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jueves, 28 de noviembre de 2013

PLINIO EL JOVEN, CARTAS

PLINIO EL JOVEN
Caius Plinius Caecilius Secundus, más conocido como Plinio el Joven (c. 62-113) nació en Como y fue un abogado, escritor y científico de la antigua Roma.

Fue sobrino e hijo adoptivo de Plinio el Viejo, el célebre erudito, naturalista y escritor autor de la Historia Natural. 

Fue amigo del historiador Tácito y alumno del retórico romano Quintiliano y mantuvo correspondencia con el emperador Trajano.




LAS CARTAS DE PLINIO EL JOVEN
Plinio el Joven alcanzó la fama que era una de sus grandes aspiraciones, gracias a sus Cartas.
Su epistolario es uno de los más destacados de toda la literatura latina.

Sus cartas particulares proporcionan una descripción valiosa de la vida del escritor y de sus amigos y de la vida pública y privada de la Roma del emperador Trajano. 

Algunas de las cartas más interesantes van dirigidas a dos de sus amigos, el historiador Publio Cornelio Tácito, comentando la erupción del Vesubio, y otra dirigida al emperador romano Trajano, sobre la política necesaria con los cristianos.

Es muy conocida también la carta en la que narra un caso de la aparición de un fantasma en una casa encantada de Atenas que se considera uno de los orígenes de la literatura gótica.

LA MUERTE DE PLINIO EL VIEJO

La muerte del geógrafo, historiador y naturalista latino Gayo Plinio Cecilio Segundo, conocido como Plinio el Viejo, tiene lugar en un trágico suceso.

En la famosa erupción del Vesubio que arrasaría las ciudades de Pompeya y Herculano, en el año 79 de nuestra era, y de la que él fue víctima y testigo.

Tenemos noticias detalladas de ese hecho, gracias al relato que hizo en una carta su sobrino e hijo adoptivo, Plinio el Joven.


El joven Plinio reprendido por su tío por Thomas Burke



CARTA DE PLINIO EL JOVEN CONTANDO LA MUERTE DE SU TÍO PLINIO EL VIEJO



C. PLINIO a su querido Tácito, salud



Pides que te escriba la muerte de mi tío para poder transmitirla a la posteridad con más veracidad. Te doy las gracias, pues veo que a su muerte, si es recordada por ti, se le ha planteado una gloria inmortal.



En efecto, aunque murió en la destrucción de unas hermosísimas tierras, destinado en cierto modo a vivir siempre, como corresponde a los pueblos y ciudades de memorable suerte, aunque él mismo redactó obras numerosas y duraderas, sin embargo la inmortalidad de tus escritos incrementará mucho su permanencia.



En verdad considero dichosos a quienes les ha sido dado por obsequio de los dioses o hacer cosas dignas de ser escritas o escribir cosas dignas de ser leídas, pero considero los más dichosos a quienes se les ha dado ambas cosas. En el número de éstos estará mi tío, tanto por sus libros como por los tuyos. Por eso con mucho gusto asumo, incluso reivindico, lo que propones.



Estaba en Miseno y presidía el mando de la flota. El día 24 de agosto en torno a las 13 horas mi madre le indica que se divisa una nube de un tamaño y una forma inusual.


Él, tras haber disfrutado del sol, y luego de un baño frío, había tomado un bocado tumbado y ahora trabajaba; pide las sandalias, sube a un lugar desde el que podía contemplar mejor aquel fenómeno. Una nube (no estaba claro de qué monte venía según se la veía de lejos; sólo luego se supo que había sido del Vesubio) estaba surgiendo. No se parecía por su forma a ningún otro árbol que no fuera un pino.

Pues extendiéndose de abajo arriba en forma de tronco, por decirlo así, de forma muy alargada, se dispersaba en algunas ramas, según creo, porque reavivada por un soplo reciente, al disminuir éste luego, se disipaba a todo lo ancho, abandonada o más bien vencida por su peso; unas veces tenía un color blanco brillante, otras sucio y con manchas, como si hubiera llevado hasta el cielo tierra o ceniza.

