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lunes, 14 de julio de 2014

NADINE GORDIMER, UN HALLAZGO


NADINE GORDIMER (1923-2014)

Novelista sudafricana, de padres judíos, cuya obra toma posición contra la discriminación racial reinante en su país.

Uno de sus temas recurrentes es la injusticia del sistema del apartheid, y los conflictos morales que éste supone para la clase media blanca. 
Muy admirada por la fuerza de sus diálogos y por su habilidad de escribir apasionadamente sin caer en dogmatismos. 
Entre sus obras tenemos La historia de mi hijoUn mundo de extraños y Ocasión para amar.
Tambien escribió relatos cortos como el titulado Un hallazgo que podemos leer a continuación.
Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1991.



UN HALLAZGO

Que se las lleve el diablo.



Un hombre que había tenido mala suerte con las mujeres decidió vivir solitario por un tiempo. Dos veces se había casado por amor. Despejó la casa de cuanto de alguna manera se le había escapado a su abnegada segunda esposa cuando se largó con las posesiones favoritas que juntos habían coleccionado ‑cuadros, cristal fino, hasta los mejores vinos sacados de la cava‑; tiró los libros en cuya guarda la primera mujer había escrito, amorosa, su nuevo nombre de casada. En seguida se fue de vacaciones sin llevar consigo a ninguna mujer. Por primera vez, que pudiera recordar.



Pero aquellas rameras y vagabundas de quienes se creyó enamorado habían resultado tan infieles como las honestas esposas que juraron quererlo eternamente.


Se fue solo a un balneario donde las rocas lanzaban el mar hacia arriba en forma de abanicos ásperos y la marea siseaba y se chupaba las charcas. No había arena. Sobre piedras, semejantes a confites hirvientes, a rayas, punteadas o estriadas, la gente ‑las mujeres‑ se acostaba en colchonetas descoloridas por la sal y se acariciaba con aceites aromáticos. Aquel año llevaban el cabello recogido y sujeto por gorros elásticos de flores artificiales, o chorreaba suelto ‑al salir del agua con cuentas cristalinas como joyas sobre sus brillantes miembros‑ y cogido por hebillas doradas que intercambiaban señales luminosas con los pendientes que formaban un aro en sus orejas. Los senos iban desnudos y sobre el pubis vestían triángulos invertidos de tela fosforescente, asegurados por un cordón que subía por la división entre las nalgas, para encontrarse con dos cordones que bajaban del vientre y las caderas. En su línea de visión, mientras se alejaban hacia el mar, parecían totalmente desnudas; cuando subían del mar, jadeando de placer, en dirección a su línea de visión, sus pechos danzaban y se colgaban al agacharse; reían mientras recogían toallas, peines y bronceador. Los cuerpos de algunas tenían diseños parecidos a telas estampadas: listones y parches blancos o rojos donde la ropa había tapado algunos trozos de sus cuerpos de la llameante inmersión en el sol. Otras tenían los pezones en carne viva, como fresas, y se podía observar que a duras penas soportaban tocarlos con bálsamo. Había hombres, pero él no los veía. Cuando cerraba los ojos y oía el mar alcanzaba a oler a las mujeres ‑el aceite.

Nadaba mucho; adentrándose en la serena bahía, entre surfistas crucificados contra sus vistosas velas, o más cerca a la orilla, donde la espuma le golpeaba la cabeza bajo aludes de aguas blancas. Un cardumen de madres jóvenes andaba con sus infantes por las aguas poco profundas. Desnudos, apoyados contra su carne blanda, los niños se aferraban a ellas, tan recientemente separados de allí que parecían aún formar parte de aquellos cuerpos femeninos en los que habían sido sembrados por varones como él. Se acostaba sobre las piedras a secarse. Le gustaba su roce duro y se retorcía para ajustar sus huesos a ellas, hundiéndolos con sus movimientos hasta que lograba acomodarlos en las depresiones, de suerte que las curvas de su cuerpo, más que ofrecer resistencia, fuesen recibidas por ellas. Dormía, y despertaba para ver piernas afeitadas pasar junto a su cabeza ‑mujeres‑. Gotas desprendidas de los cabellos mojados de aquellas caían sobre sus hombros cálidos. A veces se encontraba nadando bajo el agua, debajo de ellas, y su cuerpo de piel áspera pasaba rozándolas, como un tiburón.

