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lunes, 22 de diciembre de 2014

RUBÉN DARÍO, CUENTO DE NOCHEBUENA




RUBÉN DARÍO
Rubén Darío es un poeta nicaragüense, nacido en Metapa, que está considerado como el máximo representante del Modernismo literario en lengua española.

Es el poeta que ha tenido mayor y más duradera influencia en la poesía hispana del siglo XX, tanto al uno como al otro lado del Atlántico.

Es conocido por sus poemas y relatos como el príncipe de las letras castellanas.

Su fama e influencia fueron enormes pues, ya antes de llegar Rubén Darío a España, su libro de poesía Azul fue muy elogiado por Juan Valera novelista famoso y crítico literario.

El Cuento de Nochebuena es uno de sus cuentos navideños y aquí puedes leerlo a continuación:

CUENTO DE NOCHEBUENA


El hermano Longinos de Santa María era la perla del convento. Perla es decir poco, para el caso; era un estuche, una riqueza, un algo incomparable e inencontrable: lo mismo ayudaba al docto fray Benito en sus copias, distinguiéndose en ornar de mayúsculas los manuscritos, como en la cocina hacía exhalar suaves olores a la fritanga permitida después del tiempo de ayuno; así servía de sacristán, como cultivaba las legumbres del huerto; y en maitines o vísperas, su hermosa voz de sochantre resonaba armoniosamente bajo la techumbre de la capilla. Mas su mayor mérito consistía en su maravilloso don musical; en sus manos, en sus ilustres manos de organista. Ninguno entre toda la comunidad conocía como él aquel sonoro instrumento del cual hacía brotar las notas como bandadas de aves melodiosas; ninguno como él acompañaba, como poseído por un celestial espíritu, las prosas y los himnos, y las voces sagradas del canto llano. Su eminencia el cardenal —que había visitado el convento en un día inolvidable— había bendecido al hermano, primero, abrazádole enseguida, y por último díchole una elogiosa frase latina, después de oírle tocar. Todo lo que en el hermano Longinos resaltaba, estaba iluminado por la más amable sencillez y por la más inocente alegría. Cuando estaba en alguna labor, tenía siempre un himno en los labios, como sus hermanos los pájaritos de Dios. Y cuando volvía, con su alforja llena de limosnas, taloneando a la borrica, sudoroso bajo el sol, en su cara se veía un tan dulce resplandor de jovialidad, que los campesinos salían a las puertas de sus casas, saludándole, llamándole hacia ellos: "¡Eh!, venid acá, hermano Longinos, y tomaréis un buen vaso..." Su cara la podéis ver en una tabla que se conserva en la abadía; bajo una frente noble dos ojos humildes y oscuros, la nariz un tantico levantada, en una ingenua expresión de picardía infantil, y en la boca entreabierta, la más bondadosa de las sonrisas.



Avino, pues, que un día de Navidad, Longinos fuese a la próxima aldea...; pero ¿no os he dicho nada del convento? El cual estaba situado cerca de una aldea de labradores, no muy distante de una vasta floresta, en donde, antes de la fundación del monasterio, había cenáculos de hechiceros, reuniones de hadas, y de silfos, y otras tantas cosas que favorece el poder del Bajísimo, de quien Dios nos guarde. Los vientos del cielo llevaban desde el santo edificio monacal, en la quietud de las noches o en los serenos crepúsculos, ecos misteriosos, grandes temblores sonoros..., era el órgano de Longinos que acompañando la voz de sus hermanos en Cristo, lanzaba sus clamores benditos. Fue, pues, en un día de Navidad, y en la aldea, cuando el buen hermano se dio una palmada en la frente y exclamó, lleno de susto, impulsando a su caballería paciente y filosófica:

—¡Desgraciado de mí! ¡Si mereceré triplicar los cilicios y ponerme por toda la vida a pan y agua! ¡Cómo estarán aguardándome en el monasterio!


