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miércoles, 12 de febrero de 2025

JORGE LUIS BORGES: LOS JUSTOS

 

JORGE  LUIS BORGES
Poeta, ensayista y autor argentino nacido en Buenos Aires en 1899.
Estudió en Ginebra e Inglaterra, residió en España y regresa a Argentina con  22 años.
En Buenos Aires, además de escribir y traducir, fue bibliotecario, conferenciante, crítico literario y profesor de literatura inglesa en la universidad.
Además de extraordinario narrador y ensayista, Borges fue un excelente poeta. 
De hecho, puede decirse que la poesía es el alma de su obra.
Indisociables de sus cuentos y ensayos, sus poemas son parte indispensable del universo borgiano y constituyen una indagación paralela a los temas que siempre le apasionaron: los libros, la memoria, los laberintos, los espejos, Inglaterra, el amor o la eternidad.
Después de una vida leyendo, escribiendo y enseñando poesía Jorge Luis Borges confesó que seguía lleno de perplejidades y que sólo había ganado una certeza: que la poesía se escribe para proporcionarle placer al lector.
Borges utiliza un singular estilo literario, basado en la interpretación de conceptos como los de tiempo, espacio, destino o realidad. 
La simbología que utiliza remite a los autores que más le influencian: William Shakespeare, Thomas De Quincey, Rudyard Kipling o Joseph Conrad, además de la Biblia, la Cábala judía, las primigenias literaturas europeas, la literatura clásica y la filosofía.
Aquí puedes leer uno de sus poemas titulado Los justos  que aparece en su libro La cifra.
LOS JUSTOS

Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
El tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.
Jorge Luis Borges
La cifra
FUENTES UTILIZADAS
Para la realización de esta entrada se han utilizado, entre otras, las siguientes fuentes:
Borges, Jorge Luis. La cifra. Alianza Editorial. 4.ª edición. Colección Alianza Tres, nº. 72. Madrid. 1990.
Jorge Luis Borges. Biografía. Instituto Cervantes. Bibliotecas y documentaciión.  cervantes.es
The Workman CollectionGroup of first editions by Robert Louis Stevenson.10/02/2025
Corominas, Juan. Diccionario crítico etimológico de la lengua castellana. Editorial Gredos. Madrid. 1954.
Las imágenes o vídeos que la acompañan se utilizan solo con fines educativos y el © de las fotografías y el © de los vídeos pertenecen a sus autores.



domingo, 11 de junio de 2023

JORGE LUIS BORGES, EL LIBRO DE ARENA

 

JORGE LUIS BORGES
Jorge Luis Borges fue un erudito escritor argentino nacido en Buenos Aires en 1899.
Publicó ensayos, cuentos y poemas y está considerado como una de las grandes figuras de la literatura del siglo XX. 

Su escritura, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a la simbología personal del autor, ha despertado la admiración de numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo. 
Su familia se trasladó a Europa debido al tratamiento de la ceguera progresiva de su padre que años más tarde Jorge Luis heredaría. Viajarían a París, Milán y Venecia para establecerse en Suiza y finalmente en España. 

En 1938 fallece su padre y comienza a trabajar como bibliotecario en las afueras de Buenos Aires; durante las navidades de ese mismo año sufre un grave accidente, provocado por su progresiva falta de visión, que a punto está de costarle la vida. 
Al agudizarse su ceguera, Borges deberá resignarse a dictar sus cuentos fantásticos, y desde entonces requerirá permanentemente de la solicitud de su madre y de sus amigos para poder escribir, colaboración que resultará muy fructífera. 
Cerca de los setenta años, contrae matrimonio con una antigua amiga de su juventud, Elsa Astete Millán. Este matrimonio fue breve y desdichado. 
Pocos años antes de su muerte, ya octogenario, se casa con María Kodama, su secretaria, compañera y lazarillo.
María era una mujer mucho más joven que él, de origen japonés, a la que nombraría su heredera universal. 
Sus tres colecciones de relatos de mayor proyección son: FiccionesEl Aleph y El Hacedor
Borges con sus obras creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. 
Los temas y motivos de sus textos son recurrentes y obsesivos: el tiempo, los espejos, los libros imaginarios, los laberintos o la búsqueda del nombre de los nombres. 
EL LIBRO DE ARENA

... thy rope of sands... 
George Herbert (1593-1623) 

La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes... No, decididamente no es éste, more geometrico, el mejor modo de iniciar mi relato. Afirmar que es verídico es ahora una convención de todo relato fantástico; el mío, sin embargo, es verídico. 

