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domingo, 26 de enero de 2014

LEÓN TOLSTOI, PERSONAJES DE LA MUERTE DE IVÁN ILICH


PERSONAJES DE LA MUERTE DE IVÁN ILICH DE TOLSTOI

IVÁN ILICH GOLOVIN 
El convaleciente, Charles Auguste ÉmileDuran, 1860 


El protagonista,  miembro del Tribunal de Justicia, fallece  a los cuarenta y cinco años. 

Aparece descrito como el más brillante de su familia: listo, vivaz, agradable y discreto.

“Era ya en la facultad lo que sería en el resto de su vida: capaz, alegre, benévolo y sociable, aunque estricto en el cumplimiento de lo que consideraba su deber; y, según él, era deber todo aquello que sus superiores jerárquicos consideraban como tal. No había sido servil ni de muchacho ni de hombre, pero desde sus años mozos se había sentido atraído, como la mosca a la luz, por las gentes de elevada posición social, apropiándose sus modos de obrar y su filosofía de la vida y trabando con ellos relaciones amistosas. Había dejado atrás todos los entusiasmos de su niñez y mocedad, de los que apenas quedaban restos, se había entregado a la sensualidad y la soberbia y, por último, como en las clases altas, al liberalismo, pero siempre dentro de determinados límites que su instinto le marcaba puntualmente.”


Un día, se golpea al reparar unas cortinas y comienza a sentir un dolor que lo aqueja constantemente. 
Dicho golpe es totalmente simbólico: sube a una escalera y cuando está en lo más alto -no sólo en la escalera, sino en el estatus que ha tomado en su posición social- cae, y ahí comenzará su declive. 
Poco a poco, Iván Ilich irá muriendo, y planteándose el porqué de esa muerte y de esa soledad que lo corroe, a pesar de estar rodeado de personas en el mundo aristocrático y comme il faut que él mismo ha construido.

Esta lenta y cruel enfermedad lo lleva a descubrir que su vida ha sido una gran equivocación.


CVuando recuerda su niñez, Iván aparece mencionado en la novela también con su nombre infantil de Vania y su mujer lo llama en la intimidad por su nombre en francés, Jean.

PRASKOVYA FYODOROVNA GOLOVINA


Retrato de una dama de negro por Goravsky, 1868 
Museo ruso del estado



La esposa de Ivan Ilich. 

Iván se casa con ella por inercia.

Cuando lo conoció era la muchacha más atractiva, lista y brillante del círculo que él frecuentaba. 

Al final del relato, tras los embarazos y la pérdida de varios hijos, es una mujer gorda y corta de talla que, a pesar de sus esfuerzos por evitarlo, había seguido ensanchándose de los hombros para abajo. 

Después de casarse se transforma en una mujer fastidiosa, celosa y demandante. 

Su marido trata de huir de ella refugiándose en su trabajo.

Para fastidiar a su marido es capaz de matricular a su hijo en una escuela que no le gusta a Iván Ilich.

Se llevan bien solo cuando hay dinero y él consigue ascender en su carrera. 

Cuando Iván enferma, ella continúa con su vida social y recibe en casa a los amigos y sale y va al teatro.

En los últimos días de  la agonía, el enfermo  rechaza totalmente los cuidados que ella intenta dispensarle e incluso muestra aversión física por ella.
Solo en el momento de la muerte, el marido se libera del odio que llega a sentir por ella.





Escuchando a Schumann por Fernand Khnopff


Cuando Iván Ilich muere, Praskovya Fyodorovna no parece
lamentar la pérdida de su marido ni sentir amor por él.

Durante el velatorio de Iván Ilich, la principal preocupación de Praskovya es ver si puede obtener más dinero del estado con motivo de la muerte de su marido.


LIZA




Una joven con traje ruso por Nikolai Alexeev, 1837


Es la hija mayor de Iván Ilich y está en edad casadera.