Le pareció que debía ser examinado en mayor medida y más cerca, como corresponde a un hombre muy erudito. Ordena que se prepare una libúrnica; me da la posibilidad de acompañarle, si quería; le respondí que yo prefería estudiar, y casualmente él mismo me había puesto algo para escribir.

Salía de casa; recibe un mensaje de Rectina, la esposa de Tasco, asustada por el amenazante peligro (pues su villa estaba bajo el Vesubio, y no había salida alguna excepto por barcos): rogaba que la salvara de tan gran apuro.

Cambia de plan y lo que había empezado con ánimo científico lo afronta con el mayor empeño. Sacó unas barcas con cuatro filas de remos y embarcó dispuesto a ayudar no sólo a Rectina, sino también a muchos (pues lo agradable de la costa la había llenado de bañistas).

Se apresura a dirigirse a la parte de donde los demás huyen y mantiene el rumbo fijo y el timón hacia el peligro, estando sólo él libre de temor, de forma que fue dictando a su secretario y tomando notas de todas las características de aquel acontecimiento y todas sus formas según las había visto por sus propios ojos.





La destrucción de Pompeya por Luis Antonio de Villena


Ya caía ceniza en las naves, cuanto más se acercaban, más caliente y más densa; ya hasta piedras pómez y negras, quemadas y rotas por el fuego; ya un repentino bajo fondo y la playa inaccesible por el desplome del monte. Habiendo vacilado un poco sobre si debía girar hacia atrás, luego al piloto, que advertía que se hiciera así, le dice: "La fortuna ayuda a los valerosos: dirígete a casa de Pomponiani."



Se encontraba en Stabias apartado del centro del golfo (pues poco a poco el mar se adentra en la costa curvada y redondeada) Allí aunque el peligro no era próximo pero sí evidente y al arreciar la erupción muy cercana, había llevado equipajes a las naves, seguro de escapar si se aplacaba el viento que venía de frente y por el que era llevado de forma favorable mi tío. Él abraza, consuela y anima al asustado Pomponio. y para mitigar con su seguridad el temor de aquél, le ordena proporcionarle un baño; después del aseo, se reclina junto a la mesa, cena realmente alegre o (lo que es igualmente grande) simulando estar alegre.

Entre tanto desde el monte Vesubio por muchos lugares resplandecían llamaradas anchísimas y elevadas deflagraciones, cuyo resplandor y luminosidad se acentuaba por las tinieblas de la noche. Mi tío, para remedio del miedo, insistía en decir que debido a la agitación de los campesinos, se habían dejado los fuegos y las villas desiertas ardían sin vigilancia. Después se echó a reposar y reposó en verdad con un profundísimo sueño, pues su respiración, que era bastante pesada y ruidosa debido a su corpulencia, era oída por los que se encontraban ante su puerta.

Pero el patio desde el que se accedía a la estancia, colmado ya de una mezcla de ceniza y piedra pómez se había elevado de tal modo que, si se permanecía más tiempo en la habitación, se impediría la salida. Una vez despertado, sale y se reúne con Pomponiano y los demás que habían permanecido alertas.

Deliberan en común si se quedan en la casa o se van a donde sea al campo. Pues los aposentos oscilaban con frecuentes y amplios temblores y parecía que sacados de sus cimientos iban y volvían unas veces a un lado y otras a otro.

A la intemperie de nuevo se temía la caída de piedras pómez a pesar de ser ligeras y carcomidas, pero se escogió esta opción comparando peligros; y en el caso de mi tío, una reflexión se impuso a otra reflexión, en el de los demás, un temor a otro temor. Atan con vendas almohadas colocadas sobre sus espaldas: Esto fue la protección contra la caída de piedras.

Ya era de día en otros sitios y allí había una noche más negra y más espesa que todas las noches. Sin embargo muchas teas y variadas luminarias la aliviaban. Se decidió dirigirse hacia la playa y examinar desde cerca qué posibilidad ofrecería ya el mar; pero éste permanecía aún inaccesible y adverso.

