domingo, 21 de diciembre de 2014

LOS HERMANOS GRIMM, EL ZAPATERO Y LOS DUENDES

LOS HERMANOS GRIMM
Jacob y Wilhelm Grimm fueron dos hermanos alemanes que ejercieron de profesores universitarios, bibliotecarios, folcloristas, cuentistas y filólogos alemanes y que se hicieron célebres por sus cuentos infantiles titulados Cuentos de niños y del hogar que recogieron de boca del pueblo en dos volúmenes de 1812 y 1815.


Entre los más famosos están: Caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, Pulgarcito, Barba AzulEl gato con botas, Juan sin MiedoRapunzelHansel y Gretel, Los siete cabritillos y el lobo... 


Los siete cabritillos y el lobo por Rie Cramer, 1927



En principio no estaban dirigidos a un público infantil y algunas de los relatos destacan por su visión cruel de la vida, más tarde se suavizaron y  se adaptaron más al gusto de los niños. 
La colección, aumentada en 1857, reúne doscientos diez cuentos y es conocida como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm.

Los hermanos Grimm realizaron los estudios universitarios en Marburg. Los dos estudiaron Derecho en esa ciudad.

En Kassel se desempeñaron como bibliotecarios en la biblioteca de Hesse.


Museo de los hermanos Grimm en Kassel


Son dos de los mejores exponentes de la literatura popular e infantil alemana del siglo XIX. 
El primero, Jacob, aportó al trabajo en conjunto su visión de filólogo y la recuperación de las tradiciones orales narrativas del pueblo alemán.
El segundo, Wilhelm, complementó la obra de Jacob con un estilo poético refinado y de gran belleza plástica.
Su obra tiñe de un barniz culto la  tradición oral de los pueblos alemanes, preludiando el interés del movimiento romántico por lo natural y lo popular. 
Además, son los primeros en trabajar el campo de la filología histórica.
Los hermanos Grimm recogiendo sus cuentos



A los hermanos Grim les debemos el haber sacado a la luz esas joyas de la literatura oral popular que, habiendo surgido de la imaginación poética del pueblo, formaban parte de la riqueza nacional y, sin embargo, habían permanecido hasta entonces en el olvido.

En los Cuentos de hadas de los hermanos Grimm hay gran cantidad de trabajo selectivo,  de síntesis y de redacción que fue necesario para hallar la forma definitiva con la que hoy aparecen recopilados.




Traducidos a más de ciento sesenta idiomas en el mundo, los Cuentos de hadas de los hermanos Grimm constituyen un verdadero clásico de la literatura alemana.
Los manuscritos originales fueron declarados Patrimonio Documental de la Humanidad por la UNESCO en el año 2005.



EL ZAPATERO Y LOS DUENDES

Un zapatero se había empobrecido de tal modo, y no por culpa suya, que, al fin, no le quedaba ya más cuero que para un solo par de zapatos. Cortólos una noche, con propósito de coserlos y terminarlos al día siguiente; y como tenía tranquila la conciencia, acostóse plácidamente y, después de encomendarse a Dios, quedó dormido. A la mañana, rezadas ya sus oraciones y cuando iba a ponerse a trabajar, he aquí que encontró sobre la mesa los dos zapatos ya terminados. Pasmóse el hombre, sin saber qué decir ni qué pensar. Cogió los zapatos y los examinó bien de todos lados. Estaban confeccionados con tal pulcritud que ni una puntada podía reprocharse; una verdadera obra maestra.

A poco entró un comprador, y tanto le gustó el par, que pagó por él más de lo acostumbrado, con lo que el zapatero pudo comprarse cuero para dos pares. Los cortó al anochecer, dispuesto a trabajar en ellos al día siguiente, pero no le fue preciso, pues, al levantarse, allí estaban terminados, y no faltaron tampoco parroquianos que le dieron por ellos el dinero suficiente con que comprar cuero para cuatro pares. A la mañana siguiente otra vez estaban listos los cuatro pares, y ya, en adelante, lo que dejaba cortado al irse a dormir, lo encontraba cosido al levantarse, con lo que pronto el hombre tuvo su buena renta y, finalmente, pudo considerarse casi rico.

Pero una noche, poco antes de Navidad, el zapatero, que ya había cortado los pares para el día siguiente, antes de ir a dormir dijo a su mujer:

– ¿Qué te parece si esta noche nos quedásemos para averiguar quién es que nos ayuda de este modo?

A la mujer parecióle bien la idea; dejó una vela encendida, y luego los dos se ocultaron, al acecho, en un rincón, detrás de unas ropas colgadas.
El zapatero y los duendes por Rie Cramer, 1927


Al sonar las doce se presentaron dos minúsculos y graciosos hombrecillos desnudos que, sentándose a la mesa del zapatero y cogiendo todo el trabajo preparado, se pusieron, con sus diminutos dedos, a punzar, coser y clavar con tal ligereza y soltura, que el zapatero no podía dar crédito a sus ojos. Los duendecillos no cesaron hasta que todo estuvo listo; luego desaparecieron de un salto.

Por la mañana dijo la mujer:

– Esos hombrecitos nos han hecho ricos, y deberíamos mostrarles nuestro agradecimiento. Deben morirse de frío, yendo así desnudos por el mundo. ¿Sabes qué? Les coseré a cada uno una camisita, una chaqueta, un jubón y unos calzones, y, además, les haré un par de medias, y tú les haces un par de zapatitos a cada uno.

A lo que respondió el hombre:
– Me parece muy bien.
Y al anochecer, ya terminadas todas las prendas, las pusieron sobre la mesa, en vez de las piezas de cuero cortadas, y se ocultaron para ver cómo recibirían el obsequio los pequeños duendes. A medianoche llegaron ellos saltando y se dispusieron a emprender su labor habitual; pero en vez del cuero cortado encontraron las primorosas prendas de vestir. Primero se asombraron, pero enseguida se pusieron muy contentos. Vistiéronse con presteza, y, alisándose los vestidos, pusiéronse a cantar:

«¿No somos ya dos mozos guapos y elegantes?
¿Por qué seguir de zapateros como antes?».

Y venga a saltar y a bailar, brincando por sobre mesas y bancos, hasta que, al fin, siempre danzando, pasaron la puerta. Desde entonces no volvieron jamás, pero el zapatero lo pasó muy bien todo el resto de su vida, y le salió a pedir de boca cuanto emprendió.
FIN