Yo vivo solo, en un cuarto piso de la calle Belgrano. Hará unos meses, al atardecer, oí un golpe en la puerta. Abrí y entró un desconocido. Era un hombre alto, de rasgos desdibujados. Acaso mi miopía los vio así. Todo su aspecto era de pobreza decente. Estaba de gris y traía una valija gris en la mano. En seguida sentí que era extranjero. Al principio lo creí viejo; luego advertí que me había engañado su escaso pelo rubio, casi blanco, a la manera escandinava. En el curso de nuestra conversación, que no duraría una hora, supe que procedía de las Orcadas. Le señalé una silla. El hombre tardó un rato en hablar. Exhalaba melancolía, como yo ahora. 

—Vendo biblias —me dijo. 

No sin pedantería le contesté: 

—En esta casa hay algunas biblias inglesas, incluso la primera, la de John Wiclif. Tengo asimismo la de Cipriano de Valera, la de Lutero, que literariamente es la peor, y un ejemplar latino de la Vulgata. Como usted ve, no son precisamente biblias lo que me falta. 

Al cabo de un silencio me contestó. 

—No sólo vendo biblias. Puedo mostrarle un libro sagrado que tal vez le interese. Lo adquirí en los confines de Bikanir. 

Abrió la valija y lo dejó sobre la mesa. Era un volumen en octavo, encuadernado en tela. Sin duda había pasado por muchas manos. Lo examiné; su inusitado peso me sorprendió. En el lomo decía Holy Writ y abajo Bombay

—Será del siglo diecinueve —observé. 

—No sé. No lo he sabido nunca —fue la respuesta. 

Lo abrí al azar. Los caracteres me eran extraños. Las páginas, que me parecieron gastadas y de pobre tipografía, estaban impresas a dos columnas a la manera de una biblia. El texto era apretado y estaba ordenado en versículos. En el ángulo superior de las páginas había cifras arábigas. Me llamó la atención que la página par llevara el número (digamos) 40.514 y la impar, la siguiente, 999. La volví; el dorso estaba numerado con ocho cifras. Llevaba una pequeña ilustración, como es de uso en los diccionarios: un ancla dibujada a la pluma, como por la torpe mano de un niño. 

Fue entonces que el desconocido me dijo: 

—Mírela bien. Ya no la verá nunca más. Había una amenaza en la afirmación, pero no en la voz. 

Me fijé en el lugar y cerré el volumen. Inmediatamente lo abrí. En vano busqué la figura del ancla, hoja tras hoja. Para ocultar mi desconcierto, le dije: 

—Se trata de una versión de la Escritura en alguna lengua indostánica, ¿no es verdad? 

—No —me replicó. 

Luego bajó la voz como para confiarme un secreto: 

—Lo adquirí en un pueblo de la llanura, a cambio de unas rupias y de la Biblia. Su poseedor no sabía leer. Sospecho que en el Libro de los Libros vio un amuleto. Era de la casta más baja; la gente no podía pisar su sombra, sin contaminación. Me dijo que su libro se llamaba el Libro de Arena, porque ni el libro ni la arena tienen ni principio ni fin. 

Me pidió que buscara la primera hoja. 

Apoyé la mano izquierda sobre la portada y abrí con el dedo pulgar casi pegado al índice. Todo fue inútil: siempre se interponían varias hojas entre la portada y la mano. Era como si brotaran del libro. 

—Ahora busque el final. 

