Mostrando entradas con la etiqueta Panchatantra. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Panchatantra. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de marzo de 2018

CALILA E DIMNA, LA TRANSMISIÓN ORAL


CALILA E DIMNA
El Calila e Dimna o Kalila wa-Dimna  tiene su origen en una colección de fábulas orientales de origen indio de gran difusión: El Panchatantra.
El Panchatantra es un magnífico compendio de la mitología y  las costumbres de la India, donde se unen realidad y fantasía.

Es una especie de espejo para príncipes en el se explica la vida social y de la corte a partir de historias tomadas del reino animal. 

La obra fue compuesta en sánscrito, posiblemente ya en el siglo III a. C. 



Las fábulas fueron traducidas al árabe en el siglo VIII por el persa Ibn al-Muqaffa, un escritor muy culto y un cortesano influyente.

Se considera la traducción del Calila e Dimna de al-Muqaffa como una obra maestra sin igual de la prosa artística árabe, y derivan de su versión numerosas traducciones a lenguas europeas como las Fábulas de La Fontaine y el Roman de Renart de Goethe.


Para el lector español la más importante versión de esta obra es la realizada por encargo del todavía infante y futuro rey Alfonso X el Sabio: nuestro Calila e Dimna, cuya influencia en España cala en la obra de Ramón Llull, el Arcipreste de Hita y el Conde Lucanor.

El cuento  De la golpeja e de la paloma e del alcaraván se recoge en el capítulo XVIII del Calila e Dimna castellano, pero no se halla en el Panchatantra ni en el texto original de ibn al-Muqaffa.

Parece una añadido tardío al Calila e Dimna tomado de algunos manuscritos árabes y de sus traducciones hebreas.
Así aparece recogido como el último relato del Calila e Dimna:


DE LA GOLPEJA E DE LA PALOMA E DEL ALCARAVÁN
Capítulo XVIII


De la golpeja e de la paloma e del alcaraván; e es el capítulo del que da consejo a otro e non lo tiene para sí.

Dijo el rey al filósofo: "Ya entendí este ejemplo. Dame agora ejemplo del homne que da consejo a otro e non lo da a sí mesmo". Dijo el filósofo: "Este ejemplo es tal como el de la paloma e de la gulpeja e del alcaraván". Dijo el rey: "¿E cómo fue eso?" Dijo el filósofo: "Dicen que una paloma sacaba palomillos de un su nido que había en una palma muy alta, et la paloma, para mudar su nido allí, había grant trabajo; tanto era de alto. Et cuando ponía sus huevos sacábalos, e desque los tenía sacados veníase una gulpeja a ella, que la solía requerir a la sazón que salían e que andaban ya sus palominos e parábase a la raíz de la palma, e daba voces amenazando la que subiría a ella si le non echaba los palominos. Et ella echaba gelos con grant miedo que había, por amor de vevir; ca le decía que si non gelos echase que sobiría e que comería a ellos e a ella.

Et estando ella así un día e sus palominos, eguados, asomó un alcaraván e posó en la palma, e vido la paloma estar muy triste e muy cuitada, et díjole: "¿Por qué estás demudada?" Dijo ella: "Ha me deparado mi ventura una gulpeja, et sol que sabe que mis palominos son criados, viéneme amenazar e a dar voces a la raíz desta palma, e yo con miedo echo gelos". Et dijo el alcaraván: "Cuando veniere a facer lo que dices, dile tú: "Non te echaré mis fijos, si non que subas por ellos e que los comas, e si non yo te echaré ninguno". Et desque le hubo aconsejado el alcaraván esta arte, voló e asentó ribera de un río. Et la gulpeja veno a la paloma como solía facer, et paróse a raíz de la palma e dio voces e gritos, e amenazaba como solía facer. Et la paloma respondióle e díjole lo que el alcaraván le enseñara.

Et díjole la gulpeja: "¿Quién fue el que te dijo esto?" Dijo la paloma: "El alcaraván me lo dijo, que está a la ribera del río".

Et la raposa fue a buscar lo et fallólo parado en pies, et díjole: "Dios te salve, amigo. ¿Qué faces aquí? ¿Sabes por qué te vine a buscar? Porque me dijeron que sabes muchos bienes para se guardar home de los acidentes de los aires del cielo, et vine a ti por decoger algunt bien de ti". Et dijo el alcaraván: "¿Et qué quieres saber de mí?" Dijo la gulpeja: "Cuando has frío a los pies, ¿qué es lo que faces?" Dijo el alcaraván: "Alzo el un pie e métolo así a carona de mi vientre; et cuando aquél es caliente, alzo el otro e quito aquél, et súfrome desta guisa". Et díjole: "Cuando el viento te da del diestro, ¿qué faces e dónde pones la cabeza?" Dijo el alcaraván: "Póngola al siniestro". "¿Et cuando te da del siniestro?" Dijo: "Póngola al diestro".

