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viernes, 25 de septiembre de 2015

PHILIP ROTH, EL OFICIO: UN ESCRITOR, SUS COLEGAS Y SUS OBRAS




PHILIP ROTH E IVAN KLÍMA HABLAN SOBRE KAFKA (1990)


Entrevista que en el año 1990 realizó Philip Roth al escritor checo Ivan Klíma.



PHILIP ROTH: 
Kafka. En noviembre, mientras un marginado y ex presidiario, Václav Havel, hablaba a los manifestantes que en aquel momento ocupaban Praga y cuya acción daría lugar al nacimiento de la nueva Checoslovaquia, yo estaba dando un cursillo sobre Kafka en un college de Nueva York. Los alumnos leyeron El castillo, la tediosa e infructífera lucha de K. para conseguir que le sea reconocida la condición de topógrafo por el poderoso e inaccesible dormilón a cuyo cargo está la burocracia del castillo, el tal señor Klamm. Cuando apareció en el New York Times una foto en que se veía a Havel tendiéndole la mano, de lado a lado de una mesa de conferencias, al antiguo primer ministro del régimen, se la enseñe a mis alumnos. “Bueno”, les dije: “K. por fin consigue reunirse con Klamm.” A los estudiantes les encantó que Havel tomara la decisión de presentarse a las elecciones: así entraba K. en el castillo nada menos que como sucesor del jefe de Klamm.

La clarividencia irónica quizá no sea el más notable atributo de la obra de Kafka, pero nunca deja de sorprendernos cuando pensamos en ella. Kafka es todo menos una mente fantasiosa creando un sueño o pesadilla, en cuanto pudiera ser lo contrario de una mente realista. Su narrativa insiste, una y otra vez, en un punto: que aquello que se nos antoja una alucinación inimaginable, una paradoja imposible de superar, es precisamente lo que constituye la realidad de cada cual. En obras como La metamorfosis, El proceso y El castillo, nos traza la crónica de cómo alguien es educado para aceptar—más bien demasiado tarde, en el caso del acusado Joseph K.—que lo que parece fuera de lugar y ridículo e increíble, muy por debajo de la dignidad y de los intereses de una persona, es de hecho lo que estaá sucediéndole a uno: esto que se sitúa por debajo de mi dignidad resulta ser mi destino.

“No era un sueño”, escribe Kafka, poco después de que Gregorio Samsa despierte al descubrimiento de que ya no es un buen hijo que ayuda a su familia, sino una asquerosa alimaña. El sueño, según Kafka, es un mundo de probabilidad, de proporción, de estabilidad y orden, de causa y efecto: lo que a él le parece absurdamente fantástico es un mundo fiable, hecho de dignidad y de justicia. Cuanto le habría divertido a Kafka la indignación de esos soñadores que nos dicen a diario: “¡No he venido a este mundo a que me insulten!”. En el mundo de Kafka, y no únicamente en el mundo de Kafka, la vida solo empieza a tener sentido cuando nos damos cuenta de que para eso precisamente es para lo que estamos aquí.

Me gustaría saber qué papel puede haber desempeñado Kafka en tu imaginación durante los años en que estuviste en el mundo para que te insultaran. Los comunistas vetaron los libros de Kafka en las librerías, las bibliotecas, las universidades, incluida la de su propia ciudad natal, y en toda Checoslovaquia. ¿Por qué? ¿Qué los asustaba en Kafka? ¿Qué los irritaba? ¿Qué significaba para vosotros, que teníais un conocimiento íntimo de su obra y que incluso podíais sentiros muy identificados por sus orígenes?