Al igual que su madre, no comprende ni le interesa mucho la enfermedad de su padre, y solo está atenta a las reuniones sociales en su casa y el cortejo que le hace un juez de instrucción heredero de una cuantiosa fortuna. 

“Ponía en evidencia su cuerpo juvenil, ese cuerpo que en el caso de él tanto sufrimiento le causaba y ella bien que lo exhibía. Fuerte, sana, evidentemente enamorada e irritada contra la enfermedad, el sufrimiento y la muerte porque estorbaban su felicidad.”

No le dedica a su padre cuidados ni atenciones ni parece sentir mucho cariño por él.

La muerte de Iván Ilich estropea sus planes de noviazgo y boda y ella y su prometido se muestran muy enfadados por esta razón en el velatorio.


VASILI IVANOVICH




Retrato de un niño por Nicolas-Bernard Lépicié 


Es el hijo menor de Iván Ilich, también lo llaman Volodya y Vasya.

Estudiante de instituto, que se parece increiblemente a su padre. 

Tiene gestos de afecto con el padre.


Es el único que parece sufrir por la enfermedad de Iván: 

“Su hijo siempre le había parecido lamentable, y ahora era penoso ver el aspecto timorato y condolido del muchacho. Aparte de Gerasim, Iván Ilich creía que sólo Vasya le comprendía y compadecía.”





LOS MÉDICOS

























En el doctor por Vladimir Makovsky, 1900





Los médicos son varios y dan diagnósticos contradictorios.


Tolstoi los describe como cree que son todos los médicos famosos: 

“El médico famoso se daba ante él los mismos aires de importancia que él (Iván Ilich) en el tribunal, se daba ante un acusado”. 
Se hace esperar, hace de su rutina una puesta en escena y da siempre a entender que la enfermedad es solo un susto y que él lo compondrá todo.






GERASIM




Joven campesino, Alexey Venetsianov 



Sirviente, ayudante del mayordomo.
Es el campesino que se encargará de cuidar a Iván Ilich durante la agonía de éste hasta su muerte.
Es sumamente eficiente y dispuesto y sabe como confortar a su amo.


Gerasim representa el ser humano natural, no corrompido por la sociedad que es capaz de ser compasivo, organizado y cariñoso con el enfermo.
Aguanta con paciencia y humildad los caprichos del enfermo y es capaz de pasar toda la noche a los pies de la cama de su amo para que este tenga las piernas en alto.
Representa el contacto físico que necesita todo enfermo y acerca a su amo al mundo real.
Físicamente lo describe como alguien de “dientes blancos, iguales, dientes de campesino”, y también “un mozo joven, fresco, rollizo, siempre alegre y de rostro claro”.





LOS AMIGOS:
FYODOR VASILYEVICH 

IVÁN YEGOROVICH 

PYOTR IVANOVICH 

SCHWARTZ  
 


Los jugadores de cartas por Norman Rockwell






Abogados, compañeros de trabajo y amigos de Iván Ilich.

Toman la noticia de su muerte con indiferencia y solo la ven como una oportunidad de ascenso en su puesto. 
En estos personajes hay una fuerte crítica de  la burocracia.
Sus amigos que ocupan los lugares inferiores del escalafón esperan su muerte para ocupar su lugar.
Se quejan de tener que cruzar la ciudad para ir al velatorio y una vez allí no muestran más que un interés por cumplir un rito social que sienten como una obligación que impone la costumbre.
Algunos conocen a Iván Ilich desde la niñez pero no por ello se muestran más conmovidos.


Entre ellos está Schwartz es pulcro y elegante y de carácter jocoso, desenvuelto y agudo.