También fracasé; apenas logré balbucear con una voz que no era la mía: 

—Esto no puede ser. 

Siempre en voz baja el vendedor de biblias me dijo: 

—No puede ser, pero es. El número de páginas de este libro es exactamente infinito. Ninguna es la primera; ninguna, la última. No sé por qué están numeradas de ese modo arbitrario. Acaso para dar a entender que los términos de una serie infinita admiten cualquier número. 

Después, como si pensara en voz alta: 

—Si el espacio es infinito estamos en cualquier punto del espacio. Si el tiempo es infinito estamos en cualquier punto del tiempo. 

Sus consideraciones me irritaron. Le pregunté: 

—¿Usted es religioso, sin duda? 

—Sí, soy presbiteriano. Mi conciencia está clara. Estoy seguro de no haber estafado al nativo cuando le di la Palabra del Señor a trueque de su libro diabólico. 

Le aseguré que nada tenía que reprocharse, y le pregunté si estaba de paso por estas tierras. Me respondió que dentro de unos días pensaba regresar a su patria. Fue entonces cuando supe que era escocés, de las islas Orcadas. Le dije que a Escocia yo la quería personalmente por el amor de Stevenson y de Hume. 

—Y de Robbie Burns —corrigió. 

Mientras hablábamos yo seguía explorando el libro infinito. Con falsa indiferencia le pregunté: 

—¿Usted se propone ofrecer este curioso espécimen al Museo Británico? 

—No. Se lo ofrezco a usted —me replicó, y fijó una suma elevada. 

Le respondí, con toda verdad, que esa suma era inaccesible para mí y me quedé pensando. Al cabo de unos pocos minutos había urdido mi plan. 

—Le propongo un canje —le dije—. Usted obtuvo este volumen por unas rupias y por la Escritura Sagrada; yo le ofrezco el monto de mi jubilación, que acabo de cobrar, y la Biblia de Wiclif en letra gótica. La heredé de mis padres. 

—A black letter Wiclif! —murmuró. 

Fui a mi dormitorio y le traje el dinero y el libro. Volvió las hojas y estudió la carátula con fervor de bibliófilo. 

—Trato hecho —me dijo. 

Me asombró que no regateara. Sólo después comprendería que había entrado en mi casa con la decisión de vender el libro. No contó los billetes, y los guardó. Hablamos de la India, de las Orcadas y de los jarls noruegos que las rigieron. Era de noche cuando el hombre se fue. No he vuelto a verlo ni sé su nombre. 

Pensé guardar el Libro de Arena en el hueco que había dejado el Wiclif, pero opté al fin por esconderlo detrás de unos volúmenes descabalados de Las mil y una noches

Me acosté y no dormí. A las tres o cuatro de la mañana prendí la luz. Busqué el libro imposible, y volví las hojas. En una de ellas vi grabada una máscara. El ángulo llevaba una cifra, ya no sé cuál, elevada a la novena potencia. 

No mostré a nadie mi tesoro. A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran, y después el recelo de que no fuera verdaderamente infinito. Esas dos inquietudes agravaron mi ya vieja misantropía. Me quedaban unos amigos; dejé de verlos. Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra. Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro. 

Declinaba el verano, y comprendí que el libro era monstruoso. De nada me sirvió considerar que no menos monstruoso era yo, que lo percibía con ojos y lo palpaba con diez dedos con uñas. Sentí que era un objeto de pesadilla, una cosa obscena que infamaba y corrompía la realidad. 

Pensé en el fuego, pero temí que la combustión de un libro infinito fuera parejamente infinita y sofocara de humo al planeta. 

Recordé haber leído que el mejor lugar para ocultar una hoja es un bosque. Antes de jubilarme trabajaba en la Biblioteca Nacional, que guarda novecientos mil libros; sé que a mano derecha del vestíbulo una escalera curva se hunde en el sótano, donde están los periódicos y los mapas. Aproveché un descuido de los empleados para perder el Libro de Arena en uno de los húmedos anaqueles. Traté de no fijarme a qué altura ni a qué distancia de la puerta. 
Siento un poco de alivio, pero no quiero ni pasar por la calle México.