Como suelen hacer los hombres cuando están solos, echaba piedras al mar, recordando ‑recuperando‑ el arte de lograr hacerlas besar la superficie saltando. Acostado boca abajo fuera del alcance de los últimos arroyuelos, colaba puñados de piedras pulidas por el mar, entresacaba algunas y, de cerca, comenzaba a verlas como los adultos han dejado de ver: como un niño mira y remira una flor, una hoja o una piedra, siguiendo sus vetas aluviales, sus fragmentos de color misteriosos, las placas de mica allí sepultadas, sintiendo (lo hacía) su forma de huevo o de rombo, pulida por la mano aceitosa y acariciadora del mar.

No todas las piedras eran en realidad piedras. Había óvalos ambarinos aplanados que el océano, tallador de gemas, había pulido a partir de botellas de cerveza quebradas. Había cabujones de vidrios azules y verdes (otra botella ahogada) que podrían haber pasado por aguamarinas o esmeraldas. Los niños los recogían en gorras o en baldes. Y una tarde, entre tales tesoros, mezclados con trozos de espuma de estireno ‑desechos de barcos de carga‑, y con otras echazones que se arrojan al mar y flotan de nuevo para ser arrojaas otra vez en las playas de todo el mundo, encontró en las piedras con las que ocupaba una mano, como un monje que pasa las cuentas de su camándula, un auténtico tesoro. Entre los pedruscos de vidrio de color había un anillo de diamante y zafiro. No estaba sobre la superficie de la playa pedregosa, así que era evidente que ninguna mujer lo había dejado caer aquel día. Alguna querida, algún tesoro del hombre rico (o alguna esposa oculta), al zambullirse desde un yate, allá lejos, con sus joyas puestas mientras se iba despojando con elegancia de otros ropajes, debió sentir que uno de los anillos se le resbalaba del dedo por acción del agua. O no lo sintió, sólo lo percibió al regresar a cubierta, y corrió a buscar la póliza de seguros, mientras el mar arrastraba el anillo cada vez más hondo; y luego, cansándose de él con el correr de los días, de los años, y empujándolo con lentitud, lo echó afuera, y lo tiró a tierra. Era un anillo hermoso. Un zafiro, largo y oblongo, circundado de chispas redondas; y a lado y lado de este brillante montículo, un diamante tallado en forma de baguette que servía de puente a un círculo grabado.

Aunque lo había sacado de una profundidad de más de seis pulgadas mientras excavaba con sus dedos al azar, miró a su alrededor, como si la dueña tuviera que estar allí, de pie, encima de él.

Pero ellas se estaban embadurnando, estaban secando a los infantes con las toallas, se depilaban las cejas observándose en espejos diminutos, estaban sentadas con las piernas cruzadas y los senos apoyados sobre las mesas bajas donde el camarero del restaurante había colocado sus ensaladas y botellas de vino blanco. Subió al restaurante a llevar el anillo: tal vez alguien hubiese informado de una pérdida. La administradora se echó hacia atrás, como si un perista le hubiese estado ofreciendo bienes robados. Es valioso. Llévelo a la policía.

La sospecha despierta la atención; tal vez hubiera, en este lugar extranjero, algún motivo para sospechar, aun de la policía. Si nadie reclamaba el anillo, alguno de los lugareños se lo embolsaría. Así pues, qué importaba ‑y lo echó en su propio bolsillo, o mejor, en la bolsa donde guardaba el dinero, las tarjetas de crédito, las llaves del coche y las gafas de sol‑. Y regresó a la playa, a acostarse otra vez sobre las piedras, entre las mujeres. A pensar.

Puso un aviso en el periódico local: Hallado anillo en la Playa Horizonte Azul, el martes primero, junto con el teléfono y el número de su habitación en el hotel. La administradora tenía razón: hubo muchas llamadas.

Algunas de hombres que aducían que, en efecto, sus esposas, madres o novias habían perdido de veras un anillo en aquella playa. Cuando les pedía que lo describieran corrían el albur: un anillo de diamante. Pero cuando los presionaba, pidiéndoles más detalles, sólo les quedaba la mentira. Si una voz de mujer era lisonjera, mimosa (incluso llorosa a veces), identificable como la de una estafadora de mediana edad, colgaba en el momento en que ella intentaba describir su anillo perdido. Pero si la voz era atractiva y a veces claramente juvenil, suave, aun vacilante en su mentirosa osadía, le pedía a su dueña que viniera al hotel a reconocer el anillo.

Descríbalo.