Era ya entrada la noche, y el religioso, después de santiguarse, se encaminó por la vía de su convento. Las sombras invadieron la Tierra. No se veía ya el villorrio; y la montaña, negra en medio de la noche, se veía semejante a una titánica fortaleza en que habitasen gigantes y demonios.

Y fue el caso que Longinos, anda que te anda, pater y ave tras pater y ave, advirtió con sorpresa que la senda que seguía la pollina, no era la misma de siempre. Con lágrimas en los ojos alzó éstos al cielo, pidiéndole misericordia al Todopoderoso, cuando percibió en la oscuridad del firmamento una hermosa estrella, una hermosa estrella de color de oro, que caminaba junto con él, enviando a la tierra un delicado chorro de luz que servía de guía y de antorcha. Diole gracias al Señor por aquella maravilla, y a poco trecho, como en otro tiempo la del profeta Balaam, su cabalgadura se resistió a seguir adelante, y le dijo con clara voz de hombre mortal: "Considérate feliz, hermano Longinos, pues por tus virtudes has sido señalado para un premio portentoso." No bien había acabado de oír esto, cuando sintió un ruido, y una oleada de exquisitos aromas. Y vio venir por el mismo camino que él seguía, y guiados por la estrella que él acababa de admirar, a tres señores espléndidamente ataviados. Todos tres tenían porte e insignias reales. El delantero era rubio como el ángel Azrael; su cabellera larga se esparcía sobre sus hombros, bajo una mitra de oro constelada de piedras preciosas; su barba entretejida con perlas e hilos de oro resplandecía sobre su pecho; iba cubierto con un manto en donde estaban bordados, de riquísima manera, aves peregrinas y signos del zodiaco. Era el rey Gaspar, caballero en un bello caballo blanco. El otro, de cabellera negra, ojos también negros y profundamente brillantes, rostro semejante a los que se ven en los bajos relieves asirios, ceñía su frente con una magnífica diadema, vestía vestidos de incalculable precio, era un tanto viejo, y hubiérase dicho de él, con sólo mirarle, ser el monarca de un país misterioso y opulento, del centro de la tierra de Asia. Era el rey Baltasar y llevaba un collar de gemas cabalístico que terminaba en un sol de fuegos de diamantes. Iba sobre un camello caparazonado y adornado al modo de Oriente. El tercero era de rostro negro y miraba con singular aire de majestad; formábanle un resplandor los rubíes y esmeraldas de su turbante. Como el más soberbio príncipe de un cuento, iba en una labrada silla de marfil y oro sobre un elefante. Era el rey Melchor. Pasaron sus majestades y tras el elefante del rey Melchor, con un no usado trotecito, la borrica del hermano Longinos, quien, lleno de mística complacencia, desgranaba las cuentas de su largo rosario.
Y sucedió que —tal como en los días del cruel Herodes— los tres coronados magos, guiados por la estrella divina, llegaron a un pesebre, en donde, como lo pintan los pintores, estaba la reina María, el santo señor José y el Dios recién nacido. Y cerca, la mula y el buey, que entibian con el calor sano de su aliento el aire frío de la noche. Baltasar, postrado, descorrió junto al niño un saco de perlas y de piedras preciosas y de polvo de oro; Gaspar en jarras doradas ofreció los más raros ungüentos; Melchor hizo su ofrenda de incienso, de marfiles y de diamantes...

Entonces, desde el fondo de su corazón, Longinos, el buen hermano Longinos, dijo al niño que sonreía:

—Señor, yo soy un pobre siervo tuyo que en su convento te sirve como puede. ¿Qué te voy a ofrecer yo, triste de mí? ¿Qué riquezas tengo, qué perfumes, qué perlas y qué diamantes? Toma, señor, mis lágrimas y mis oraciones, que es todo lo que puedo ofrendarte.

Y he aquí que los reyes de Oriente vieron brotar de los labios de Longinos las rosas de sus oraciones, cuyo olor superaba a todos los ungüentos y resinas; y caer de sus ojos copiosísimas lágrimas que se convertían en los más radiosos diamantes por obra de la superior magia del amor y de la fe; todo esto en tanto que se oía el eco de un coro de pastores en la tierra y la melodía de un coro de ángeles sobre el techo del pesebre.