Jorge Luis Borges

viernes, 24 de octubre de 2014

JORGE LUIS BORGES, EL GOLEM


JORGE LUIS BORGES
Jorge Luis Borges es un escritor argentino nacido en Buenos Aires que está considerado como una de las grandes figuras de la literatura en lengua española.

Borges con sus obras creó un mundo fantástico, metafísico y totalmente subjetivo. 

Su escritura, exigente con el lector y de no fácil comprensión, debido a la simbología personal del autor, ha despertado la admiración de numerosos escritores y críticos literarios de todo el mundo.













EL GOLEM

Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de 'rosa' está la rosa
y todo el Nilo en la palabra 'Nilo'.

Y, hecho de consonantes y vocales,
habrá un terrible Nombre, que la esencia
cifre de Dios y que la Omnipotencia
guarde en letras y sílabas cabales.

Adán y las estrellas lo supieron
en el Jardín. La herrumbre del pecado
(dicen los cabalistas) lo ha borrado
y las generaciones lo perdieron.

Los artificios y el candor del hombre
no tienen fin. Sabemos que hubo un día
en que el pueblo de Dios buscaba el Nombre
en las vigilias de la judería.

No a la manera de otras que una vaga
sombra insinúan en la vaga historia,
aún está verde y viva la memoria
de Judá León, que era rabino en Praga.

Sediento de saber lo que Dios sabe,
Judá León se dio a permutaciones
de letras y a complejas variaciones
y al fin pronunció el Nombre que es la Clave,

la Puerta, el Eco, el Huésped y el Palacio,
sobre un muñeco que con torpes manos
labró, para enseñarle los arcanos
de las Letras, del Tiempo y del Espacio.

El simulacro alzó los soñolientos
párpados y vio formas y colores
que no entendió, perdidos en rumores
y ensayó temerosos movimientos.

Gradualmente se vio (como nosotros)
aprisionado en esta red sonora
de Antes, Después, Ayer, Mientras, Ahora,
Derecha, Izquierda, Yo, Tú, Aquellos, Otros.

(El cabalista que ofició de numen
a la vasta criatura apodó Golem;
estas verdades las refiere Scholem
en un docto lugar de su volumen.)

El rabí le explicaba el universo
"esto es mi pie; esto el tuyo, esto la soga."
y logró, al cabo de años, que el perverso
barriera bien o mal la sinagoga.

Tal vez hubo un error en la grafía
o en la articulación del Sacro Nombre;
a pesar de tan alta hechicería,
no aprendió a hablar el aprendiz de hombre.

Sus ojos, menos de hombre que de perro
y harto menos de perro que de cosa,
seguían al rabí por la dudosa
penumbra de las piezas del encierro.

Algo anormal y tosco hubo en el Golem,
ya que a su paso el gato del rabino
se escondía. (Ese gato no está en Scholem
pero, a través del tiempo, lo adivino.)

Elevando a su Dios manos filiales,
las devociones de su Dios copiaba
o, estúpido y sonriente, se ahuecaba
en cóncavas zalemas orientales.

El rabí lo miraba con ternura
y con algún horror. '¿Cómo' (se dijo)
'pude engendrar este penoso hijo
y la inacción dejé, que es la cordura?'

'¿Por qué di en agregar a la infinita
serie un símbolo más? ¿Por qué a la vana
madeja que en lo eterno se devana,
di otra causa, otro efecto y otra cuita?'

En la hora de angustia y de luz vaga,
en su Golem los ojos detenía.
¿Quién nos dirá las cosas que sentía
Dios, al mirar a su rabino en Praga?



Jorge Luis Borges


¿QUÉ ES EL GOLEM?





El término Golem ya aparece recogido en la Biblia y en el Talmud.
La palabra Golem significa embrión, o algo que no está totalmente desarrollado y es como una sustancia amorfa.

El Golem es una criatura perteneciente a la mitología hebrea y al folclore medieval.