Las sentaba cómodamente frente al balcón abierto para que la luz del mar indagara en sus rostros. Sólo una lo convenció de haber de veras perdido un anillo; lo describió en detalle y se marchó, apesadumbrada por haberlo molestado. Otras ‑algunas bastante atractivas o incluso muy, muy bonitas, vestidas para seducir‑ se habrían conformado con un resultado diferente de la visita si no lograban salirse con la suya al inventar su descripción del anillo. Parecían calcular que un anillo es un anillo: si es valioso, debe tener diamantes, y una o dos tuvieron el ingenio suficiente para decir que sí, que llevaba otras piedras preciosas, pero era una herencia (abuela, tía) y no sabían en realidad los nombres de las piedras.

¿Y el color? ¿La forma?

Se marchaban como ofendidas; o si reían con nerviosismo culpable era que sólo habían venido por aventurarse, para divertirse un poco. Y era bien difícil deshacerse de ellas de manera educada.

Pero hubo una cuya voz era diferente a la de cualquiera de las demás llamadas, quizás la voz dominada de una cantante o actriz, que expresaba timidez. Había perdido toda esperanza. De encontrarlo... mi anillo. Había visto el aviso y pensado no, no, es inútil. Pero ¿y si había una posibilidad en un millón...? Le pidió que viniera al hotel.

Con seguridad tenía cuarenta años, una belleza innata de grandes ojos serenos de un gris verdoso, que sólo necesitaba ayuda para conservar el color negro azabache de su cabello, que, comenzando en un penacho de forma de pico que se elevaba sobre la frente curva, se recogía en un bucle sobre la coronilla, brillante como plumas suavizadas. No había huellas de ningún pliegue allí donde se unían sus senos, firmemente separados en el escote de su vestido, tan negro como el cabello. Tenía manos hechas para anillos; extendió unos dedos largos, volteó las palmas hacia afuera: Y entonces se perdió; vi su reflejo por un instante en el agua.

Descríbalo.

Lo miró a los ojos, volvió la cabeza para apartar la mirada, y comenzó a hablar. Muy trabajado, dijo, platino y oro... Usted sabe, es difícil de precisar cuando se trata de un objeto que uno ha usado durante tanto tiempo, que ya ni lo nota. Un diamante grande... varios. Y esmeraldas, y piedras rojas... rubíes, pero creo que se habían caído antes... Fue al cajón del escritorio tocador y de debajo de unas carpetas que describían restaurantes, programas de TV por cable y servicios disponibles en la habitación, extrajo un sobre. Aquí tiene su anillo, dijo. Los ojos de la mujer no cambiaron. Lo extendió hacia ella. Su mano se dirigió lenta hacia él, como si nadara bajo el agua. Tomó el anillo y comenzó a ponérselo en el dedo del corazón de la mano derecha. No le servía, pero ella corrigió su movimiento con veloz acto de prestidigitación y se lo deslizó sobre el dedo anular, donde se acomodó.

La llevó a cenar y no se hizo alusión al tema. Nunca jamás. Ella se convirtió en su tercera esposa. Viven juntos y no hay entre ambos más cosas no dichas que las que se dan en otras parejas.
Nadine Gordimer









sábado, 17 de diciembre de 2011

MUJERES PREMIOS NOBEL DE LITERATURA

SUECIA 1909


SELMA LAGERLÖF (1858- 1940)
Selma Lagerlöf, pintada por Carl Larsson, 1908


Novelista sueca cuya obra hunde sus raíces en el mito, la leyenda y a menudo en lo sobrenatural. 
Se inspiró en el folklore y la narrativa oral de su país.
Es muy conocida su obra El maravilloso viaje de Nils Holgersson.
Se la considera sin paralelo en la literatura sueca por sus dotes narrativas.

Su autobiografía, en varios volúmenes, tuvo un gran éxito de ventas en la década de los treinta.










ITALIA 1926


GRAZIA DELEDDA (1875-1936)
Gracia Deledda por Manfredi

Novelista italiana. 
En obras como La Madre ofrece una vision naturalista de la vida esforzada y difícil del campesinado de Cerdeña, donde había nacido. 
Fotografía de Deledda


Su novela, Cósima, es autobiográfica.









NORUEGA 1928


SIGRID UNDSET (1882-1949)


Es una novelista noruega,  aunque nacida en Dinamarca, vivió desde los dos años en Noruega.


Pertenece por derecho propio a aquella primera generación de mujeres emancipadas, en cierta medida, que percibían un salario por su trabajo.




Víctima del eterno dilema femenino entre entregarse a la vida laboral o a la familiar, optó por una solución de compromiso: cuidar de los niños durante el día y reservar los domingos y las noches para su quehacer literario. 