Dijo la gulpeja: "Et cuando te da el viento de todas partes, ¿dónde la pones?" Dijo el alcaraván: "Póngola so mi ala". Dijo ella: "¿Et cómo la puedes poner so tu ala, ca non me paresce que se podrá facer?" Dijo él: "Por Dios, muy bien". Dijo la gulpeja: "Pues demuéstrame cómo faces, ca en verdad grant mejoría habedes las aves sobre nos, ca sabedes en una hora lo que nos non sabemos en un año, et aun metedes vuestras cabezas so vuestras alas por viento e por frío. Pues muestra me cómo facer". Et metió el alcaraván su cabeza so su ala, et dio salto en él la gulpeja e matólo. Et díjole: "Enemigo de Dios; mostraste carrera como te matasen, et diste consejo a la paloma para que estorciese de la cuita en que estaba".

En este calló el rey. Et dijo el filósofo: "Señor, hayas poder sobre las mares, e déte Dios, mucho bien con alegría, e goce tu pueblo contigo, et hayas buena ventura; ca en ti es acabado el saber e el seso e el sufrimiento e la mesura e el tu perfecto entendimiento. Ca en tu consejo non ha falla, nin en tu dicho yerro nin tacha, et has ayuntado en ti fuerza e mansedumbre; así que en la fid non eres fallado cobarde nin en las priesas non eres aquejado. Et yo te he departido e glosado e esplanado las cosas, et te he dado respuesta de cuanto me preguntastes, et por ti loé mi consejo e mi saber en complir lo que debía, e el derecho que debo con buena memoria de ti, trabajando mío entendimiento en el consejo e en el castigo leal e en el sermón que te dije". Aquí se acaba el libro de Calila e Dimna, et fue sacado del arábigo en latín e romanzado por mandado, del infant don Alfn, fijo del muy noble rey don Fernando, en la era de mil e docientos e noventa e nueve años.

El libro es acabado. Dios sea siempre loado.


VERSIÓN ORAL ASTURIANA DE LA RAPOSA Y EL ALCARAVÁN 


El cuento de La raposina y la garabana contado en el año 2001 por la campesina Vitoria Álvarez Bigotes de 76 años es una versión oral de la fábula XVIII del Calila e Dimna  recogida por Jesús Suárez López en Ruayer en el concejo de Aller en Asturias.
La raposina y la garabana es un buen ejemplo de una obra de origen culto transmitida oralmente con variantes.
En el Calila e Dimna, la zorra atrapa al ave y la devora.
Podemos encontrar esta narración recogida en el Sendebar también llamado Syntipas o Libro de los engaños e los asayamientos de las mujeres.
El Sendebar fue redactado por Alfonso X el Sabio y es un libro de cuentos o exemplos castellano de mediados del siglo XIII, que recoge una colección de cuentos árabes que a su vez proceden de la tradición cuentística persa o hindú. 
En el Sendebar la fábula aparece como un ejemplo para aquellos que son capaces de aconsejar a los demás pero no a sí mismos.
En ambas obras escritas, Calila e Dimna y Sendebar, aparecen una paloma y una palmera, pero en el cuento oral asturiano se transforman en un tordo y una espinera o espino albar para adaptarlas mejor al entorno natural de Asturias.
La raposina y la garabana es un buen ejemplo de la pervivencia de un cuento literario culto en la literatura popular de transmisión oral:

LA RAPOSINA Y LA GARABANA 










Era una tordina que tenía un nial en una espinera, y llegaba la raposina:

—¡Tordina, si nun me das un tordín córtote la espinera con el rebu! 
Volvía otru día: 
—¡Tordina, si nun me das un tordín córtote la espinera con el rebu! 
Claro, la tordina mui disgustá porque comía-y los... pasó por allí la prima garabana... 
—¿Qué tienes, prima?, ¿por qué lloras? 
—Porque vien la raposina y dizme que si nun-y doi un tordín que me corta la espinera con el rebu. 
Y diz ella:
—¡Ah, tontona!, dile qu’azaos con aceros que cortan maderos, y no rabos lisonjeros. A otru día pasa la raposina: —¡Tordina, si nun me das un tordín córtote la espinera con el rebu! 
—¡Azaos con aceros cortan maderos, y no rabos lisonjeros! —¿Enda, quién t’aprendió tanto, ho? 
—La mio prima garabana. 
Fue pa la oriella’l río, taba la garabana saltando de piedra en piedra, va la raposina y agárrala... fai la garabana:—Ná, tienes que decir «garabán comí», porque si no mios padres andan buscándome tola nuechi y nun m’encuentran y... así yá saben que me comiste... 
Entós va la raposina y... 
—¡Aljarabán comí! 
La garabana escapa y diz ella: 
—¡A otra, que non a mi!


