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martes, 24 de noviembre de 2015

FRANCISCO DE RIOJA, SILVA A LA ROSA




FRANCISCO DE RIOJA
El poeta sevillano Francisco de Rioja fue Bibliotecario Real del Rey Felipe IV. 


LAS SILVAS
Francisco de Rioja escribió varias silvas dedicadas a las flores. 
Sus silvas más famosas son A la rosa, Al clavel, A la rosa amarilla, Al jazmín y A la arrebolera, por las cuales se le ha llamado el poeta de las flores. 

De acuerdo con su propósito moral, el poeta aprovecha la fugacidad de la hermosura  de la flor para elevarla a símbolo de lo caduco de la vida y de la gloria humanas. 
Su obra más conocida es A la rosa

Pertenece Rioja, como Juan de Arguijo, Rodrigo Caro, Andrés Fernández de Andrada, Francisco de Medrano y Pedro de Quirós a la escuela sevillana. 
El paisaje y las bellezas de la naturaleza les brindan motivos de contraste para cantar la caducidad de lo terreno. 

SILVA A LA ROSA

Pura, encendida rosa,
émula de la llama
que sale con el día,
¿cómo naces tan llena de alegría
si sabes que la edad que te da el cielo
es apenas un breve y veloz vuelo?
Y no valdrán las puntas de tu rama,
ni tu púrpura hermosa
a detener un punto
la ejecución del hado presurosa.
El mismo cerco alado,
que estoy viendo riente,
ya temo amortiguado,
presto despojo de la llama ardiente.
Para las hojas de tu crespo seno
te dio Amor de sus alas blandas plumas,
y oro en su cabello dio a tu frente.
¡Oh fiel imagen suya peregrina!
Bañóte en su color sangre divina
de la deidad que dieron las espumas;
¿y esto, purpúrea flor, y esto no pudo
hacer menos violento el rayo agudo?
Róbate en una hora,
róbate silencioso su ardimiento
el color y el aliento;
tiendes aún no las alas abrasadas
y ya vuelan al suelo desmayadas.
Tan cerca, tan unida
está al morir tu vida,
que dudo si en sus lágrimas la Aurora
mustia, tu nacimiento o muerte llora.


Francisco de Rioja











lunes, 23 de noviembre de 2015

FRANCISCO DE RIOJA, ALMO, DIVINO SOL, QUE EN REFULGENTE


Retrato de Francisco de Rioja atribuido a Velázquez 

FRANCISCO DE RIOJA
Escritor, teólogo  y canónigo sevillano. Vivió mucho tiempo en la corte como bibliotecario del rey, cronista de Castilla, y consejero de la Inquisición. 
Fue gran amigo del conde-duque de Olivares, a quien acompañó en su destierro. Volvió luego a Sevilla y más tarde a Madrid, donde murió. 
Francisco de Rioja escribió algunas obras en prosa, entre ellas una defensa de Olivares, pero toda su importancia está en sus poesías. 

Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares, a caballo 
por Diego Velázquez
LOS SONETOS
Francisco de Rioja escribió unos treinta sonetos amorosos y algunos menos de carácter filosófico cuyo tema capital es la brevedad de la vida y la inestabilidad de la fortuna. 
Varios de ellos se dirigen a árboles o plantas, algunos al río Guadalquivir y dos muy notables, uno titulado A las ruinas de Atlántica y otro simplemente A Itálica
Tenía gran afición por las ruinas y por los motivos de antigüedades y arqueológicos. 

La obra de Rioja es un modelo de sobriedad y de estudiada adjetivación, aunque bajo esta serenidad un tanto cerebral late cierta pasión que a veces estalla en bellas imágenes. 
Francisco de Rioja pertenece a la escuela sevillana de poesía. 
Sus temas claves son: el cansancio vital, el desengaño ante la vida, la nota ascética, el pesimismo y el desaliento.

No obstante, el poema elegido en esta ocasión es un canto a la vida con buenos deseos por próximo nacimiento de un niño de una dama llamada Celia.
El poeta adorna el tema con una hermosa adjetivación y varias alusiones mitológicas.



SONETO XX
ALMO, DIVINO SOL, QUE EN REFULGENTE 

Almo, divino Sol, que en refulgente
carro sacas y escondes siempre el día,
y otro y el mismo naces tras la fría
sombra que huye l'alba luz ardiente;

pura y cándida Ilitia, que luziente
eres del cielo honor, si se desvía
el áureo rayo que tu hermano envía
a tu hermosa faz resplandeciente:

venid ambos, venid, lustre del cielo,
fáciles a mis ruegos. Tú, Lucina,
seas blanda a Celia en la cercana hora.

Y pues te honra, oh Febo, con divina
voz, da al infante cuando sienta el yelo
del aire, ingenio y dulce voz sonora.


Doña Antonia de Ipeñarrieta y Galdós 
y su hijo don Luis por Velázquez 





Algunos datos para esta entrada se han tomado de:

http://faculty-staff.ou.edu/L/A-Robert.R.Lauer-1/Rioja.html