Durante el velatorio de Iván Ilich solo piensa en quedar con Pyotr Ivanovich para jugar a las cartas al juego del vint esa noche.
Pyotr Ivanovich consuela  y asesora a la viuda de manera formal pero no muestra interés por la situación real en que queda la familia de su antiguo amigo.







jueves, 23 de enero de 2014

LEÓN TOLSTOI, LA MUERTE DE IVÁN ILICH



LA MUERTE DE IVÁN ILICH
Es una novela corta del escritor ruso León Tolstoi, publicada en 1886.
Tolstoi es considerado, junto con Dostoievsky, el escritor más importante de la segunda mitad del siglo XIX y uno de los novelistas más excepcionales de todos los tiempos.
Dentro de su bibliografía, La muerte de Iván Ilich se encuentra hacia el final de su producción.
Iván Ilich por Daumier

ARGUMENTO
La muerte de Iván Ilich fue una obra bisagra en la vida de Tolstoi: cuenta la historia de un hombre que sabe que va a morir y busca una verdad, un sentido para la vida que está perdiendo y que le parece vacía. 
Termina encontrando un sentido, pero uno que niega toda su vida. 
Tal vez Tolstoi temió que le sucediera algo similar.



LOS TEMAS DE LA NOVELA
Para algunos analistas de la obra de Tolstoi, esta historia reflejaría las luchas intelectuales y espirituales que poco tiempo atrás el autor había atravesado, en la crisis que tuvo cuando alcanzó los cincuenta años y que superaría con un radical cambio espiritual.
En la novela, los temas tratados son la naturaleza tanto de la vida como de la muerte.


La muerte de Iván Ilich es, como su nombre lo indica, una mirada directa a ese vacío que tanta angustia nos reporta la muerte. Sin embargo, la novela también presenta una fuerte crítica al modo de vida en la sociedad rusa burocrática de aquella época, crítica a la vida que se torna mucho más "vívida" cuando observada en contraste con el negro fondo de la muerte.


Tolstoi escribió La muerte de Iván Ilich para desenmascarar las mentiras de la civilización, el olvido por parte de ésta de las preguntas fundamentales de la vida: cómo debo vivir, qué debo hacer.
La red de convencionalismos que sella el destino de Ilich, desde la profesión hasta el matrimonio, es la causa de un empobrecimiento espiritual tejido por la hipocresía y la indiferencia.


Ilustración de Daumier para La muerte de  Iván Ilich


Hipócritas e indiferentes, seres dañados por una sociedad carente de apertura a la muerte como hecho decisivo de la vida. 


Llegado el momento de morir, el honesto funcionario recuperará aquella luz de la infancia que habla de piedad y compasión, de amor y comunidad. Verá las cosas tal y como son, limpias de ese sucio barniz con que la civilización las ha deteriorado. La muerte viene en ayuda de la vida como una amiga traicionada por los miedos sociales que tiene algo valioso que decir. La muerte amiga que nos libra de los convencionalismos del sentimiento y purifica nuestra mirada interior en la reconciliación con personas que, más allá de sus máscaras, sienten y sufren como nosotros. 

Ese entender al otro desde uno mismo, dejar de ver lo que creemos y empezar a creer en lo que vemos constituye el tema de esta obra donde la transparencia narrativa de Tolstoi recuerda el trazo limpio y claro de los grandes cuadros velazqueños.


PARA LEER LA MUERTE DE IVÁN ILICH 
Si te apetece leer esta famosa novela corta de Tolstoi haz click en su título: La muerte de Iván Ilich


OPINIONES SOBRE LA OBRA
La novela fue aclamada en sendas ocasiones por Vladimir Nabokov y por Mahatma Gandhi como la más grande de toda la literatura rusa.

Según el prestigioso escritor ruso Vladimir Nabokov, “En realidad, ésta no es la historia de la Muerte de Iván, sino la historia de la Vida de Iván”.

