sábado, 14 de septiembre de 2013

EL TEATRO LATINO, EL TIEMPO DE LA REPRESENTACIÓN


EL TEATRO LATINO
EL TIEMPO DE LA REPRESENTACIÓN

En un principio, en tiempos de Plauto y Terencio, sólo se representaba una tragedia o una comedia al día, pero luego se elevó el número se representaciones por día.
Esta circunstancia permitió que hubiera concursos dramáticos en los que un magistrado, encargado de organizar los ludi, solía elegir al vencedor. 

Cada obra se dividía en actos y, en los entreactos, en las comedias, un solista tocaba la tibia, una clase de flauta, mientras que un coro amenizaba los descansos. 


En general, las obras constaban de cinco actos y debían observar la regla de las tres unidades: espacio o lugar, tiempo y acción.

Como las representaciones entonces empezaron a durar varias horas, la gente se llevaba comida y bebida, que  a veces  se repartía al público por orden de los magistrados. 

Este reparto de comida suponía un gran bullicio dentro del teatro y, sin duda, la pérdida de la más mínima solemnidad del acto y de la representación. 


Son muchos los testimonios de poetas y personajes cultos que se quejan del desorden y del ruido de las representaciones. 


Los propios autores dramáticos suelen pedir atención y benevolencia al bullicioso público. 

En ocasiones resultaba imposible escuchar los parlamentos de los actores.


Algunos piensan que esto se debe a que la mayoría era un público grosero e inculto al que incluso había que explicarle la acción en un prólogo a fin de que pudiera seguir el espectáculo.


El público romano  estaba acostumbrado a otro tipo de espectáculos más violentos pero le gustaba la fiesta en el teatro, admiraba los aspectos visuales y plásticos de la representación y se entusiasmaba con la música de flauta y con el canto.
Era un público apasionado que no perdonaba los fallos de la puesta en escena pero era  casi siempre benévolo con los autores.


Se dan casos de enfrentamientos airados entre distintas facciones del público, como el que nos cuenta Tácito, en el que varios soldados y un centurión murieron al querer imponer orden.


Lo que había nacido en Grecia como una ceremonia religiosa había acabado en Roma, poco más o menos, como la algarabía de un combate de gladiadores.



















Ave Caesar morituri te salutant por Jean-Léon Gérôme 



La crueldad de la sociedad impuso que en ocasiones puntuales se sustituyera un actor que había de morir en escena por un condenado a muerte para que fuera ejecutado realmente ante la mirada de los espectadores. 

Los autores teatrales tuvieron que enfrentarse a las muchas dificultades que se daban en la representación de sus obras.



Podemos decir,en líneas generales, que los autores de teatro en Roma desaparecen en el siglo I d. de C.


Lucio Anneo Séneca


Las obras dramáticas que se escriben a partir de Séneca están destinadas más al recitado en las lecturas de salón que al espectáculo público en los teatros.

Debido al éxito de estas recitaciones se crearon, sobre todo en las colonias griegas del Imperio, los llamados odeones, teatros de reducidas dimensiones.

Estos odeones eran para un público más selecto y entendido, con un aforo más reducido, unos quinientos asientos, solían estar cubiertos en parte y adornados con mármoles y estatuas.
















Odeón de Pompeya