viernes, 24 de junio de 2011

LA NOCHE DE SAN JUAN


LA NOCHE DE SAN JUAN
Es una festividad muy antigua que suele ir ligada a encender hogueras o fuegos.





En Asturias como pueblo celta, además del culto al sol, se celebra el culto al agua con el enramado de las fuentes. 







En la noche de San Juan, a las doce, la gente recoge la flor del agua o se baña en el agua de las fuentes, ríos o playas, con la creencia que en esa noche, los campos, montes, ríos, arroyos y fuentes serán bendecidos y el agua les traerá salud y les protegerá de las enfermedades. 



También se rinde en esta noche un especial culto a los seres de la mitología asturiana como pueden ser las xanas, los trasgos o los cuélebres.

 



En la mañana de San Juan se recogen las hierbas medicinales bendecidas por el rocío de la noche del santo.






LA NOCHE DE SAN JUAN Y LOS POETAS


LA DANZA PRIMA 

De origen antiquísimo, se baila en Asturias la noche de San Juan, es decir el 23 de junio, a las doce en punto de la noche. 
La gente, reunida en varios círculos concéntricos, baila dejando la hoguera encendida en el centro de todos ellos.



Jovellanos describe la belleza de la danza prima de la siguiente manera:


"Aunque las danzas de los hombres se parecen en la forma a las de las mujeres, hay entre unas y otras ciertas diferencias dignas de notarse. Seméjanse en unir todos los danzantes en rueda, asidos por las manos, y girar en derredor con un movimiento lento y acompasado, al son del canto, sin perder ni interrumpir jamás el sitio y la forma. Pero cada sexo tiene su poesía, su canto y sus movimientos peculiares."











ROMANCE DEL CONDE OLINOS (Edad Media)





Madrugaba el conde Olinos
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar. 
Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar;
las aves que iban volando
se paraban a escuchar:
Bebe, mi caballo, bebe,
Dios te me libre del mal:
de los vientos de la tierra
y de las furias del mar.
De altas torres del palacio,
la reina le oyó cantar:
-Mira, hija, cómo canta
la sirena de la mar.
-No es la sirenita, madre,
que ésta tiene otro cantar;
es la voz del conde Olinos
que por mis amores va.
-Si es la voz del conde Olinos,
yo le mandaré matar,
que para casar contigo,
le falta sangre real.
Guardias mandaba la reina
al conde Olinos buscar:
que le maten a lanzadas
y echen su cuerpo a la mar.
La infantina, con gran pena,
no cesaba de llorar;
él murió a la medianoche
y ella a los gallos cantar.

Anónimo




LOPE DE VEGA  (Barroco)

Lope de Vega tiene un famoso poema de inspiración popular sobre el tema de la mañana de San Juan.





























ALEJANDRO CASONA (Siglo XX)













Casona recoge muchas de las tradiciones asturianas sobre la noche de San Juan en su obra teatral La dama del alba. 




JORGE LUIS BORGES (Siglo XX)


























GABRIELA MISTRAL

RONDA DEL FUEGO


A Gabriel Tomic.

Flor eterna de cien hojas
fucsia llena de denuedo
flor en tierra no sembrada
que mentamos flor del fuego.

Esta roja flor la dan
en la noche de San Juan.

Flor que corre como el gamo,
con la lengua sin jadeo,
flor que se abre con la noche,
repentina flor del fuego.

Esta flor es la que dan
en la noche de San Juan.

Flor en tierra no sembrada,
flor sin árbol, flor sin riego,
el tu amor está en la tierra
y el tu tallo está en los cielos.

Esta flor cortan y dan
en la noche de San Juan.

Flor que sueltan leñadores
contra bestia y contra miedo;
flor que mata los fantasmas,
¡voladora flor del fuego!

¡Esta roja flor la dan
en la noche de San Juan!

Yo te enciendo, tú me llevas;
yo te celo y te mantengo.
Cuánto amor que nos tuviste
¡flor caída, flor del fuego!

Esta flor cortan y dan
en la noche de San Juan.





JUAN LUIS PANERO (Siglo XXI)

Noche de San Juan

Anticuado, interrogo las estrellas,

su desnudo, inapelable misterio,

mientras miro las llamas en la playa,

en esta noche cuando empieza el verano.

Lector de Drieu o Pavese, sé también

lo sencillo que puede ser acabar con la historia

no preguntar ya nada, olvidar para siempre

esta apariencia de tarjeta postal.

Frente a mí, imperturbables, desveladas,

pasan, en silencio, vida y muerte,

evitando, con un rictus cansado,

este fantasma insomne, este papel en blanco,

esta hoguera apagada que perdura.





Los cuadros que ilustran este tema pertenecen a John William Waterhouse. 


Este pintor de leyendas, temas literarios y mitos es uno de los mejores artistas del movimiento Prerrafaelita tardío.