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martes, 14 de agosto de 2012

THEO JANSEN, ANIMARIS PERCIPIERE











THEO JANSEN


Nacido en 1948 en Scheveningen, Países Bajos. 

Theo Jansen es un artista y escultor cinético que vive y trabaja en Holanda.


Hizo estudios de Física en la Universidad de Delft a partir de 1968, los cuales dejó en 1975 y se convierte en pintor. 



En 1981 desarrolló una máquina de pintar en Delft. 



En 1990 crea los Animaris o Animales de playa, dedicándose a diseñar una "nueva naturaleza".



Construye grandes figuras imitando esqueletos de animales que son capaces de caminar usando la fuerza del viento de las playas holandesas.






Sus trabajos son una fusión de arte e ingeniería.



STRANDBEEST: ANIMALES DE PLAYA


Jansen se dedica a crear vida artificial, los llamados Strandbeest o Animales de playa, mediante el uso de algoritmos genéticos.

Los algoritmos genéticos se pueden modificar para solucionar variedad de problemas incluyendo diseños de circuitos y, en el caso de las creaciones de Theo Jansen, sistemas muy complejos.













Un criterio determinado de aptitud es insertado en el algoritmo.
Theo selecciona como criterio que sobrevivan en la playa moviéndose entre las fronteras de arena húmeda cerca al mar y arena seca en el límite con las dunas.

Aquellos diseños que tengan el mejor rendimiento en la tarea, dentro de una simulación del entorno, serán hibridados y probados otra vez. 














Con el tiempo, emergen diseños complejos que desarrollan y aletean en la brisa presionando órganos que son botellas de plástico de dos litros.

Brotan también patas articuladas que se desplazan por la arena como las de los cangrejos. 

Theo usa tubos plásticos para conductos eléctricos para construir algunos de los más prometedores diseños de la computadora. Y luego los suelta en la playa, evalúa sus logros y los mejora.














Desde hace diez años, Theo Jansen ha estado ocupado en la creación de una nueva naturaleza. 
No usa polen o semillas sino tubos amarillos de plástico como material básico de su nueva naturaleza. 

Con el paso del tiempo, toman un tono blanquecino  semejante a los huesos.
Fabrica esqueletos que son capaces de caminar en el viento. A largo plazo, pretende llevar estas creaciones a playas para que vivan sus propias vidas. 

ARCHAEOPTERYX ULTRAAVANTGARDA
Animaris Percipiere


Aquí puedes escuchar cómo interpreta AU la escultura de Theo Jansen Animaris Percipiere.


































lunes, 12 de diciembre de 2011

SINUHÉ, CUENTO ANÓNIMO EGIPCIO



CUENTO ANÓNIMO EGIPCIO
Amenemhat I




SINUHÉ

En el palacio real reinaba el silencio. Su faraón Amenemhat I había muerto, y toda la corte mostraba su respeto en señal de duelo. Aunque también se sentía una gran preocupación en el ambiente… ¿quién sucedería al rey?

El mayor de sus hijos, el que debía sucederlo, se encontraba lejos de palacio al frente del ejército, protegiendo el país. Rápidamente partieron mensajeros en su busca para informarle, y así, el heredero, Sesostris I, decidió regresar apresuradamente.

Por su parte, los demás hijos del rey Amenemhat I también querían sucederle al enterarse de su muerte.

Sinuhé, hombre de confianza del faraón, observó que un hombre informaba a uno de los príncipes. 
Amenemhat había sido víctima de un complot, siendo asesinado por unos cortesanos que bajo las órdenes de este príncipe burlaron la guardia.

Estatua sedente de Sesostris I

Sinuhé temía por su vida, creyendo que al no haberse enterado de esas malas intenciones y no poder informar al futuro sucesor, Sesostris I, como era su deber, sería castigado a pesar de su inocencia. 

Pensó entonces en marcharse de Egipto.
Y así lo hizo. Sinuhé esperó el momento apropiado y tras esconderse evitando a los oficiales y cortesanos, se dirigió hacia el Delta del Nilo. Por la noche, tras esquivar la vigilancia de los centinelas, cruzó la frontera saliendo de Egipto.

Pero no contaba con una gran dificultad en su camino: el desierto. Caminando bajo el sol, muerto de sed, sintió cómo iba perdiendo sus fuerzas hasta caer sobre la arena. 