Allí echado sobre una sábana extendida pidió una y otra vez agua fría y la apuró. Luego las llamas y el olor a azufre, indicio de las llamas, ponen en fuga a los demás, a él lo alertan.

Apoyándose en dos esclavos se levantó e inmediatamente se desplomó, según yo supongo, al quedar obstruida la respiración por la mayor densidad del humo, y al cerrársele el esófago, que por naturaleza tenía débil y estrecho y frecuentemente le producía ardores.

Cuando volvió la luz (era el tercer día, contando desde el que había visto por última vez) se halló su cuerpo intacto, sin heridas y cubierto tal y como se había vestido. El aspecto era más parecido a una persona dormida que a un cadáver.

Entre tanto en Miseno mi madre y yo ... pero esto no importa a la historia, ni tú quisiste saber otra cosa que su final. Por tanto termino.

Únicamente añadiré que he narrado todo en lo que yo había estado presente y lo que había oído inmediatamente, cuando se recuerda la verdad en mayor medida. Tú seleccionarás lo más importante; de hecho, una cosa es escribir una carta y otra escribir historia, una cosa es escribir a un amigo y otra a todos. Adiós.


ERUPCIÓN PLINIANA O VESUBIANA


 La erupción del año 79 según la descripción de Plinio el Joven

Grabado de 1822 



Las erupciones plinianas son las que coinciden en su forma con la descripción hecha por Plinio el Joven de la erupción del Vesubio del año 79 que afectó las ciudades de Pompeya, Herculano, Stabias y Oplontis.




















jueves, 20 de junio de 2013

MADAME DE SÉVIGNÉ, CARTAS A SU HIJA

Marie de Rabutin-Chantal, madame de Sévigné


MADAME DE SÉVIGNÉ
La marquesa de Sévigné, de soltera Marie de Rabutin-Chantal, nace en París en 1626, de familia noble y acomodada. 
A los 18 años se casa con Henri de Sévigné, con quién tendrá a su hija Françoise-Marguerite y a su hijo Charles. 
Su marido morirá en duelo, batiéndose en defensa de una amante, y la marquesa quedará viuda a los 25 años. 

Era un persona admirada por su bondad, siempre rodeada de amigos, con un gran interés por las Artes. 

Era una mujer muy inteligente y cultivada y había recibido una sólida formación al uso de la época: Literatura, canto, danza, equitación, latín, español, italiano... 

Entre sus amigos se encontraban poetas como Saint-Pavin, Marigny, Montreuil, o el estadista Fouquet. 

Era también amiga de Mlle de Montpensier, Madame de la Fayette y de Madame de Maintenon, la favorita, y más tarde esposa morganática, de Luis XIV.


Frecuentaba la corte y las gentes de letras, era una gran anfitriona y se movía con soltura y elegancia en los salones. 

Muy independiente y adelantada a su tiempo, rehusó tomar otro marido y, tras casar a su hija, se dedicó a escribir cartas, elevando el género epistolar al nivel de obra maestra.

En la corte le gustó rodearse de gentes de letras y dedicará, una vez casada su hija, todo su talento a escribir cartas, tanto a su hija, como a muchos de sus contemporáneos.



En sus cartas relata acontecimientos del momento, narra en primera persona sus impresiones sobre los protagonistas, y también refleja su carácter sereno, educado y con principios elevados.


 CARTAS A SU HIJA

Las cartas de Madame de Sévigné a su hija Françoise-Marguerite, condesa de Grignan, figuran entre las cumbres literarias del siglo XVII francés.


A lo largo de los últimos veinticinco años de vida escribió a su hija unas 800 cartas que siempre se han considerado un monumento literario en Francia.

Madame de Sévigné las escribe con motivo de la marcha de su hija a Provenza en 1671 para reunirse con su marido.

Estas cartas sirven para intentar llenar el vacío que siente con la marcha de su hija y para reanudar una relación que no siempre fue fácil.

Françoise-Marguerite, condesa de Grignan



En la mayor parte de los textos se ve el cariño extremo de una madre por su hija. 