Esta novela corta, analizada y comentada por tantos críticos, fue también uno de los temas expuestos por Nabokov en sus clases de Cornell y las notas fragmentarias de su disertación quedaron incorporadas luego a su Curso de literatura rusa





Nabokov les recordaba a sus estudiantes:

“Ningún escritor de talla es sencilloEl Saturday Evening Post es sencillo. La jerga periodística es sencilla. Mamá es sencilla. Las versiones abreviadas son sencillas. Pero los Tolstoi y los Melville no son sencillos”.





miércoles, 15 de enero de 2014

PRINCIPALES AUTORES DEL REALISMO RUSO



PRINCIPALES AUTORES DEL REALISMO RUSO:

NIKOLAI VASILIEVICH  GOGOL  
(1809-1852)


La obra de Nikolai Gogol, considerado por muchos críticos como el padre del realismo ruso, sirvió para sentar las bases de lo que sería el Siglo de Oro de las letras rusas.

Dostoyevski, Turgueniev, Tolstoi y Chejov en el siglo XIX, así como Zamiatin, Bulgakov y Nabokov en el siglo XX, reconocieron su deuda con este autor. 


Nikolai Vasilievich Gogol nació en la actual Ucrania, y murió en Moscú. 

Se trasladó a San Petersburgo en 1828, y luego de sobrellevar algunos contratiempos, ingresó en los círculos literarios de esa ciudad en 1831. 

Su humor, el tratamiento de los temas, el empleo de la lengua y de los recursos estilísticos dejaron huellas profundas e hicieron escuela. 

Sus personajes y sus héroes y antihéroes están presentes en la vida cotidiana de los rusos.

Entre sus obras destaca la novela histórica Taras Bulba y Almas muertas, esta novela es una obra maestra que el mismo Gogol describe como un poema épico en prosa.



LEÓN NIKOLAIEVICH TOLSTOI  
(1828-1910)

Nació en Yasnaia Poliana. Se quedó huérfano. Se crió en un ambiente religioso y culto con unos familiares.
Empezó a estudiar pero lo abandonó por lo que se dedicó a leer la Biblia y las obras de Pushkin y Rousseau. 
En 1851 se incorpora al ejército ruso donde se pone en contacto con los cosacos, que fueron los protagonistas de una de sus novelas cortas, Los cosacos (1863). 
Entre 1855 y 1856 escribió Sebastopol donde contó tres historias basadas en la guerra de Crimea.
Después de casarse tuvo una extensa familia y escribió sus dos novelas más importantes: Guerra y paz y Ana Karenina

La obra más conocida es Ana Karenina. En esta obra no es solo una simple historia sentimental si no que Tolstoi critica la hipocresía que dominaba en la época. 
Esta obra nos muestra la dificultad de ser honesto cuando el resto de la sociedad se ha instalado en la hipocresía. 
Por tanto, Tolstoi es un autor racionalista, objetivo y materialista y con una moral optimista. 
De hecho él mismo intentó renunciar a todas sus propiedades para repartirlas entre los campesinos pero no fue posible debido a la oposición de su familia. 



FIODOR MIJALOVICH DOSTOYEVSKI
(1821-1881) 

Nació en Moscú. Entró en un grupo de intelectuales socialistas.
Fue detenido, encarcelado y condenado a muerte. Se le conmutó la condena y tuvo que realizar trabajos forzados y en condiciones miserables.
Una vez pasado este periodo pudo volver con su mujer. Muere en 1881. 

Algunas obras de Dostoyevski son: 
El jugador, una novela corta en la que el autor refleja su propia adicción al juego.
La obra más importante es Crimen y castigo
El autor demuestra que la violencia es intrínsecamente inhumana y que cualquier crimen, independiente de sus motivos es una violación de las normas éticas y humanas.
Con esta idea juzga el movimiento revolucionario de su tiempo.
También en la novela Los hermanos Karamazov aparece el debate del bien y del mal, el concepto de libertad y de moral, y la salvación del pecado mediante el sufrimiento.