Entre tanto, en el convento había la mayor desolación. Era llegada la hora del oficio. La nave de la capilla estaba iluminada por las llamas de los cirios. El abad estaba en su sitial, afligido, con su capa de ceremonia. Los frailes, la comunidad entera, se miraban con sorprendida tristeza. ¿Qué desgracia habrá acontecido al buen hermano?

¿Por qué no ha vuelto de la aldea? Y es la hora del oficio, y todos están en su puesto, menos quien es gloria de su monasterio, el sencillo y sublime organista... ¿Quién se atreve a ocupar su lugar? Nadie. Ninguno sabe los secretos del teclado, ninguno tiene el don armonioso de Longinos. Y como ordena el prior que se proceda a la ceremonia, sin música, todos empiezan el canto dirigiéndose a Dios llenos de una vaga tristeza... De repente, en los momentos del himno, en que el órgano debía resonar... resonó, resonó como nunca; sus bajos eran sagrados truenos; sus trompetas, excelsas voces; sus tubos todos estaban como animados por una vida incomprensible y celestial. Los monjes cantaron, cantaron, llenos del fuego del milagro; y aquella Noche Buena, los campesinos oyeron que el viento llevaba desconocidas armonías del órgano conventual, de aquel órgano que parecía tocado por manos angélicas como las delicadas y puras de la gloriosa Cecilia...

El hermano Longinos de Santa María entregó su alma a Dios poco tiempo después; murió en olor de santidad. Su cuerpo se conserva aún incorrupto, enterrado bajo el coro de la capilla, en una tumba especial, labrada en mármol.


DANIEL VÁZQUEZ DÍAZ

Daniel Vázquez Díaz, fue un pintor español. Considerado un artista que es un puente entre el Realismo y el Cubismo fue un destacado retratista y paisajista.
Todas las pinturas de esta entrada, incluidas los retratos de Rubén Darío como monje cartujo, son obra de Daniel Vázquez Díaz.




domingo, 21 de diciembre de 2014

LOS HERMANOS GRIMM, EL ZAPATERO Y LOS DUENDES

LOS HERMANOS GRIMM
Jacob y Wilhelm Grimm fueron dos hermanos alemanes que ejercieron de profesores universitarios, bibliotecarios, folcloristas, cuentistas y filólogos alemanes y que se hicieron célebres por sus cuentos infantiles titulados Cuentos de niños y del hogar que recogieron de boca del pueblo en dos volúmenes de 1812 y 1815.


Entre los más famosos están: Caperucita Roja, Cenicienta, Blancanieves, Pulgarcito, Barba AzulEl gato con botas, Juan sin MiedoRapunzelHansel y Gretel, Los siete cabritillos y el lobo... 


Los siete cabritillos y el lobo por Rie Cramer, 1927



En principio no estaban dirigidos a un público infantil y algunas de los relatos destacan por su visión cruel de la vida, más tarde se suavizaron y  se adaptaron más al gusto de los niños. 
La colección, aumentada en 1857, reúne doscientos diez cuentos y es conocida como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm.

Los hermanos Grimm realizaron los estudios universitarios en Marburg. Los dos estudiaron Derecho en esa ciudad.

En Kassel se desempeñaron como bibliotecarios en la biblioteca de Hesse.


Museo de los hermanos Grimm en Kassel


Son dos de los mejores exponentes de la literatura popular e infantil alemana del siglo XIX. 
El primero, Jacob, aportó al trabajo en conjunto su visión de filólogo y la recuperación de las tradiciones orales narrativas del pueblo alemán.
El segundo, Wilhelm, complementó la obra de Jacob con un estilo poético refinado y de gran belleza plástica.
Su obra tiñe de un barniz culto la  tradición oral de los pueblos alemanes, preludiando el interés del movimiento romántico por lo natural y lo popular. 
Además, son los primeros en trabajar el campo de la filología histórica.
Los hermanos Grimm recogiendo sus cuentos



A los hermanos Grim les debemos el haber sacado a la luz esas joyas de la literatura oral popular que, habiendo surgido de la imaginación poética del pueblo, formaban parte de la riqueza nacional y, sin embargo, habían permanecido hasta entonces en el olvido.