Las cartas manifiestan dolor por la ausencia de la hija, celos, protestas, reconciliaciones, recomendaciones... 



Madame de Sévigné le relata a su hija los sucesos de su entorno que considera importantes y que, como se hacía en ocasiones en aquella época, pudieran ser leídas más tarde en las reuniones de los salones.



La escritora hace desfilar en sus cartas gran parte de la historia de la época y así podemos ver a través de sus ojos a la aristocracia, a la nobleza rural o a la corte de Versalles.


CARTA DEL DOMINGO 26 DE ABRIL DE 1671

A su hija Mme. de Grignan

París, domingo 26 de abril de 1671

Hoy es domingo, 26 de abril; esta carta no saldrá hasta el miércoles. Pero esto no es una carta, sino un relato que acaba de hacerme Moreuil, para que os lo transmita, de lo que sucedió en Chantilly con respecto a Vatel.

El viernes os escribí que se había dado de puñaladas; he aquí el asunto con sus detalles: el Rey llegó el jueves por la noche; la caza, la iluminación, el claro de luna, el paseo, la colación en un lugar tapizado de junquillo, todo salió a pedir de boca. Se cenó, y hubo algunas mesas donde faltó el asado por haber concurrido algunos comensales más con los cuales no se contaba. Eso afectó a Vatel, a quien se le oyó decir en varias ocasiones: "He perdido el honor, esto es un vergüenza que no podré soportar". A Gourville le dijo: "La cabeza me da vueltas, llevo doce noches sin dormir, ayudadme a dar órdenes". Gourville le ayudó en lo que pudo. El asado que había faltado, no por cierto en la mesa del Rey sino en las de los veinticinco comensales que llegaron imprevistamente, se aparecía constantemente a su imaginación. Gourville se lo dijo al Príncipe. Éste fue hasta la habitación de Vatel y le habló: "Vatel, todo marcha bien; la cena del Rey ha sido excelente". Él respondió: "Monseñor, vuestra bondad me confunde aún más; sé que el asado faltó en dos mesas". "Nada de eso, agregó el Príncipe, no os atormentéis, todo va bien".
Llegó la hora de los fuegos artificiales: fracasaron éstos a causa del mal tiempo, ¡y habían costado dieciséis mil francos! A las cuatro de la mañana Vatel sale y se encuentra con que todo el mundo duerme; ve sólo a unos de los proveedores del pescado, que le llevaba apenas dos cargas, y le pregunta: "¿Esto es todo lo que me traéis?" El otro responde: "Sí, señor". Ignoraba que se había enviado por él a todos los puertos de mar. Vatel espera algún tiempo; los otros proveedores no llegan. Su cabeza se trastorna creyendo que no tendría más pescado que aquel.

Encuentra a Gourville y le dice "Señor, no sobreviviré a este nuevo bochorno; perderé mi honor y mi reputación". Gourville se mofa de él. Sube Vatel a su habitación, apoya la espada contra la puerta y se atraviesa el pecho. Pero no murió hasta el tercer golpe, ya que los dos primeros no fueron mortales. El pescado mientras tanto llega de todas partes. Se busca a Vatel para que lo distribuya, mas no se da con él. Van a su cuarto, llaman, derriban la puerta, y lo encuentran bañado en su sangre. Corren con la noticia a casa del Príncipe, que manifiesta su desesperación. Llora el Duque, que fundaba en Vatel su viaje a Borgogna. El Príncipe, dirigiéndose al Rey, expresó tristemente que cada cual entiende el honor a su manera; se elogió mucho a Vatel, y al mismo tiempo se censuró su determinación extremada. El Rey manifestó que había retardado cinco años su visita a Chantilly precisamente porque comprendía el exceso de tal molestia, y que el Príncipe sólo debió haberse ocupado en preparar dos mesas, desentendiéndose de todo lo restante. Juró que no consentiría que el Príncipe soportara tales responsabilidades mas todo eso llegaba demasiado tarde para el pobre Vatel. Entre tanto, Gourville trató de reparar la pérdida de Vatel, y lo logró. Se almorzó muy bien, se merendó, se cenó, se paseó, se jugó y se fue de caza. Todo estaba impregnado de un mágico encanto, y se percibía en torno el aroma del junquillo. Ayer, que era sábado, se hizo lo mismo. Por la noche el Rey se dirigió a Liancourt, donde había hecho preparar una cena para después de la medianoche. Se proponía permanecer allí todo el día.