ANTON CHEJOV 
(1860-1904)

Dramaturgo y autor de relatos ruso, es una de las figuras más destacadas de la literatura rusa. 
La crítica moderna considera a Chejov uno de los maestros del relato. En gran medida, a él se debe el relato moderno en el que el efecto depende más del estado de ánimo y del simbolismo que del argumento. 
Sus narraciones, más que tener un clímax y una resolución, son una disposición temática de impresiones e ideas.
Utilizando temas de la vida cotidiana, Chejov retrató el sentimiento de la vida rusa anterior a la revolución de 1905.
Nos describe las vidas inútiles, tediosas y solitarias de personas incapaces de comunicarse entre ellas y sin posibilidad de cambiar una sociedad que sabían que era inherentemente errónea. 
Algunos de los mejores relatos de Chejov se incluyen en el libro publicado póstumamente Los veraneantes y otros cuentos (1910). 

Dentro del teatro ruso, a Chejov se le considera como un representante fundamental del Naturalismo moderno. 

Sus obras dramáticas, lo mismo que sus relatos, son estudios del fracaso espiritual de unos personajes en una sociedad feudal que se desintegraba. 

Para presentar estos temas, Chejov desarrolló una nueva técnica dramática, que él llamó de "acción indirecta". 
Para ello diseccionaba los detalles de la caracterización e interacción entre los personajes más que el argumento o la acción directa. 
En una obra de teatro de Chéjov muchos acontecimientos dramáticos importantes tienen lugar fuera de la escena y lo que se deja sin decir muchas veces es más importante que las ideas y sentimientos expresados.
Entre sus grandes obras teatrales está La gaviota con reminiscencias del Hamlet de Shakespeare.


































lunes, 13 de enero de 2014

EL REALISMO EN LA LITERATURA RUSA


EL REALISMO EN LA LITERATURA RUSA
El siglo XIX es considerado el Siglo de oro de la literatura rusa, ya que tanto la poesía como la prosa consiguieron alcanzar la excelencia durante este período.

Los autores más destacados del Realismo ruso son: Gogol, Dostoyevski, Tolstoi y Chejov.

En la segunda mitad del siglo XIX los autores rusos no pudieron ignorar la complejidad social y política de su país, y convirtieron la vida cotidiana y el individuo común, en el tema principal de su obra: es la corriente denominada Realismo ruso. 

El Realismo se extendió a las demás artes como, por ejemplo, a la pintura del artista realista ruso Ilya Repin cuyos cuadros ilustran este tema.

EL REALISMO


Este movimiento literario aparece en la segunda mitad del siglo XIX como una superación del Romanticismo.

El Realismo es consecuencia de las circunstancias sociales de la época:

La consolidación de la burguesía como clase dominante
La industrialización
El crecimiento urbano
La aparición del proletariado.


EL REALISMO RUSO


La literatura rusa de la segunda mitad del siglo XIX es realista y a menudo refleja las causas de las desgracias sociales y entra en el mundo de unas clases nuevas y de personas que se encuentran en una situación cambiante.

Los realistas rusos nos introducen en el mundo moral, histórico y social de la vida diaria de una país tan complejo y amplio como la Rusia decimonónica.

A pesar de sus diferencias, entre los escritores realistas rusos se encuentran Chejov, Dostoyevski, Tolstoi y Gogol.




CARACTERÍSTICAS DEL REALISMO RUSO


Describe con detalle los paisajes naturales,  los entornos urbanos, las viviendas y sus decoraciones y los rasgos físicos de las personas.

Esta abundancia de descripciones minuciosas proporciona un ritmo lento a la narración.


El argumento resulta a veces anecdótico.


Se muestra un sentimiento de piedad y compasión por las personas y sus circunstancias vitales. 


Los realistas rusos buscan el significado de la vida incluyendo una gran carga de preocupaciones morales y filosóficas.


EL REALISMO CRÍTICO

En 1830 y principalmente en 1840, en la literatura rusa se desarrolla el Realismo crítico.
El Realismo crítico es una corriente que representa personajes humanos en sus vínculos con las circunstancias sociales y se centra en analizar el mundo interior del individuo.