En los Cuentos de hadas de los hermanos Grimm hay gran cantidad de trabajo selectivo,  de síntesis y de redacción que fue necesario para hallar la forma definitiva con la que hoy aparecen recopilados.




Traducidos a más de ciento sesenta idiomas en el mundo, los Cuentos de hadas de los hermanos Grimm constituyen un verdadero clásico de la literatura alemana.
Los manuscritos originales fueron declarados Patrimonio Documental de la Humanidad por la UNESCO en el año 2005.



EL ZAPATERO Y LOS DUENDES

Un zapatero se había empobrecido de tal modo, y no por culpa suya, que, al fin, no le quedaba ya más cuero que para un solo par de zapatos. Cortólos una noche, con propósito de coserlos y terminarlos al día siguiente; y como tenía tranquila la conciencia, acostóse plácidamente y, después de encomendarse a Dios, quedó dormido. A la mañana, rezadas ya sus oraciones y cuando iba a ponerse a trabajar, he aquí que encontró sobre la mesa los dos zapatos ya terminados. Pasmóse el hombre, sin saber qué decir ni qué pensar. Cogió los zapatos y los examinó bien de todos lados. Estaban confeccionados con tal pulcritud que ni una puntada podía reprocharse; una verdadera obra maestra.

A poco entró un comprador, y tanto le gustó el par, que pagó por él más de lo acostumbrado, con lo que el zapatero pudo comprarse cuero para dos pares. Los cortó al anochecer, dispuesto a trabajar en ellos al día siguiente, pero no le fue preciso, pues, al levantarse, allí estaban terminados, y no faltaron tampoco parroquianos que le dieron por ellos el dinero suficiente con que comprar cuero para cuatro pares. A la mañana siguiente otra vez estaban listos los cuatro pares, y ya, en adelante, lo que dejaba cortado al irse a dormir, lo encontraba cosido al levantarse, con lo que pronto el hombre tuvo su buena renta y, finalmente, pudo considerarse casi rico.

Pero una noche, poco antes de Navidad, el zapatero, que ya había cortado los pares para el día siguiente, antes de ir a dormir dijo a su mujer:

– ¿Qué te parece si esta noche nos quedásemos para averiguar quién es que nos ayuda de este modo?

A la mujer parecióle bien la idea; dejó una vela encendida, y luego los dos se ocultaron, al acecho, en un rincón, detrás de unas ropas colgadas.
El zapatero y los duendes por Rie Cramer, 1927


Al sonar las doce se presentaron dos minúsculos y graciosos hombrecillos desnudos que, sentándose a la mesa del zapatero y cogiendo todo el trabajo preparado, se pusieron, con sus diminutos dedos, a punzar, coser y clavar con tal ligereza y soltura, que el zapatero no podía dar crédito a sus ojos. Los duendecillos no cesaron hasta que todo estuvo listo; luego desaparecieron de un salto.

Por la mañana dijo la mujer:

– Esos hombrecitos nos han hecho ricos, y deberíamos mostrarles nuestro agradecimiento. Deben morirse de frío, yendo así desnudos por el mundo. ¿Sabes qué? Les coseré a cada uno una camisita, una chaqueta, un jubón y unos calzones, y, además, les haré un par de medias, y tú les haces un par de zapatitos a cada uno.