IVAN KLÍMA: 
Yo también, como tú, he estudiado la obra de Kafka. No hace mucho escribí un largo ensayo sobre él y sobre una obra de teatro que trataba de su relación amorosa con Felice Bauer. Y yo formularía mi opinión sobre el conflicto entre el mundo onírico y el real en términos ligeramente distintos. Tú dices: “El sueño, según Kafka, es un mundo de probabilidad, de proporción, de estabilidad y orden, de causa y efecto: lo que a él le parece absurdamente fantástico es un mundo fiable, hecho de dignidad y de justicia.” Yo quitaría fantástico y pondría inalcanzable. Lo que tu llamas el mundo del sueño, para Kafka era más bien el mundo real, el mundo en que impera el orden, en que los seres humanos, al menos a su modo de ver, eran capaces de tenerse afecto, hacer el amor, tener hijos, cumplir ordenadamente con sus obligaciones; pero ese mundo era, para el, inalcanzable en su casi patológica fiabilidad. Lo que hace sufrir a sus personajes no es que no puedan alcanzar sus sueños, sino el hecho de no ser lo suficientemente fuertes como para adentrarse de veras en el mundo real, para cumplir de veras con su obligación.

En cuanto a por qué prohibieron a Kafka los regímenes comunistas, podemos encontrar la respuesta en una frase que dice el protagonista de mi novela Love and Garbage “Lo que más importa de la personalidad de Kafka es su honradez.” Un régimen edificado sobre el engaño, que obliga a la gente a fingir, que exige aprobación de boca para afuera, sin preocuparse para nada de cuales puedan ser las convicciones internas de aquellos cuyo consentimiento requiere, un régimen a quien le da miedo cualquiera que se pregunte por el sentido de sus propios actos, no puede tolerar que alguien cuya veracidad alcanza un carácter tan fascinantemente completo, tan terrorífico incluso, pueda dirigirse a los demás.


Si me preguntas que significó Kafka para mí, habrá que volver a la cuestión a cuyo alrededor estamos dando vueltas. En conjunto, Kafka es un escritor no político. A este respecto, me gusta citar lo que anotó en su diario el 2 de agosto de 1914. Es muy corto: “Alemania declara la guerra a Rusia. Por la tarde, escuela de natación”. Aquí, el plano histórico, un hecho que conmociona el mundo, y el personal se sitúan exactamente en el mismo nivel. Estoy seguro de que Kafka escribe por un único motivo, la necesidad de confesar sus crisis personales, resolviendo así lo que de insoluble había en su vida personal: sobre todo, sus relaciones con su padre y su incapacidad para ir mas allá de cierto limite en sus relaciones con las mujeres. Una de las cosas que hago ver en mi ensayo es que la máquina letal de su relato “En la colonia penitenciaria” es una imagen desesperada, apasionada y maravillosa del hecho de estar casado o comprometido. Hacia varios años que había escrito este relato cuando le confió a Milena Jesenska sus sentimientos ante la idea de irse a vivir juntos:

"Sabes, cuando intento escribir algo [sobre nuestro compromiso] las espadas cuyas puntas me rodean en círculo empiezan a acercárseme lentamente al cuerpo. Es un completo suplicio. Cuando ya están tan cerca que me arañan, la situación se hace tan terrible que allí mismo, inmediatamente, en el primer grito, me traiciono a mí mismo, te traiciono a ti, lo traiciono todo."

Las metáforas de Kafka eran tan fuertes que iban muchísimo mas allá de su intención original. Me consta que tanto El proceso como “En la colonia penitenciaria” se han entendido como sendas profecías del destino terrible que aguardaba a la nación judía en la Segunda Guerra Mundial, que estalló quince años después de la muerte de Kafka. Pero no eran ninguna profecía genial. Lo único que demuestran ambas obras es que un creador que sabe cómo reflejar sus experiencias más íntimas de un modo profundo y auténtico también alcanza la esfera suprapersonal o social. Estoy contestando de nuevo la pregunta relativa al contenido político de la literatura. La literatura no tiene por qué ponerse a escarbar en busca de realidades políticas, ni tiene por qué preocuparse de los sistemas políticos que van sucediéndose. La literatura puede ir más allá sin dejar por ello de resolver las cuestiones que el sistema vigente plantee al ser humano. Esta es la consecuencia más importante que yo extraje, para aplicármela, de Kafka.


Philip Roth, El oficio: un escritor, sus colegas y sus obras, Seix Barral. 
Traducción de Ramón Buenaventura.




domingo, 21 de octubre de 2012

EL CUADERNO, SEGUNDA ÉPOCA




EL CUADERNO. QUINCENAL DE CULTURA. SEGUNDA ÉPOCA

Hace justo un año, el 16 de octubre del 2011, El Cuaderno nacía como suplemento cultural del desaparecido diario La Voz de Asturias.