Aparece entonces la figura de la “persona pequeña”, es decir, ordinaria e insignificante; se trata de un tipo de personaje de una posición social bastante baja, sin ninguna capacidad destacada ni fuerza de voluntad, que no hace nada malo a nadie, con sus historias dramáticas pero muy cotidianas.


Su objetivo principal es presentar "la verdad" de la vida.

REALISMO SOCIOLÓGICO


El fin del siglo XIX es la época de Antón Chejov en la literatura rusa. 
Varios críticos denominan a este periodo Realismo sociológico ya que los temas principales del escritor y dramaturgo son los problemas y los cambios en la sociedad y el destino de los individuos en ella.

Chejov fue pionero en emplear el método del "fluir de la conciencia".
El fluir de la conciencia es un monólogo interno del personaje que reproduce sus impresiones, asociaciones y pensamientos inmediatos en el momento del habla.

Posteriormente este método fue adoptado por los autores modernistas y por James Joyce en primer lugar.

























sábado, 11 de enero de 2014

ANTON CHEJOV, UN NIÑO MALIGNO


ANTON CHEJOV

Dramaturgo y autor de relatos es una de las figuras más destacadas de la literatura rusa. 

La crítica moderna considera a Chéjov uno de los maestros del relato. 

En gran medida, a él se debe el relato moderno en el que el efecto depende más del estado de ánimo y del simbolismo que del argumento. 

Sus narraciones, más que tener un clímax y una resolución, son una disposición temática de impresiones e ideas.

Utilizando temas de la vida cotidiana, Chéjov retrató la vida rusa anterior a la revolución de 1905: las vidas inútiles, tediosas y solitarias de personas incapaces de comunicarse entre ellas y sin posibilidad de cambiar una sociedad que sabían que era inherentemente errónea.

Algunos de los mejores relatos de Chéjov se incluyen en el libro publicado póstumamente Los veraneantes y otros cuentos (1910).
Si te apetece leer Un niño maligno uno de los relatos breves de Chejov, puedes hacerlo a continuación:



UN NIÑO MALIGNO
Iván Ivanich Liapkin, joven de exterior agradable, y Anna Semionovna Samblitzkaia, muchacha de nariz respingada, bajaron por la pendiente orilla y se sentaron en un banquito. El banquito se encontraba al lado mismo del agua, entre los espesos arbustos de jóvenes sauces. ¡Qué maravilloso lugar era aquel! Allí sentado se estaba resguardado de todo el mundo. Sólo los peces y las arañas flotantes, al pasar cual relámpago sobre el agua, podían ver a uno. Los jóvenes iban provistos de cañas, frascos de gusanos y demás atributos de pesca. Una vez sentados se pusieron enseguida a pescar.



-Estoy contento de que por fin estemos solos -dijo Liapkin mirando a su alrededor-. Tengo mucho que decirle, Anna Semionovna..., ¡mucho!... Cuando la vi por primera vez... ¡están mordiendo el anzuelo!..., comprendí entonces la razón de mi existencia... Comprendí quién era el ídolo al que había de dedicar mi honrada y laboriosa vida... ¡Debe de ser un pez grande! ¡Está mordiendo!... Al verla..., la amé. Amé por primera vez y apasionadamente... ¡Espere! ¡No tire todavía! ¡Deje que muerda bien!... Dígame, amada mía... se lo suplico..., ¿puedo esperar que me corresponda?... ¡No! ¡Ya sé que no valgo nada! ¡No sé ni cómo me atrevo siquiera a pensar en ello!... ¿Puedo esperar que...? ¡Tire ahora!



Anna Semionovna alzó la mano que sostenía la caña y lanzó un grito. En el aire brilló un pececillo de color verdoso plateado.



-¡Dios mío! ¡Es una pértiga!... ¡Ay!... ¡Ay!... ¡Pronto!... ¡Se soltó!