A lo que respondió el hombre:
– Me parece muy bien.
Y al anochecer, ya terminadas todas las prendas, las pusieron sobre la mesa, en vez de las piezas de cuero cortadas, y se ocultaron para ver cómo recibirían el obsequio los pequeños duendes. A medianoche llegaron ellos saltando y se dispusieron a emprender su labor habitual; pero en vez del cuero cortado encontraron las primorosas prendas de vestir. Primero se asombraron, pero enseguida se pusieron muy contentos. Vistiéronse con presteza, y, alisándose los vestidos, pusiéronse a cantar:

«¿No somos ya dos mozos guapos y elegantes?
¿Por qué seguir de zapateros como antes?».

Y venga a saltar y a bailar, brincando por sobre mesas y bancos, hasta que, al fin, siempre danzando, pasaron la puerta. Desde entonces no volvieron jamás, pero el zapatero lo pasó muy bien todo el resto de su vida, y le salió a pedir de boca cuanto emprendió.
FIN





viernes, 28 de noviembre de 2014

GLORIA FUERTES, EL CAMELLO COJITO



GLORIA FUERTES
Gloria Fuertes fue una escritora española, conocida principalmente por su faceta de autora de literatura infantil y juvenil.

Ella siempre se definió como "autodidacta y poéticamente desescolarizada".

Aunque son muchas las facetas literarias y musicales que cultivó, la dedicada a la producción para niños es la que le da más fama.
Su nombre ha quedado ligado a dos movimientos literarios: la Generación de los 50 y el movimiento poético denominado Postismo.
Colaboró en las revistas Postismo y Cerbatana, junto con Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro y Silvano Sernesi.
En los años 70 participó en programas infantiles de la Televisión española.
Más apreciada y estudiada en el extranjero que en España, la mayoría de los trabajos críticos sobre Gloria Fuertes proceden del hispanismo norteamericano y es escasa la crítica literaria española sobre esta autora.


EL CAMELLO COJITO


Una de las poesías navideñas más populares que muchos niños españoles conocen, representan y recitan en sus colegios es la titulada El camello cojito de Gloria Fuertes.


LA REPRESENTACIÓN ESCOLAR
En los días previos a la vacaciones de Navidad es muy frecuente que los niños de Educación Infantil canten villancicos o representen pequeñas obras de tema navideño en sus colegios.
Por su brevedad, sencillez y por la facilidad de sus rimas, el poema de Gloria Fuertes, El camello cojitoes muy representado.
Aquí puedes leerlo completo:


EL CAMELLO COJITO

(Auto de los Reyes Magos)



El camello se pinchó
con un cardo en el camino
y el mecánico Melchor
le dio vino.

Baltasar fue a... repostar,
más allá del quinto pino....
e intranquilo el gran Melchor
consultaba su "Longinos".

-¡No llegamos, no llegamos
y el Santo Parto ha venido!
-son las doce y tres minutos
y tres reyes se han perdido-.

El camello cojeando
más medio muerto que vivo
Va espeluchando su felpa
entre los troncos de olivos.

Acercándose a Gaspar,
Melchor le dijo al oído:
-Vaya birria de camello
que en Oriente te han vendido.

A la entrada de Belén
al camello le dio hipo.
¡Ay, qué tristeza tan grande
con su belfo y en su hipo!

Se iba cayendo la mirra
a lo largo del camino,
Baltasar lleva los cofres,
Melchor empujaba al bicho.

Y a las tantas ya del alba
-ya cantaban pajarillos-
los tres reyes se quedaron
boquiabiertos e indecisos,
oyendo hablar como a un Hombre
a un Niño recién nacido.

-No quiero oro ni incienso
ni esos tesoros tan fríos,
quiero al camello, le quiero.
Le quiero, repitió el Niño.

A pie vuelven los tres reyes
cabizbajos y afligidos.
Mientras el camello echado
le hace cosquillas al Niño.


Gloria Fuertes













Las fotos de la representación navideña pertenecen a La Voz de Rioseco.

viernes, 12 de septiembre de 2014

NAGISA OSHIMA, FELIZ NAVIDAD, MR. LAWRENCE


NAGISA OSHIMA
Nagisa Oshima fue un director y guionista japonés nacido en 1932 en Kioto.
Se dio a conocer mundialmente con la película El imperio de los sentidos del año 1976 que obtuvo el premio Internacional en Cannes y retrata un caso real de un crimen pasional que conmocionó en 1936 a la sociedad japonesa. 