Esto le hizo ser consciente de cuál era realmente la situación de la mujer "moderna", de forma que se decidió a tomar parte activa en los movimientos de debate político y social en favor de la mujer. 
En 1940 se exilió en los Estados Unidos, donde colaboró activamente con el movimiento antinazi.
Volvió a Noruega en 1945, tras la terminación de la II Guerra Mundial.




Buena parte de su obra, como Kristin Lavransdotter y la tetralogía El señor de Hestvikenestá inspirada en la historia medieval de su país. 



Sus novelas nos muestran la erudición y el estilo original y sereno de su autora.





ESTADOS UNIDOS 1938


PEARL S. BUCK (1892-1973)

Novelista y biógrafa nacida en Estados Unidos. 
Hija de misioneros protestantes norteamericanos, pasó su juventud en China, cuya sociedad retrata en la más famosa de sus obras, La Buena Tierra.


Escribió más de ochenta libros. 
Su estilo simple y directo, así como muchos de sus temas, muestran la influencia de la novelística china.








CHILE 1945


GABRIELA MISTRAL (1889-1957)



Gabriela Mistral pintada por Miguel de Valderrama

Nacida en Chile, su verdadero nombre era Lucila Godoy.
Educadora, ensayista y, sobre todo, poeta. 
Fue la primera pluma de la América Latina que recibió el Premio Nobel. 
Durante veinte años fue consulesa de Chile en diversos países. 
Su poesía ha sido traducida a muchos idiomas.
Poetas como Pablo Neruda y Octavio Paz reconocieron su influencia. 

Si quieres saber más sobre Gabriela Mistral puedes visitar este enlace de la Biblioteca Nacional de Chile:
Biblioteca virtual: Sala Gabriela Mistral






ALEMANIA 1966


NELLY  SACHS (1891-1970)


Poeta y dramaturga de origen judío, nacida en Alemania pero nacionalizada en Suecia. 


Comenzó a escribir poesía a los diecisiete años.
En 1940, durante el Nazismo, huyó de Berlín y se radicó en Suecia. 
Su poesía lírica y dramática a menudo trata sobre temas relacionados con la historia del pueblo hebreo.






SUDÁFRICA 1991


NADINE GORDIMER (1923- )
Nadine Gordimer por Christiane Bernreuther


Novelista surafricana, de padres judíos, cuya obra toma posición contra la discriminación racial reinante en su país.


Uno de sus temas recurrentes es la injusticia del sistema del apartheid, y los conflictos morales que éste supone para la clase media blanca. 
Muy admirada por la fuerza de sus diálogos y por su habilidad de escribir apasionadamente sin caer en dogmatismos. 
Entre sus obras tenemos La historia de mi hijoUn mundo de extraños, y Ocasión para amar.









ESTADOS UNIDOS 1993


TONI MORRISON (1931- )


Novelista de Estados Unidos cuya obra retrata la situación de la población negra en su país.

Toni Morrison, 2006, retrato en óleo por Robert McCurdy

Creció en Ohio durante la Gran Depresión, en una familia pobre pero muy unida. 
Mostró dotes extraordinarias desde la niñez. 
Sus obras incluyen SulaCanción de Salomón, y Jazz



Dawn del libro Hija amada de Toni Morrison Óleo de Valda Jackson


Una de sus novelas más aclamadas, Hija amada (Beloved) ha sido llevada a la pantalla recientemente.




POLONIA 1996


WISLAWA SZYMBORSKA (1923- )


Escritora y poeta nacida en Polonia.
Ha escrito libros de poesía y prosa llenos de humor y agudeza.


Muy pronto se desilusionó del comunismo y su poesía adquirió un carácter mucho más personal y apolítico.


Wislawa también hace poesía visual, sus collages son pequeñas cartulinas hechas con recortes de diarios, de revistas, de folletos... 

Hombre en bañera

Son obras a caballo entre la ingenuidad y la agudeza que, para ella, suponen "una forma de descanso".


Dedo y mujer



Anverso con collage y reverso escrito por la poeta polaca en septiembre de 1991. 
Szymborska suele utilizar sus montajes como tarjetas postales. 
Su poema Retrato de mujer, que podría leerse como cara B de esta imagen, se ha convertido en todo un clásico de la poesía contemporánea universal.









AUSTRIA 2004 

ELFRIEDE JELINEK (1946- )


Es una escritora, dramaturga y activista feminista austrica.
Considerada como una de las autoras contemporáneas de habla alemana más importantes, crea en sus novelas la imposibilidad de las mujeres de lograr una vida completa en un mundo donde son pintadas con imágenes estereotipadas.