He aquí lo que me ha contado Moreuil, para que os lo haga saber. Y el cuento se acabó, porque yo no sé nada del resto. M. d’Hacqueville, que ha presenciado todo esto, os hará sin duda relación de ello; pero como su escritura no es tan legible como la mía, he decidido hacerlo yo también por mi cuenta. Y si os mando tantos detalles es porque yo, si me encontrara en vuestro caso, desearía que me los enviaran.


CURIOSIDADES

LA CREMA CHANTILLY
La famosa crema chantillí,  que toma el nombre de la ciudad francesa de Chantilly, es una crema de leche batida, ligeramente azucarada y perfumada con vainilla. 

La receta original se debe a François Valet cuya triste muerte narra en la anterior carta Madame de Sévigné.
Se usa para decorar o para rellenos.

RECETA DE LA CREME CHANTILLY 
1 litro de crema de leche
150 gramos de azúcar impalpable
Unas gotas de esencia de vainilla
Opcionalmente se puede añadir una clara de huevo


Poner todos los ingredientes en una batidora, batir a alta velocidad hasta que la crema comience a tomar cuerpo, luego baje la velocidad y siga batiendo hasta obtener una crema firme.

La clara del huevo es la que le aporta una buena firmeza y permite que la crema esté firme por más tiempo, 50 cc de agua bien fría cumple la misma función que la clara, es decir una clara de huevo o 50 cc de agua bien fría por cada litro de crema.


LA ROSA MADAME DE SÉVIGNÉ

Existe una rosa dedicada a Madame de Sévigné.

Mme. de Sévigné es una rosa borboniana hibridada por Robert y Moreau en Francia, en el año 1874. 



El arbusto es bastante armonioso, florífero y repetitivo, guiándose muy bien como pequeño trepador. 
La flor es llena, con forma globular, tamaño mediano, aunque algunas pueden llegar a ser bastante grandes. 
Empieza con el típico anillo, tan admirado por los obtentores decimonónicos, y el centro cuarteado, mostrando un pequeño botón o penacho de estambres. 
Se abre en su totalidad, gracias a sus pétalos redondeados y reflexos. Al final del proceso, es una esfera. 
El aroma es muy intenso, tal y como cabe esperar de una borboniana que se precie. 
Sirve como flor cortada para buqué.



















sábado, 28 de enero de 2012

GEORGE CRABBE, EL BURGO


George Crabbe retratado por Henry William Pickersgill.



GEORGE CRABBE

Es un poeta y naturalista inglés. 
Nació en Aldeburgh, Suffolk, en 1754 y era hijo de un recaudador de impuestos.
Crabbe desarrolló su amor hacia la poesía desde niño.




The  Amours of G., manuscrito de George Crabbe



Mientras estaba de aprendiz con un médico local, que le enseñó poco, conoció a Sarah Elmy que lo anima en su carrera literaria y con la que inicia un largo noviazgo.
Su primera gran obra, un poema titulado Inebriety, lo publicó él mismo en 1775 a la edad de veintiún años.
Para entonces había acabado su aprendizaje como médico y decidió dedicarse seriamente a escribir.

Edmund Burke retratado por James Northcote

Con veintiséis años marchó a Londres, donde tuvo poco éxito, pero con el tiempo llamó la atención de Edmund Burke, quien le ayudó a publicar su poema The Library.
Se ordenó sacerdote, siendo capellán del  duque de Rutland en el castillo  de Belvoir de Leicestershire.


Grabado de Belvoir Castle 


En 1783, tras diez años de noviazgo, se casó con Sarah.
En 1814 se hizo vicario de Trowbridge en Wiltshire, donde permaneció hasta su muerte. 
Murió en Trowbridge en 1832.




