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domingo, 4 de mayo de 2014

EMILY DICKINSON, EN MI DEDO TENÍA UNA SORTIJA

EMILY DICKINSON
Emily Dickinson nació en Amherst, Massachusetts, el 10 de diciembre de 1830. 

Está considerada como una de las grandes poetisas norteamericanas, al nivel de figuras tan conocidas como Edgar Allan Poe o Walt Whitman.

Educada en una familia de fuertes creencias puritanas, Emily Dickinson, no obstante, recibió una educación reservada sólo para los varones en aquella época.

Muy pronto decidió aislarse del mundo, manteniendo contacto solamente con unas pocas amistades, como el escritor Samuel Boswell, con quien sostuvo una larga correspondencia.


Dickinson pasó la mayor parte de su vida recluida en la casa de sus padres, sin entrar a formar parte de la vida social de las jóvenes su época.



La figura del amor inalcanzable sería una constante en muchos de sus poemas.

Nunca se casó pero se le atribuyeron diversos amores y es cierto que tuvo relación con numerosas varones de su entorno.

Sus biógrafos discuten sobre el carácter de su amistad con su compañera de escuela y más tarde su cuñada, Susan Huntington Gilbert y con su amiga mutua Catherine Scott Turner Anthon.


De izquierda a derecha, Emily Dickinson con su amiga 

Kate Scott Turner Anthon hacia 1859.



Entre sus relaciones destaca Thomas Wentworth Higginson, a quien la autora llamaba El maestro.
Emily mantuvo con él una larga y densa correspondencia en la que discutían sobre poesía, arte y de su aprendizaje como poeta.



Tras una tormentosa relación, casi siempre a distancia, con Charles Wadsworth, un pastor presbiteriano, Emily Dickinson parece sumirse en una profunda depresión durante la que apenas abandona su habitación.

A partir de entonces, elige el blanco como único color de sus vestidos  se entrega por completo a la poesía, y escribe versos que no deja ver a prácticamente nadie.


Poco a poco, Emily Dickinson se apartó completamente del mundo, hasta el 15 de mayo de 1866, fecha en que murió.



POEMAS DE EMILY DICKINSON
Poco después se encontraron en su habitación 40 volúmenes con más de 800 poemas inéditos, que con las poesías incluidas en sus cartas configuraron el total de su obra.





I HELD A JEWEL IN MY FINGERS 
I held a Jewel in my fingers 
And went to sleep 
The day was warm, and winds were prosy 
I said "'Twill keep" 

I woke – and chid my honest fingers,
The Gem was gone 
And now, an Amethyst remembrance
Is all I own.



EN MI DEDO TENÍA UNA SORTIJA
En mi dedo tenía una sortija.
La brisa entre los árboles erraba.
El día estaba azul, cálido y bello.
Y me dormí sobre la yerba fina.

Al despertar miré sobresaltada
mi mano pura entre la tarde clara.
La sortija entre mi dedo ya no estaba.
Cuanto poseo ahora en este mundo
es un recuerdo de color dorado.

SIMON AND GARFUNKEL Y EMILY DICKINSON


For Emily, Whenever I May Find Her es una canción de amor del dúo Simon and Garfunkel dedicada a la poetisa americana Emily Dickinson.

Aquí puedes escucharla en la versión que hace de ella John Frusciante, guitarrista de Red Hot Chili Peppers:




En la canción The Dangling Conversation, Simon and Garfunkel tratan el tema de la incomunicación entre enamorados.


La canción empieza en una habitación bañada en sombras y dos enamorados que son tan distintos como los poetas que están leyendo: Emily Dickinson y Robert Frost.





VISITA LA CASA-MUSEO DE EMILY DICKINSON
Si quieres más información sobre Emily Dickinson haz click en este enlace:























La casa familiar de Emily Dickinson en Amherst, Massachusetts.





viernes, 14 de febrero de 2014

PABLO NERUDA, PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MÁS TRISTES ESTA NOCHE













Noche estrellada sobre el Ródano de Vincent Van Gogh


PABLO NERUDA

POEMA 20

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MÁS TRISTES ESTA NOCHE


Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.



Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada























La noche estrellada de Vincent Van Gogh


martes, 11 de febrero de 2014

ÁLVARO DE CAMPOS, TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON RIDÍCULAS



Fernando Pessoa heterónimo de Álvaro de Campos 
pintado por Bottelho



TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mis tiempos cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al final
sólo las criaturas que nunca han escrito
cartas de amor
son las que son
ridículas.

Quién volviera al tiempo en que escribía
sin darme cuenta
cartas de amor
ridículas.

La verdad es que hoy
mis recuerdos
de aquellas cartas de amor
son los que son
ridículos.

(Todas las palabras esdrújulas,
como los sentimientos esdrújulos,
son naturalmente
ridículos). 

Álvaro de Campos
(Heterónimo de Fernando Pessoa)




Carta del rey Enrique VIII a su amante Ana Bolena




martes, 4 de febrero de 2014

PABLO NERUDA, ME GUSTA CUANDO CALLAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE



PABLO NERUDA

Pablo Neruda es un poeta chileno galardonado con el Premio Nobel de Literatura y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oxford.

Fue embajador en Francia, comprometido políticamente y miembro activo del Partido Comunista.

Es autor de Veinte poemas de amor y una canción desesperada,  Canto General y Cien sonetos de amor entre otros muchos libros de poesía. 
Escribió también una autobiografía a la que dio por título: Confieso que he vivido.







VEINTE POEMAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DESESPERADA


POEMA 15

ME GUSTA CUANDO CALLAS PORQUE ESTÁS COMO AUSENTE


Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.



Pablo Neruda
Veinte poemas de amor y una canción desesperada


Foto de Andy Murray