Durante la Edad Media surgieron numerosas leyendas de sabios que podían infundir la vida en las estatuas gracias a un encantamiento.
El Golem es una estatua de barro o arcilla a la que se da vida por medio de una fórmula mágica. 
Con frecuencia, el Golem adopta el aspecto de un robot o autómata.

Es una criatura muy fuerte y obedece a su amo pero no tiene el don de la palabra e inevitablemente escapa al control de su creador y debido a su desmesurada fuerza y a su falta de inteligencia se hace necesario el destruirlo. 

Se recurría a este ser para que cumpliera las órdenes de sus creadores, que generalmente hacían al Golem para que proporcionara una protección especial a los judíos.

En el Sefer Yetzirah o El Libro de la Creación de la cábala judía, hay instrucciones de cómo crear un golem, aunque el proceso de creación de este es discutido por diferentes rabinos.

Sefer Yetzirah o El Libro de la Creación



¿CÓMO CONSTRUIR UN GOLEM?
Estas son las instrucciones que recoge la escritora argentina Perla Suez para hacer un golem:


ALQUIMIA PARA CONSTRUIR UN GOLEM


Ingredientes

Una carrada de barro.
Una lengua viva.
Una palabra hebrea: EMET, que quiere decir verdad.
Una palabra hebrea: MET, que quiere decir muerto.



Al anochecer moldearás un hombre de barro. Por la boca le verterás el alfabeto de una lengua viva hasta que lengua y hombre sean la misma cosa. Lo dejarás reposar toda una noche. Cuando amanezca verás que ha tomado consistencia, verás también cuánto se te parece y sentirás inquietud, pero esa inquietud solo te abarcará al comienzo. El mismo día inscribirás en su paladar la palabra Emet y la soplarás con todas tus fuerzas. El aura de tu aliento hará que el hombre de barro empiece a latir y entonces le dirás que ha sido creado para ayudar a los demás en los trabajos más pesados y que conforme te obedezca nada le ocurrirá. El hombre de barro, generoso y fiel como ninguno, echará a andar y trabajará sin descanso. Pero si un día el Golem se vuelve contra los hombres no descanses hasta atraparlo. Una vez asido, aunque te suplique y pida perdón y jure por Dios, le borrarás del paladar la primera letra de la palabra Emet y entonces sólo le quedará Met. En ese momento caerá la primera estrella sobre la tierra y el corazón del Golem se partirá. 



Perla Suez





LA LEYENDA DEL GOLEM DE PRAGA


La leyenda más conocida sobre el Golem es la del famoso rabino del siglo XVI Judah Löw ben Bezalel, Maharal de Praga.

Este rabino gracias a sus conocimientos de la Alquimia y la Cábala logró dar vida a un ser llamado el Golem al que había modelado con barro procedente de las orillas del río Moldava.


Este ser fue creado por el rabino Judah Löw con la intención de defender el gueto judío de Praga de los ataques antisemitas y de que lo ayudase como sirviente con las tareas de la sinagoga. 

Finalmente, al no poder controlarlo, tuvo que destruirlo y sus restos se guardaron en la sinagoga de Praga.



Vieja-Nueva Sinagoga de Praga



Según la leyenda este Golem permanece oculto en el ático de la Vieja-Nueva Sinagoga de Praga, esperando a que de nuevo se requieran sus servicios.



En su obra La cábala y su simbolismo, Gershom Scholem escribe que el golem es una figura que cada treinta y tres años aparece en la ventana de un cuarto sin acceso en esta sinagoga del gueto de Praga.



Ventana del Golem en la Vieja-Nueva Sinagoga de Praga



Gustav Meyrink se inspiró en esta leyenda para escribir en 1914 la novela El Golem, obra que después fue llevada al cine en diferentes versiones de las que conservamos la del año 1920.






EL GOLEM  DE PAUL WEGENER Y CARL BOESE



El Golem: Cómo vino a este mundo titulada originalmente Der Golem, wie er in die Welt kam es una película alemana de cine mudo, del año 1920.