La crítica la ha calificado de feminista radical y ella se declara a gusto con esta etiqueta afirmando que tan sólo reivindica la potestad de poner de relieve los mecanismos de dominación masculina a los que todavía, ella insiste, está sometida la mujer.
Se hizo popular en 1975 por su novela Las amantes que conquistó al público de lengua alemana.



Entre otras obras suyas sobresalientes, está la novela La pianista que llevó al cine el director Michael Haneke en 2001.




REINO UNIDO 2007 


DORIS LESSING

La obra de Doris Lessing tiene mucho de autobiografía, inspirándose en su experiencia africana, en su infancia, en sus desengaños sociales y políticos. 


Doris Lessing recibe a la prensa a la puerta de su casa en Londres.


Los temas plasmados en sus novelas se centran en los conflictos culturales, las flagrantes injusticias de la desigualdad racial y la contradicción entre la conciencia individual y el bien común.



Autora de más de cuarenta obras, y célebre desde la aparición, en 1950, de su primer libro Canta la hierba, es considerada una escritora comprometida con las ideas liberales, pese a que ella nunca quiso dar ningún mensaje político en su obra.
Diploma del Premio Nobel de Doris Lessing


Muy comprometida políticamente, perdió, definitivamente, todas sus ilusiones y decidió abandonar el comunismo en 1954.

Doris Lessing ha sido un icono de las causas marxistas, anticolonialistas, antisegregacionistas y feministas.






RUMANÍA-ALEMANIA 2009


HERTA MÜLLER


Es una novelista, poetisa y ensayista rumano-alemana. 



Herta Müller destaca por sus relatos acerca de las duras condiciones de vida en ese país bajo el régimen comunista de Nicolae Ceaușescu, pero su tema principal es cómo una dictadura deteriora y rompe toda forma de relación humana.


El manuscrito de su primer libro, En tierras bajas, reposó cuatro años en la editorial antes de ser publicado en 1982 con recortes impuestos por la censura rumana.
Más tarde, las autoridades rumanas le prohibieron publicar en su país.
Son narraciones breves sobre la vida de un pueblo alemán venido a menos y perdido en Rumanía según la perspectiva de una niña. 
Asoman los temas de la represión y la incomunicación en la esfera familiar y social junto con elementos legendarios y supersticiosos.



Diploma del Premio Nobel de Herta Müller


Poema en collage del discurso de aceptación de Herta Müller 
del Premio Nobel de Literatura del 2009


CANADÁ 2013

ALICE MUNRO


La escritora Alice Munro ha sido la ganadora del Premio Nobel de Literatura 2013.

Para la Academia sueca, Alice Munro es una “Maestra del relato corto" y se destaca que en ella "su estilo es claro y de un realismo sicológico”.

La narradora canadiense, está considerada como una de las plumas más importantes de la literatura en lengua inglesa.

La autora, viuda de su segundo marido, Gerald Fremlin, fallecido recientemente, conservó el apellido de su primer marido, Michael Munro, como escritora.

La escritora, de 82 años, pasa largas temporadas de vacaciones en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, donde ha escrito varias de sus obras.





















OBRAS DE ALICE MUNRO

Sus narraciones breves se tratan sobre las relaciones humanas contadas a través de relatos la vida cotidiana.

Sus historias se sitúan en el llamado Munro Tract, el condado de Munro.


En España están publicadas, entre todas sus obras, las siguientes:



Las lunas de Júpiter (Debolsillo) (1982, edición original)
Progreso del amor (RBA) (1986)
Amistad de juventud (Versal) (1990) 
Secretos a voces (RBA) (1994)
El amor de una mujer generosa (RBA) (1998)
Odio, amistad, noviazgo, amor, matrimonio (RBA) (2001)
Escapada (RBA) (2004)
La vista desde Castle Rock (RBA) (2008)
Demasiada felicidad (Lumen)




La octogenaria escritora, tras luchar en los últimos tiempos con la enfermedad, ha declarado que posiblemente no vuelva a escribir.

Su última obra, hasta el momento, es Mi vida querida que es de carácter declaradamente autobiográfico.




PREMIOS


Además del Premio Nobel de Literatura 2013, Alice Munro ha recibido numerosos premios.

Entre sus galardones, destacamos los siguientes
Ha ganado tres veces el premio canadiense a la creación literaria, el Governor General's Literary Award.
En 1998, obtuvo en Estados Unidos el National Book Critics Circle por su obra El amor de una mujer generosa.












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