que sirvió de teatro al Oviedo decimonónico. 

Era conocido como el Viejo teatro anterior al Teatro Campoamor al que se llamaba el Nuevo Teatro. 




En este viejo teatro asistió Ana Ozores a una representación teatral de la obra romántica, Don Juan Tenorio, de Zorilla que la impresionó mucho.



"El teatro de Vetusta, o sea nuestro Coliseo de la plaza del Pan, según le llamaba en elegante perífrasis el gacetillero y crítico de El Lábaro, era un antiguo corral de comedias que amenazaba ruina y daba entrada gratis a todos los vientos de la rosa náutica. Si soplaba el Norte y nevaba, solían deslizarse algunos copos por la claraboya de la lucerna. Al levantarse el telón pensaban los espectadores sensatos en la pulmonía, y algunos de las butacas se embozaban prescindiendo de la buena crianza. Era un axioma vetustense que al teatro había que ir abrigado. Las más distinguidas señoritas, que en el Espolón y el Paseo Grande lucían todo el año vestidos de colores alegres, blancos, rojos, azules, no llevaban al coliseo de la Plaza del Pan más que gris y negro y matices infinitos del castaño, a no ser en los días de gran etiqueta. Los cómicos temblaban de frío en el escenario, dentro de la cota de malla, y las bailarinas aparecían azules y moradas dando diente con diente debajo de los polvos de arroz.

Las decoraciones se habían ido deteriorando, y el Ayuntamiento, donde predominaban los enemigos del arte, no pensaba en reemplazarlas. Como en la comedia que representan en el bosque los personajes del Sueño de una noche de verano, la fantasía tenía que suplir en el teatro de Vetusta las deficiencias del lienzo y del cartón. No había ya más bambalinas que las del salón regio, que figuraban en sabia perspectiva artesonado de oro y plata, y las de cielo azul y sereno. Pero como en la mayor parte de nuestros dramas modernos se exige sala decentemente amueblada, sin artesones ni cosa parecida, los directores de escena solían decidirse en tales casos por el cielo azul. A veces los telones y bastidores se hacían los remolones o precipitaban su caída, y en una ocasión, el buen Diego Marsilla, atado a un árbol codo con codo, se encontró de repente en el camarín de doña Isabel de Segura, con lo que el drama se hizo inverosímil a todas luces. La decoración de bosque se había desplomado. 

Ya estaban los vetustenses acostumbrados a estos que llamaba Ronzal anacronismos, y pasaban por todo, en particular las personas decentes de palcos principales y plateas, que no iban al teatro a ver la función, sino a mirarse y despellejarse de lejos. En Vetusta las señoras no quieren las butacas, que, en efecto, no son dignas de señoras, ni butacas siquiera; sólo se degradan tanto las cursis y alguna dama de aldea en tiempo de feria. Los pollos elegantes tampoco frecuentan la sala, o patio, como se llama todavía. Se reparten por palcos y plateas donde, apenas recatados, fuman, ríen, alborotan, interrumpen la representación, por ser todo esto de muy buen tono y fiel imitación de lo que muchos de ellos han visto en algunos teatros de Madrid. Las mamás desengañadas dormitan en el fondo de los palcos; las que son o se tienen por dignas de lucirse comparten con las jóvenes la seria ocupación de ostentar sus encantos y sus vestidos obscuros mientras con los ojos y la lengua cortan los de las demás. En opinión de la dama vetustense, en general, el arte dramático es un pretexto para pasar tres horas cada dos noches observando los trapos y los trapicheos de sus vecinas y amigas. No oyen, ni ven ni entienden lo que pasa en el escenario; únicamente cuando los cómicos hacen mucho ruido, bien con armas de fuego, o con una de esas anagnórisis en que todos resultan padres e hijos de todos y enamorados de sus parientes más cercanos, con los consiguientes alaridos, sólo entonces vuelve la cabeza la buena dama de Vetusta, para ver si ha ocurrido allá dentro alguna catástrofe de verdad. No es mucho más atento ni impresionable el resto del público ilustrado de la culta capital."


Con el recuerdo de la cercana calle González Besada donde vivió Leopoldo Alas "Clarín" se termina la visita a la Vetusta de La Regenta.

Una Vetusta que, como señaló su amigo Benito Pérez Galdós, era para Clarín “más que una ciudad, una casa con calles, y su vecindario, una grande y pintoresca familia”. 
































La Ruta Clariniana es una acción del Campus de Excelencia Internacional Asturias "Ad Futurum" producida y desarrollada por la Universidad de Oviedo.

Este proyecto ha contado con financiación del Ayuntamiento de Oviedo.
Haz click en el siguiente enlace y podrás hacer una visita virtual  en Oviedo de la ruta literaria dedicada a Leopoldo Alas "Clarín" y a su obra.