Y pasaron las horas, o incluso días, hasta que de pronto despertó al escuchar el sonido de un rebaño y unas voces a su alrededor. Abrió los ojos y se encontró con un grupo de nómadas inclinados sobre él que lo observaban. Un hombre del grupo reconoció a Sinuhé, a quien había conocido en Egipto, y ordenó que le dieran de comer y de beber, invitándole a unirse a la caravana. De manera que accedió y les acompañó por el desierto ganándose el cariño de todos rápidamente.

El príncipe beduino Amunenshi había oído hablar de Sinuhé y requirió su presencia para proponerle que se quedara bajo su amparo, como ya habían hechos muchos otros egipcios.

-¿Por qué te fuiste de Egipto? ¿Ha ocurrido algo grave en tu tierra? -preguntó el príncipe Amunenshi.

Sinuhé le contó sobre la muerte del faraón y su temor a caer en desgracia. Y para no parecer un traidor, dado que se encontraban numerosos egipcios acogidos en la corte de Amunenshi, contestó:

-El primogénito del rey regresó a palacio y sin duda gobierna Egipto. Yo sólo he temido por mi vida, y por eso me he marchado.

Amunenshi quedó satisfecho con sus respuestas, y a partir de entonces Sinuhé se quedó en su Corte, pronto tuvo el cariño de todos. Se casó con la hija mayor del príncipe, y recibió como regalo las tierras más fértiles del oasis.

Sinuhé se convirtió en uno de los hombres más ricos y poderosos, llegando a ser jefe de una tribu. Incluso fue nombrado general de los ejércitos, ganando grandes batallas. Y de este modo, su fama se fue extendiendo.

Pero también existían hombres envidiosos. Y así fue que uno de los mejores guerreros de Retenu que sentía celos de Sinuhé se atrevió a desafiarle en combate.

Durante toda la noche, Sinuhé estuvo preparando sus armas. Todo el pueblo se había congregado nervioso para presenciar la lucha, pero la gran mayoría estaba a favor de Sinuhé.

El guerrero sirio era muy fuerte y valiente, y manejaba las armas con mucha habilidad. Sinuhé no era tan fuerte como él, pero era astuto y ágil. ¿Quién vencería el combate?

Guerrero egipcio por Iceravenblack


El egipcio consiguió fácilmente esquivar las armas que el guerrero sirio arrojaba contra él, quedándose al poco tiempo sin armas con las que luchar, salvo con sus propias manos. El sirio se puso tan nervioso que se lanzó furioso contra Sinuhé, pero éste arrojó una flecha contra él venciéndolo.

El príncipe Amunenshi, y todo el pueblo, saltaban de alegría por la victoria de Sinuhé.

Sin embargo, Sinuhé no era del todo feliz. Pensaba a menudo en su tierra, Egipto, y cada vez se sentía más apenado. Su mayor deseo era regresar a Egipto para cuando muriera poder ser enterrado en su tierra. 


Papiro Ani


Esto era muy importante para un egipcio: ¿cómo alcanzaría  su alma el reino de Osiris?

Y esta era su constante preocupación. Mientras cumplía con sus deberes como jefe de la tribu, en secreto invocaba a sus dioses pidiéndoles que permitieran su regreso a Egipto.

En Egipto reinaba con justicia el faraón Sesostris I, pero para ello había tenido que luchar duramente debido a las revueltas políticas. Por fin reinaba la paz.


Estatua de Sesostris I

A oídos del faraón llegaron noticias de Sinuhé a través de los viajeros egipcios que habían pasado por su casa, y le escribió pidiéndole su regreso a palacio y a su tierra, ya que sabía de su inocencia en el complot contra su padre.

Sinuhé, lleno de alegría, contestó a la carta de Su Majestad explicando sus temores y los motivos de su huída. Pasó el día repartiendo todos sus bienes entre sus hijos y se despidió de todos sus amigos, regresando a Egipto.



Sesostris I fue muy generoso con Sinuhé entregándole una enorme casa reformada que perteneció a un noble de la Corte y colmándole de bienes; y ordenó que le construyeran una magnífica tumba de piedra preparándole un merecido ajuar funerario para cuando le llegara el momento de su muerte.

Y así fue cómo Sinuhé el egipcio, colmado de honores y riquezas, esperó el momento de su muerte dichoso por encontrarse de nuevo en Egipto.

FIN