Fue dirigida por Carl Boese y Paul Wegener y cuenta la leyenda del Golem un autómata de barro al que se le da la vida para que proteja al gueto judío de Praga.


El guion está basado en la novela El Golem de Gustav Meyrink. 

El actor, guinista y director Paul Wegener hizo tres películas en torno al Golem una criatura mítica de la tradición judía.
En esta película de 1920 el propio Paul Wegener interpreta el papel del Golem.


El Golem de 1920 es la única de esas tres películas que se ha conservado y está considerada como una de las piedras angulares del  cine expresionista alemán en su transición al romanticismo.  
Se la considera una de las primeras películas de monstruos y constituye un claro antecedente del mito de Frankenstein en el cine.
En este film de terror clásico de Wegener y Boese se introducen y experimentan nuevas técnicas, utilización de transparencias y fotos trucadas y un particular uso de la luz y de la arquitectura para conseguir reforzar los aspectos fantásticos y expresionistas.

El Golem es una interesante mezcla de leyenda y tradición judía, romanticismo europeo y expresionismo alemán.



Si te apetece ver la película El Golem: Cómo vino a este mundo dirigida por Carl Boese y Paul Wegener en 1920, aquí puedes hacerlo:




































lunes, 30 de junio de 2014

EL BOOM EN LA LITERATURA HISPANOAMERICANA



EL BOOM EN LA LITERATURA HISPANOAMERICANA
LOS ESCRITORES DEL BOOM:
En la fotografía, 
los escritores del Boom de izquierda a derecha y de arriba abajo:

Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Miguel Ángel Asturias, Augusto Roa Bastos


José Donoso, Ernesto Sábato, Alejo Carpentier, Carlos Fuentes, Manuel Puig,


José Lezama Lima, Guillermo Cabrera Infante, Juan Carlos Onetti, Jorge Luis Borges, Juan Rulfo.


EL BOOM DE LA LITERATURA HISPANOAMERICANA
Este documental nos da una visión sobre los autores y las circunstancias históricas y sociales que rodearon el fenómeno  del Boom de la literatura hispanoamericana.







Aquí puedes ver algunos de los títulos más representativos del Boom de la literatura hispanoamericana:








viernes, 21 de octubre de 2011

SAMUEL TAYLOR COLERIDGE, KUBLA KHAN O LA VISIÓN DE UN SUEÑO




SAMUEL TAYLOR COLERIDGE


Samuel Taylor Coleridge fue un poeta, crítico y filósofo inglés, quien fue, junto con su amigo William Wordsworth, uno de los fundadores del Romanticismo en Inglaterra y uno de los llamados "poetas de los lagos".

Sus obras más conocidas son, posiblemente, La balada del viejo marinero y Kublai Khan, así como su obra en prosa Biographia Literaria.


















KUBLA KHAN O LA VISIÓN DE UN SUEÑO


En Xanadú, Kubla Khan
mandó que levantaran su cúpula señera:
allí donde discurre Alfa, el río sagrado,
por cavernas que nunca ha sondeado el hombre,
hacia una mar que el sol no alcanza nunca.
Dos veces cinco millas de tierra muy feraz
ciñeron de altas torres y murallas:
y había allí jardines con brillo de arroyuelos,
donde, abundoso, el árbol de incienso florecía,
y bosques viejos como las colinas
cercando los rincones de verde soleado.

¡Oh sima de misterio, que se abría
bajo la verde loma, cruzando entre los cedros!
Era un lugar salvaje, tan sacro y hechizado
como el que frecuentara, bajo menguante luna,
una mujer, gimiendo de amor por un espíritu.
Y del abismo hirviente y con fragores
sin fin, cual si la tierra jadeara,
hízose que brotara un agua caudalosa,
entre cuyo manar veloz e intermitente
se enlazaban fragmentos enormes, a manera
de granizo o de mieses que el trillador separa:
y en medio de las rocas danzantes, para siempre,
lanzóse el sacro río.
Cinco millas de sierpe, como en un laberinto,
siguió el sagrado río por valles y collados,
hacia aquellas cavernas que no ha medido el hombre,
y hundióse con fragor en una mar sin vida:
y en medio del estruendo, oyó Kubla, lejanas,
las voces de otros tiempos, augurio de la guerra.