Sólo seis meses después El Cuaderno encaraba su supervivencia como publicación independiente tras el cierre de la histórica cabecera. 

La experiencia —una brutal demostración de lo que los tiempos reservan a las empresas periodísticas y culturales— aconsejaba hacer acopio de fuerzas y garantizar la estabilidad después de una primera temporada muy gratificante pero llena de sobresaltos, en la que hubo que improvisar soluciones sumarias para situaciones extremas. 



A partir del número 36 de El Cuaderno, se mantiene la edición en papel, pero se amplia definitivamente a 24 páginas para dar aire a la variedad, la profundidad y el disfrute. 
El Cuaderno tendrá una periodicidad quincenal: una regularidad algo más relajada que la de un semanario y algo más intensa que la de la revista mensual. 
Se mantendrá también en la Red, con la versión íntegra y estrenamos además un nuevo canal en Internet: la recién nacida cabecera Eldiario.es, a la que El Cuaderno se incorporará próximamente como publicación asociada. 

El espíritu de El Cuaderno sigue intacto: una publicación cultural independiente, cuidada, versátil y cambiante, basada en la iniciativa, la calidad y la variedad de sus colaboradores (y en su infinita solidaridad), todo ello bajo el mismo lema que hace un año se colocaba al frente de su primer número: crear, divulgar, resistir. Y, naturalmente, hacerlo de la manera más gozosa.




CONSEJO EDITORIAL DE EL CUADERNO

Coordinador: Juan Carlos Gea

Consejo Editorial: Juan Cueto, Álvaro Díaz Huici, Jordi Doce, Elena de Lorenzo, Helios Pandiella y Jaime Priede

















EN EL CUADERNO Nº 36

En el número correspondiente a la segunda quincena de octubre de 2012 puedes leer:


Langostas y periodismo, Marco Avilés



Esto no es una novela, Elena de Lorenzo Álvarez



Dólares y tumbas, Andrés Catalán



Reyes de cerillas, Jesús Martínez



El testimonio como parte del arte contemporáneo, Jaime Priede



Los papeles póstumos de Nathan Zuckerman, Xandru Fernández



El misterioso caso del autor Roth y Mr. Zuckerman, Milo J. Krmpotic

Ficción, imitación, ventriloquía, Javier García Rodríguez

El lamento de Zuckerman, Miguel Rojo

El idioma del estupor, Tomás Sánchez Santiago

Tres poemas inéditos de 'Canción errónea', Antonio Gamoneda

Arenas móviles, Javier Ávila

Cargados de futuro, Manolo Cuervo

En (el) lugar de la acción, Juan Carlos Gea

Los papeles venerables, El Cuaderno

Un tres aparte, Fernando Menéndez

Agenda cultural del Principado



Haz click aquí si quieres ver El Cuaderno número 36 completo:
















SI QUIERES SABER MÁS DE EL CUADERNO, VISITA ESTOS SITIOS:





Diseño: Pandiella y Ocio


El Cuaderno en Facebook y en Twitter




PUNTOS DE DISTRIBUCIÓN DE 
EL CUADERNO:


Además puedes leer El Cuaderno a la manera tradicional.
En España, la edición en papel de El Cuaderno estará disponible, gratuitamente, en los siguientes puntos de distribución:



OVIEDO


Librerías: Cervantes, La Palma, Maribel, Ojanguren, Polledo y Santa Teresa



Galerías: Guillermina Caicoya, Texu y Vértice



GIJÓN 



Librerías: Casa del Libro, Cornión, De Bolsillo, La Buena Letra, Paradiso, Platero, Roy, Zifar


Galerías: ATM Contemporary, El Arte de lo Imposible, Espacio Líquido, Gema Llamazares y Van Dyck

Centro de Interpretación de Cine de Asturias (CICA)

AVILÉS

Librerías: Casona, Clarín y Víctor Núñez

Galerías: Amaga y Octógono

MIERES

Librerías: La Pilarica y La Torre

EL ENTREGO

Librería Sol















domingo, 17 de junio de 2012

PHILIP ROTH, PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS 2012



PHILIP ROTH



Philip Roth nació en Newark, Nueva Jersey, en los Estados Unidos en 1933. 