EL NATURALISTA

Fue también un activo y destacado estudioso y coleccionista de coleópteros.
Es recordado por haber comprobado la existencia por primera vez del escarabajo Calosoma sycophanta L. en Suffolk.


Publicó un artículo sobre Historia Natural del valle de Belvoir en la obra de John Nichols, Bibliotheca Topographica Britannica, VIII, Antiquities in Leicestershire, 1790.

Calosoma sycophanta Linnaeus


En este artículo incluye una amplia lista de coleópteros locales, y referencias a más de setenta especies.
El trabajo de George Crabbe muestra tanto el conocimiento amplio de las especies nacionales como un buen estar al tanto de la literatura científica contemporánea, incluyendo las obras de Linneo y Fabricius.










SUS AMIGOS

George Crabbe fue muy bien considerado y fue amigo de William Wordsworth, Sir Walter Scott y otras figuras literarias destacadas de la época. 
Byron, un destacado admirador de la poesía de Crabbe, le llamó "el más severo pintor de la naturaleza, y aún así el mejor". 



OBRAS

Las dos obras por las que Crabbe es más conocido son La aldea y El Burgo, ambos son poemas largos que se referían a las formas de vida rural que él había conocido.



The Borough, El Burgo, retrata la vida de un pueblo marinero y está basado en Aldeburgh, en Suffolk, el lugar de nacimiento de Crabbe. 
Es un poema en veinticuatro cartas que cubren variados aspectos de la vida del pueblo y que detallan las historias de algunos de sus habitantes.














Aldeburgh, Suffolk



SI QUIERES LEER THE BOROUGH DE GEORGE CRABBE, AQUÍ PUEDES HACERLO:

http://www.unz.org/Pub/CrabbeGeorge-1810?View=ReadIt






PETER GRIMES DE BENJAMIN BRITTEN

La ópera de Benjamin Britten, Peter Grimes se basa en el poema de Crabbe El Burgo.
Benjamin Britten usó dos de esas historias en su ópera en tres actos  Peter Grimes en 1945 con libreto en inglés de Montagu Slater.
La historia de la maestra Ellen Orford y la del pescador Peter Grimes.




Un niño, el aprendiz de Peter  Grimes, ha muerto.
En la investigación judicial, Grimes  tiene que  responder por esa muerte.
¿Fue un accidente o algo peor?  
El pueblo murmura y, a pesar de la ayuda de Ellen Orford, la tragedia es inevitable.
Llega otro aprendiz para Grimes, un huérfano al que protege Ellen.
Los vecinos asaltan la casa de Grimes que escapa precipitadamente con su aprendiz por el acantilado.
En la huida el niño se despeña y muere.
Tras la muerte del nuevo aprendiz, Grimes se vuelve loco de remordimiento y de culpabilidad por haber maltratado y haber llevado a la muerte a sus aprendices.


A pesar de estar situada en un pequeño puerto pesquero de la costa este de Inglaterra, la sorprendente ópera de Britten  trata temas universales: el amor, la violencia, el maltrato y, envolviéndolo todo, el rechazo a uno de sus miembros por parte de la sociedad.












Para Britten es "un tema muy próximo a mi corazón: la lucha del individuo contra las masas. Cuando más despiadada es la sociedad, más despiadado es el individuo."








SI QUIERES SABER MÁS SOBRE PETER GRIMES:



Puedes encontrarlo aquí: 



El Cuaderno de La Voz de Asturias, nº 15, domingo, 29 de enero de 2012






SI TE APETECE ESCUCHAR PETER GRIMES DE BENJAMIN BRITTEN:






PETER GRIMES Y EL ARTE:











Vieira, por Maggi Hambling en la playa de Aldeburgh en Suffolk 



















El aprendiz de Peter Grimes, Sidney Nolan
























Peter Grimes Boat  por John Maltby




Peter Grimes por Will Barnet
























Diseños para Peter Grimes de Alix Stone