VOCABULARIO

Tordina: hembra del tordo
Garabana: hembra del alcaraván
Aljarabán: alcaraván
nuechi: noche
Nial: nido
Rebu: rabo








lunes, 24 de agosto de 2015

PANCHATANTRA, EL LEÓN Y LA LIEBRE




EL PANCHATANTRA

El Panchatantra es la colección más antigua de fábulas fechadas entre los siglos II y VI de nuestra era.


Es una recopilación de unos setenta relatos breves en prosa: cuentos, fábulas e historias moralizadoras hindúes escrita en sánscrito. 


Tal y como nos ha llegado hasta la actualidad, la versión india más completa consta de cinco libros, que atesoran un total de setenta y tres piezas en prosa intercaladas de poemas que, a manera de estribillo, ayudan a memorizar el mensaje esencial de la narración.




El Panchatantra constituye un excepcional vehículo de conocimiento del universo indio, que nos transporta de lo real a lo fantástico continuamente, rompiendo los límites del tiempo y el espacio, con un pasado indefinido que se convierte en espiral y un medio físico que se transforma en umbral de lo mágico. 
Se trata de un producto típicamente hindú, pues su hilván narrativo va engarzando los cuentos, unos dentro de otros.

Las fábulas tratan de temas como la amistad, la pérdida de la propiedad y la guerra. 

Su propósito original era instruir a un príncipe joven sobre cómo obtener el éxito en la tierra. 

El texto sánscrito original se ha perdido, pero del Panchatantra se hicieron muchas redacciones y refundiciones, además de traducciones a otras lenguas.



CALILA Y DIMNA





Para el lector español la más importante versión de esta obra es la realizada por encargo del todavía infante y futuro rey Alfonso X el Sabio: nuestro Calila y Dimna, cuya influencia en España cala en la obra de Ramón Llull, el Arcipreste de Hita y el Conde Lucanor.

El Panchatantra es un magnífico reportaje de la India sempiterna, donde se unifican mitología y costumbre, realidad y fantasía.
Aquí puedes leer una de las fábulas del Panchatantra:





EL LEÓN Y LA LIEBRE

En una montaña llamada Mandara, había un león nombrado Durdanta. Dicho león se entretenía en hacer una continua matanza de animales. Estos se unieron y le enviaron representaciones.


"Señor —le dijeron— ¿por qué destruís así a todos los animales? Todos los días os enviaremos a uno de nosotros para que os alimentéis."


Y así fue. El león, a partir de entonces, devoró todos los días a uno de aquellos animales.


Cierto día, una liebre vieja, a la que le llegó el turno de servir de pitanza, se dijo para sus adentros: 

—"No se obedece más que a aquel a quien se teme. Y eso para conservar la vida. Si debo morir, ¿de qué me va a servir el demostrar sumisión al león? Voy, pues, a tomarme tiempo excesivo para llegar hasta él. No me puede costar más que la vida ¡y ésa la he de perder! Así habré pasado mis últimos momentos completamente desligada de las cosas de aquí."

Se puso en marcha, aunque fue deteniéndose por el camino, aquí y allá, para masticar algunas sabrosas raíces.


Por fin llegó a donde estaba el león y este, que tenía hambre, le dijo colérico, en cuanto la vio:

—¿Por qué vienes tan tarde?
—No es mía la culpa —respondió la liebre—. He sido detenida en el camino y retenida a la fuerza por otro león, al que he jurado volver a su lado, y vengo a decírselo a vuestra majestad.
—Llévame pronto —dijo furioso el león— cerca de ese bribón que desconoce que soy todopoderoso.

La liebre condujo a Durdanta junto a un pozo profundo. Allí le dijo:

—"Mirad, señor; el atrevido está en el fondo de su antro". 

Y mostró al león su propia imagen, reflejada en el agua del pozo.

El león, hinchado de orgullo, no pudo dominar su cólera, y, queriendo aplastar a su rival, se precipitó dentro del pozo en donde encontró la muerte.



Lo cual prueba que la inteligencia aventaja a la fuerza. La fuerza desprovista de inteligencia no sirve de nada.