La pértiga se desprendió del anzuelo, dio unos saltos en dirección a su elemento familiar y se hundió en el agua. Persiguiendo al pez, Liapkin, en lugar de éste, cogió sin querer la mano de Anna Semionovna, y sin querer se la llevó a los labios. Ella la retiró, pero ya era tarde. Sus bocas se unieron sin querer en un beso. Todo fue sin querer. A este beso siguió otro, luego vinieron los juramentos, las promesas de amor... ¡Felices instantes!... Dicho sea de paso, en esta terrible vida no hay nada absolutamente feliz. Por lo general, o bien la felicidad lleva dentro de sí un veneno o se envenena con algo que le viene de afuera. Así ocurrió esta vez. Al besarse los jóvenes se oyó una risa. Miraron al río y quedaron petrificados. Dentro del agua, y metido en ella hasta la cintura, había un chiquillo desnudo. Era Kolia, el colegial hermano de Anna Semionovna. Desde el agua miraba a los jóvenes y se sonreía con picardía.

-¡Ah!... ¿Conque se besaron?... ¡Muy bien! ¡Ya se lo diré a mamá!

-Espero que usted..., como caballero... -balbució Liapkin, poniéndose colorado-. Acechar es una villanía, y acusar a otros es bajo, feo y asqueroso... Creo que usted..., como persona honorable...

-Si me da un rublo no diré nada, pero si no me lo da, lo contaré todo.

Liapkin sacó un rublo del bolsillo y se lo dio a Kolia. Éste lo encerró en su puño mojado, silbó y se alejó nadando. Los jóvenes ya no se volvieron a besar. Al día siguiente, Liapkin trajo a Kolia de la ciudad pinturas y un balón, mientras la hermana le regalaba todas las cajitas de píldoras que tenía guardadas. Luego hubo que regalarle unos gemelos que representaban unos morritos de perro. Por lo visto, al niño le gustaba todo mucho. Para conseguir aún más, se puso al acecho. Allá donde iban Liapkin y Anna Semionovna, iba él también. ¡Ni un minuto los dejaba solos!

-¡Canalla! -decía entre dientes Liapkin-. ¡Tan pequeño todavía y ya un canalla tan grande! ¿Cómo será el día de mañana?

En todo el mes de junio, Kolia no dejó en paz a los jóvenes enamorados. Los amenazaba con delatarlos, vigilaba, exigía regalos... Pareciéndole todo poco, habló, por último, de un reloj de bolsillo... ¿Qué hacer? No hubo más remedio que prometerle el reloj.

Un día, durante la hora de la comida y mientras se servía de postre un pastel, de pronto se echó a reír, y guiñando un ojo a Liapkin, le preguntó: «¿Se lo digo?... ¿Eh...?»

Liapkin enrojeció terriblemente, y en lugar del pastel masticó la servilleta. Anna Semionovna se levantó de un salto de la mesa y se fue corriendo a otra habitación.

En tal situación se encontraron los jóvenes hasta el final del mes de agosto..., hasta el preciso día en que, por fin, Liapkin pudo pedir la mano de Anna Semionovna. ¡Oh, qué día tan dichoso aquel!... Después de hablar con los padres de la novia y de recibir su consentimiento, lo primero que hizo Liapkin fue salir a todo correr al jardín en busca de Kolia. Casi sollozó de gozo cuando encontró al maligno chiquillo y pudo agarrarlo por una oreja. Anna Semionovna, que llegaba también corriendo, lo cogió por la otra, y era de ver el deleite que expresaban los rostros de los enamorados oyendo a Kolia llorar y suplicar...

-¡Queriditos!... ¡Preciositos míos!... ¡No lo volveré a hacer! ¡Ay, ay, ay!... ¡Perdónenme...!

Más tarde ambos se confesaban que jamás, durante todo el tiempo de enamoramiento, habían experimentado una felicidad..., una beatitud tan grande... como en aquellos minutos, mientras tiraban de las orejas al niño maligno.

Anton Chejov


Jules Adler, Partida de pesca