La sombra de la cúpula deliciosa flotaba
encima de las ondas,
y allí se oía aquel rumor mezclado
del agua y las cavernas.
¡Oh, singular, maravillosa fábrica:
sobre heladas cavernas la cúpula de sol!

Un día, en mis ensueños,
una joven con un salterio aparecía
llegaba de Abisinia esa doncella
y pulsaba el salterio;
cantando las montañas de Aboré.
Si revivir lograra en mis entrañas
su música y su canto,
tal fuera mi delicia,
que con la melodía potente y sostenida
alzaría en el aire aquella cúpula,
la cúpula de sol y las cuevas de hielo.
Y cuantos me escucharan las verían
y todos clamarían: «¡Deteneos!
¡Ved sus ojos de llama y su cabello loco!
Tres círculos trazad en torno suyo
y los ojos cerrad con miedo sacro,
pues se nutrió con néctar de las flores
y la leche probó del Paraíso».












BORGES Y COLERIDGE

Jorge Luis Borges  retratado por Luis de Bairos Moura




El escritor argentino Jorge Luis Borges en su obra, Otras inquisiciones, nos cuenta el extraño proceso de creación del poema Kubla Khan por Coleridge.


Página 211 de Otras inquisiciones de Borges, con anotación de Julio Cortázar





OTRAS INQUISICIONES  Jorge Luis Borges 


"EL SUEÑO DE COLERIDGE"


...El fragmento lírico Kubla Khan (cincuenta y tantos versos rimados e irregulares, de prosodia exquisita) fue soñado por el poeta inglés Samuel Taylor Coleridge, en uno de los días del verano de 1797.

Manuscrito del poema Kubla Khan



Coleridge escribe que se había retirado a una granja en el confín de Exmoor; una indisposición lo obligó a tomar un hipnótico; el sueño lo venció momentos después de la lectura de un pasaje de Purchas, que refiere la edificación de un palacio por Kublai Khan, el emperador cuya fama occidental labró Marco Polo. En el sueño de Coleridge, el texto casualmente leído procedió a germinar y a multiplicarse; el hombre que dormía intuyó una serie de imágenes visuales y, simplemente, de palabras que las manifestaban; al cabo de unas horas se despertó, con la certidumbre de haber compuesto, o recibido, un poema de unos trescientos versos. Los recordaba con singular claridad y pudo transcribir el fragmento que perdura en sus obras. Una visita inesperada lo interrumpió y le fue imposible, después, recordar el resto. "Descubrí, con no pequeña sorpresa y mortificación -cuenta Coleridge- que si bien retenía de un modo vago la forma general de la visión, todo los demás, salvo unas ocho o diez líneas sueltas, había desaparecido como las imágenes en la superficie de un río, en el que se arroja una piedra, pero, ay de mí, sin la ulterior restauración de estas últimas."...


La fuente del Rio Sagrado por Albert Goodwin



...El poeta soñó en 1797 (otros entienden que en 1798) y publicó su relación del sueño en 1816, a manera de glosa o justificación del poema inconcluso. Veinte años después, apareció en París, fragmentariamente, la primera versión occidental de una de esas historias universales en que la literatura persa es tan rica, el Compendio de historias de Rashid el-Din, que data del siglo XIV. En una página se lee: "Al este de Shang-tu, Kublai Khan erigió un palacio, según un plano que había visto en un sueño y que guardaba en la memoria." Quien esto escribió era visir de Ghazan Mahmud, que descendía de Kublai.
