La estética de esta película se inspira en las delicadas estampas de Hokusai y Utamaro los dos grandes pintores de la erótica japonesa.


















Página del album Uta-Makura de Utamaro, grabado en madera coloreado, 1788

La cinta, llena de erotismo y sexo explícito, se enfrentó a las convenciones sociales  y sufrió la censura en Japón.

Oshima en 1978  filmó El imperio de la pasión con la que consiguió el premio al Mejor Director en el Festival de Cannes.

Estos son los títulos de algunas de sus películas: La PresaEl imperio de los sentidosEl imperio de la pasiónFeliz Navidad, Mr. Lawrence.

FELIZ NAVIDAD, MR. LAWRENCE


Feliz Navidad, Mr. Lawrence, titulada en japonés Furyo, es una película de 1983 dirigida por Nagisa Oshima con música de Ryuichi Sakamoto que también interpreta un papel central en el film.




La película está basada en la novela La semilla y el sembrador escrita por Laurens van der Post que mezcla en su obra tres relatos sobre las experiencias reales del autor en un campo de prisioneros, durante la Segunda Guerra Mundial.

ARGUMENTO DE FELIZ NAVIDAD, MR. LAWRENCE











Durante la Segunda Guerra Mundial, el mayor británico Jack Celliers, interpretado por David Bowie, llega a un campo japonés para prisioneros de guerra en la isla de Java.
Jack Celliers es altivo, valiente y de espíritu rebelde con un pasado que lo atormenta.



El comandante del campo, el capitán Yonoi, al que da vida el músico Ryuichi Sakamoto, impone en las tropas valores como la disciplina, el honor y la gloria según la tradición japonesa.






















Por otra parte, su disciplina y su celo en el deber esconden su homosexualidad que tiene que tener reprimida ya que si esta se conociera públicamente le acarrearía una vergüenza absoluta.








El capitán Yonoi desprecia a sus prisioneros occidentales y los considera inferiores porque cree que los soldados aliados son unos cobardes por entregarse como prisioneros en vez de suicidarse con honor. 



La situación se complicará al enamorarse el comandante japonés del mayor Jack Celliers.

A partir de la fascinación de este amor platónico nacerá un choque de voluntades entre el prisionero y su carcelero.


Esta circunstancia causará numerosas tensiones entre guardianes y prisioneros, a las que se deberá añadir el choque  entre la mentalidad japonesa y la británica.



Uno de los prisioneros, el teniente coronel John Lawrence, interpretado por Tom Conti, es el intérprete de los prisioneros ya que sabe japonés y actúa de mediador entre ambas culturas.

Lawrence tratará de explicar a sus compañeros del campo la forma de pensar de los japoneses, pero estos le considerarán un traidor ya que es capaz de comprender el punto de vista de los enemigos.















La película es un estudio sobre la amistad, el honor, el racismo y el choque de culturas entre Oriente y Occidente
 



AMÉLIE NOTHOMB Y ESTUPOR Y TEMBLORES
Amélie Nothomb establece un paralelismo dentro de su novela Estupor y temblores entre el caso de dependencia y sumisión de su protagonista Amélie por la señorita Fubuki Mori y el de esta película de Nagisa Oshima, que narra la relación de atracción y dominio entre un oficial japonés y un prisionero inglés durante la II Guerra Mundial.


















TRÁILER DE FELIZ NAVIDAD, MR. LAWRENCE

Si quieres ver unas imágenes de Merry Christmas, Mr. Lawrence de Nagisa Oshima, este es su tráiler:


















martes, 7 de enero de 2014

LOPE DE VEGA, LA LLEGADA DE LOS REYES MAGOS



OVIEDO, 5 DE ENERO, CABALGATA DE LOS REYES MAGOS DE ORIENTE

Los tres Reyes Magos de Oriente, Melchor, Gaspar y Baltasar, llegaron este año con más de mil doscientos pajes y nobles acompañantes a la ciudad de Oviedo, capital del Principado de Asturias.