Es el segundo hijo de una familia judío-norteamericana emigrada de la región europea de Galitzia en Ucrania y está considerado uno de los mejores escritores norteamericanos de los últimos veinticinco años.

Estudió en las universidades de Bucknell y Chicago, donde obtuvo el grado de Master en Letras, y trabajó como profesor de Literatura Inglesa.



Enseñó Escritura Creativa en Iowa y Princeton, y fue profesor de Literatura Comparada en la Universidad de Pensilvania.
En 1992 abandonó la enseñanza y se dedicó por completo a la literatura. 

Está considerado como el escritor más representativo de la llamada Escuela Judía de la novela norteamericana.
















OBRAS DE PHILIP ROTH

Philip Roth es conocido principalmente por sus novelas El lamento de Portnoy con el que consiguió el aplauso de la crítica y, al mismo tiempo, un gran éxito de ventas y la Trilogía Americana, compuesta por Pastoral americana con la que consiguió el Premio Pulitzer, Me casé con un comunista y La mancha humana.


En sus obras trata los problemas de integración de los judíos americanos en la sociedad contemporánea, experimenta con la sátira social y trata la historia judía en los Estados Unidos, 

Roth publicó sus primeros cuentos y críticas en revistas como The New Republic. 

De esta faceta es destacable su primera antología, Goodbye Columbus, que ganó el National Book Award.




En 2004, Roth se adentró en la ucronía, presentando La conjura contra América, novela en la que presentó una historia alternativa ganando el premio Sidewise.









PREMIO PRÍNCIPE DE ASTURIAS DE LAS LETRAS



La carrera de Roth es una de las más brillantes de la literatura contemporánea americana, con decenas de premios a sus espaldas.







En el año 2012, Philip Roth ha sido galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.


Un breve texto justifica la decisión del jurado: 

“La obra narrativa de Philip Roth forma parte de la gran novelística estadounidense, en la tradición de Dos Passos, Scott Fitzgerald, Hemingway, Faulkner, Bellow o Malamud”.


Este premio viene a sumarse a una larga lista en la que aparecen el PEN, el Pulitzer, el WH Smith o el Medici, el National Book Critics Circle Award, el Faulkner Award y el National Book Award, principales galardones literarios de Estados Unidos.



Roth es uno de los pocos escritores capaces de aunar la opinión destacada y casi unánime de los críticos con el favor del público 



CONSEJOS PARA JÓVENES ESCRITORES


Philip Roth ha sido profesor de Literatura en diversas universidades, pero nunca ha dirigido un taller de escritura. 



Él lo explica así:
  
"Nunca aceptaría llenarles la cabeza de cuentos a mis alumnos. Estos talleres se han convertido en una enorme industria en Estados Unidos. Europa hace bien en evitar importarlos. Son una pérdida de tiempo absoluta, una mera forma de que las universidades les soplen a los estudiantes entre 40 y 45.000 dólares al año. No funcionan porque para empezar los asistentes son demasiado jóvenes, apenas cuentan con su infancia y adolescencia, pero todavía están demasiado cerca de ellas. No se le puede enseñar nada a aquel que carece de la experiencia de la vida. 
   
Si yo fuera profesor de uno de estos cursos les diría a mis alumnos: “El primer año vais a contraer una enfermedad que casi os mata y os vais a pasar un año entero en el hospital. Tan pronto os reincorporéis a la vida normal haréis que os suelten en paracaídas y sin un céntimo en el bolsillo en medio de un país extraño del que no conozcáis la lengua. En él transcurrirá vuestro segundo año. Durante el tercero y último trabajaréis en una mina de carbón”. A los que superaran todo esto les extendería un certificado de aptitud para comenzar a escribir." 



















¿QUÉ ES UNA UCRONÍA?


La RAE en su avance de la vigésima tercera edición propone la siguiente definición para la palabra "ucronía".

ucronía.

1. f. cult. Reconstrucción de la historia sobre datos hipotéticos.