Un emperador mogol, en el siglo XIII, sueña un palacio y lo edifica conforme a la visión; en el siglo XVIII, un poeta inglés que no pudo saber que esa fábrica se derivó de un sueño, sueña un poema sobre el palacio. Confrontadas con esta simetría, que trabaja con almas de hombres que duermen y abarca continentes y siglos, nada o muy poco son, me parece, las levitaciones, resurrecciones y apariciones de los libros piadosos...















Kublai Khan en una expedición de caza





ALGUNAS CURIOSIDADES 



EL EMPERADOR KUBLAI KHAN

Kublai Khan



El Kubla Khan o La Visión de un sueño, fragmento es un poema que recibe su nombre por el emperador mongol y chino Kublai Khan, nieto de Gengis Khan, perteneciente a la dinastía Yuan. 
El primer verso del poema cita el nombre de Xanadu, el magnífico palacio construído por el emperador Kublai Khan.






ORSON WELLES Y XANADU





Xanadu en Ciudadano Kane


Xanadu es, originalmente, el nombre de la capital de verano del imperio de Klublai Khan.
Y Xanadu es la mansión ficticia de Charles Foster Kane en la película, Ciudadano Kane, escrita, dirigida y protagonizada por Orson Welles.



Piscina exterior de San Simeón Castle


La mansión Xanadu de Ciudadano Kane está inspirada en la fabulosa residencia llamada el castillo de San Simeón del magnate norteamericano de la prensa William Randolph Hearst.




LOS VIAJES DE MARCO POLO













Mapa de los viajes de Marco Polo



Marco Polo fue un mercader y explorador veneciano del siglo XIII que, junto con su padre y su tío, estuvo entre los primeros occidentales que viajaron por la ruta de la seda a China. 

El joven Marco, pronto se ganó el favor de Kublai Khan que le nombró su consejero. 










Marco Polo delante de Kublai Khan pintado por Tranquillo Cremona



Poco después Marco pasó a ser emisario del Khan, quien le daría diversos destinos a lo largo de los años. 




Kublai Khan dando su sello de oro a Marco Polo


En sus diecisiete años de servicio al Khan, Marco Polo, llegó a conocer las vastas regiones de China y los numerosos logros de la civilización china, muchos de los cuales eran más avanzados que los contemporáneos europeos.














Miniatura que representa a Marco Polo con el Khan


A su regreso de China, la familia de Marco Polo se estableció en Venecia donde Marco se convirtió en una sensación y atrajo a multitud de oyentes que, a duras penas, creían sus historias sobre la lejana China.





EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS

Marco Polo dictó un detallado relato de sus viajes por las entonces desconocidas regiones del Lejano Oriente. 
Su libro, Il Milione, conocido en castellano como Los viajes  de Marco Polo o Libro de las Maravillas fue traducido pronto a muchas lenguas europeas.

Il Milione de Marco Polo


El original se ha perdido y se conservan varias versiones, con frecuencia contradictorias, de las traducciones. 
El libro se convirtió de inmediato en un éxito.













 Kublai Khan en la corte de su  palacio con oficiales de alto rango
mural  de Yu Shan, 2007-2008




XANADU DESCUBIERTA

Vista aérea de las ruinas de Xanadu



Hoy en día, Xanadu es una ruina olvidada a medio camino entre la Gran Muralla y la frontera de Mongolia.

Una ruina sin piedras, los trazos de su perímetro ligeramente marcados en las praderas que la cubren.

Restos de  ciudad de Xanadú



China ha solicitado a la Unesco que se incluyan las ruinas de Xanadú, el antiguo palacio de verano del emperador mongol Kublai Khan en la lista de bienes del Patrimonio Mundial.



SATURNO, TITÁN Y XANADU
Xanadu es el área brillante en el centro-derecha de esta imagen


Xanadu Regio es un brillo misterioso en una región llana de hielo de agua altamente reflexiva, situada en el hemisferio superior de Titán, el satélite de Saturno.




Las imágenes de radar tomadas por la sonda Cassini han revelado la presencia de dunas, colinas, ríos y valles en Xanadu. 
Sus características son como si estuvieran esculpidos en el hielo, en lugar de suelo sólido, con metano o etano líquido.