La comitiva real trajo en esta ocasión cerca de cuarenta pasos inspirados en el Oriente próximo a los que hubo que añadir doce tronos rodantes iluminados para que los nobles, príncipes y demás dignatarios acompañantes del séquito de los Magos pudieran desfilar de acuerdo con las exigencias de su rango.

El primero en aparecer fue el anciano y venerable Rey Melchor, el rey de la larga barba blanca, tan querido por todos los niños.





















Siguiendo un riguroso protocolo establecido por el tiempo, abrió la cabalgata el famoso Príncipe Aliatar, Mensajero de los Reyes de Oriente, que dejando su caballo realizó gran parte del recorrido a pie para poder saludar mejor a los niños ovetenses.

Su Alteza Real el Príncipe Aliatar visita desde el siglo pasado a los niños asturianos para recoger sus peticiones antes de la llegada de los Reyes Magos.






Tras el Príncipe Aliatar, desfiló todo el séquito de los Reyes Magos, empezando por el noble Califa de Basora y sus jinetes y siguiendo por el afamado Embajador de Omán, los Dignatarios de Turfán  y los Príncipes de Rajastán. 

A lo largo de todo el recorrido del desfile, los pajes reales situados a ambos lados de las carrozas donde iba los tronos de los Reyes Magos repartieron, a manos llenas, caramelos a los niños. 



EL EMIR DE DAMASCO




El célebre Emir de Damasco acudió a su cita anual con los niños desfilando, como es costumbre en él, con porte majestuoso y natural elegancia.

Este príncipe árabe vino acompañado por un grupo de hermosas huríes portando estandartes y escoltado por sus temibles guerreros.

Con gran sencillez, el poderoso Emir de Damasco  desdeñó tronos y cabalgaduras y se avino a realizar a pie el trayecto para poder acercarse de esa manera mejor a la chiquillería, armando gran alboroto y regocijo entre los más pequeños al recoger con amabilidad sus peticiones de última hora.

Acudieron también a esta esperada cita con los Magos de Oriente todos los Diáconos de Babilonia, el poderoso Gran Khan de Manchuria, el Principe de Qatar y el Príncipe de Ormuz, la Corte de Trebisonda al completo y los Infantes de Macedonia sin faltar ni uno.






















El Rey Melchor fue el segundo en aparecer y recibió muchos aplausos y grandes muestras de cariño pues es un rey que goza de gran simpatía entre niños y mayores.

Hay que destacar que Los Reyes Magos, en esta ocasión, rompieron la tradición y desfilaron de uno en uno por separado para, de esta manera, permitir que los pequeños pudieran saludar con mayor tranquilidad a los monarcas.


EL PALIO DE NÍNIVE

















También acompañaron a los monarcas de Oriente, en su cabalgata por el centro de la ciudad, los nobles señores y las bellas damas del Palio de Nínive.

Los dignatarios del Palio de Nínive destacaron entre los egregios visitantes por su gran simpatía y llaneza y por su sorprendente y perfecto dominio del español.

Los nobles ninivitas magníficamente ataviados posaron con amabilidad y paciencia para los fotógrafos locales a pesar del cansancio del largo viaje desde su mítica ciudad en la lejana Mesopotamia.



Asistió también a la cabalgata, como tiene por costumbre en representación simbólica de su hermoso y lejano país, el Agregado Cultural de la Embajada del Líbano.

Tampoco faltaron este año los representantes egipcios del Palio de Asuán, el Sultán de Esmirna, los Príncipes de Rajastán, los Cónsules de Susa, el Gran Khan de Samarkanda y el Sultán de Etiopía los cuales asombraron a todos por su despliegue de lujo asiático.






















Llamó mucho la atención por su habilidad la Caballería de Siam y causaron gran admiración las riquezas del Príncipe de Siria y del Príncipe de Ekbatana.


Los Príncipes de Ur y el Sultán de Samarkanda fueron muy aplaudidos.



EL PAJE DE LA CAPA VERDE


















Fue muy comentada por todos la discreta presencia en la comitiva real del Paje de la Capa Verde que lleva más de cien años al servicio de los Reyes Magos y es famoso por su gentileza y habilidad.

Varias bandas de música procedentes de lejanos lugares y las bandas de gaiteros y tambores de la ciudad pusieron el acompañamiento musical de villancicos a la cabalgata de los Magos.



Sabiendo que a los niños ovetenses les gustan mucho los animales, los Reyes Magos trajeron, como manda la tradición, numerosos caballos y mulos en su desfile pero, en esta ocasión, dejaron los camellos en el Campamento Real para que se repusieran del largo viaje.

Este año, los pastores de Galilea llegaron con sus asnos y dos grandes bandadas de ocas y pavos que fueron muy admiradas por todos los niños.






Como todos los años, corrieron rumores sobre algunos camellos atrapados con su cargamento por las nieves en el Puerto de Pajares y se observaron luces misteriosas y fogatas en el Campamento Real situado en el monte Naranco.

Muchas personas afirmaban haber visto estos días pajes por aquí y por allá transportado con gran sigilo regalos al Campamento de los Reyes Magos.



Este año, el buen tiempo reinante y la agradable temperatura de la noche permitieron a los más pequeños asistir a desfile sin peligro de coger frío y por ese motivo los Reyes Magos y su séquito pudieron desfilar con más tranquilidad.

Por otro lado, Los Magos habían dado orden para que se recogieran las cartas a dirigidas a SS. MM. Los Reyes Magos de Oriente hasta el último minuto antes de empezar el reparto de los juguetes, roscones, revoltijo y demás regalos de casa en casa durante la mágica Noche de Reyes.

















Como manda la costumbre, el último Rey Mago en aparecer fue el Rey Baltasar acompañado de sus pajes que fue aclamado por todos ya que es muy querido por su simpatía, generosidad y bondad.

Como suele suceder, año tras año, los pajes del rey Baltasar fueron muy celebrados por su garbo, prestancia e imponente presencia a la hora de desfilar.





























Al terminar la cabalgata, los niños nerviosos y emocionados volvieron a sus casas para acostarse lo más pronto posible para permitir que los Reyes Magos empezaran el reparto de juguetes cuanto antes.



En las calles de la ciudad flotaba un delicioso olor a Oriente y los mayores comentaban que algunos habían oído decir que, como siempre, este año los Reyes Magos venían más ricos que nunca.
















LOPE DE VEGA













Lope Félix de Vega y Carpio fue el mayor dramaturgo español y se le considera el creador del teatro nacional.

Cultivó todos los géneros literarios: novelas, dramas y poesía, tanto lírica como dramática.

La llegada de los Reyes Magos está entre las poesías de Lope con un tema navideño en torno al nacimiento de Jesús y la adoración de Melchor, Gaspar y Baltasar.

A continuación puedes leer completa esta poesía de Lope dedicada a los Magos de Oriente:










LA LLEGADA DE LOS REYES MAGOS 

Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Reyes que venís de Oriente
al Oriente del sol solo,
que más hermoso que Apolo,
sale del alba excelente.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

No busquéis la estrella ahora,
que su luz ha oscurecido
este sol recién nacido,
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas,
la estrella oscurece ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.


Lope de Vega











CABALGATA DE REYES EN OVIEDO
Si quieres hacerte una pequeña idea de cómo es la Cabalgata de los Reyes Magos de Oriente en Oviedo, aquí puedes ver un vídeo:











































REPORTAJE FOTOGRÁFICO
Todas las fotografías de la Cabalgata de Reyes son cortesía de Rosa Pardo 
(Salvo la del Emir de Damasco que es cortesía del propio Emir)